Suponed que tenemos el juego de los Lemmings. ¿Recordáis esos simpáticos muñequitos a los que había que ponerles paraguas para que no se estrellaran al caer o a los que había que equipar con picos para que picaran abriendo túneles? El juego nos daba distintos escenarios dónde había que conseguir que un mínimo de ellos sobrevivieran.






El otro día comentaba que José Blanco ha demostrado ser un ministro activo y con ganas de resolver problemas. Parece que también es alguien que se acuerda que el gobierno puede aprobar leyes y regular cosas si se pone a ello. Si los controladores se ponen burros y no quieren llegar a un acuerdo, el estado puede básicamente
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han recomendado, una vez más, que se reduzcan los salarios en España. Se trata de un discurso ya conocido y que es secundado tanto por los empresarios como por los economistas liberales españoles.
Una de las quejas que más se repiten entre los ciudadanos es que las normas urbanísticas son muy restrictivas (¿porqué no me dejas construir aquí a pesar de que esté afectado?), o que existe un abuso del concepto interés general para abrir una calle o expropiar una vivienda para conseguir que haya un equipamiento. También hay quejas de que las normas de movilidad, prohibiciones de aparcamiento, ensanchamiento de aceras, etc… van en contra de los ciudadanos que necesitan utilizar el coche. Si por ellos fuera, no habría normas que cohaccionen los intereses de los ciudadanos libres.
El pasado mes de noviembre el PSOE se gastó
Seguramente la palabra justicia es junto con otras palabras (como podría ser identidad, equidad, democracia…) un producto lingüístico, cultural y eminentemente humano.
En la calle la imaginación se dispara y hay lluvia de idea para el sostenimiento del sistema de pensiones. Un cliente de la multitienda que frecuento proponía que se limitase la edad de cobro de las pensiones hasta dos años por debajo de la media de vida, previa normalización de un sistema institucional pro-deceso, que al modo de un mundo feliz de Aldux hasley , disminuyera a su vez el gasto medico de la sanidad pública. Otra señora, en la misma tienda, inigualable foro de debate, opinaba que la solución está en el voluntariado.
En vez de construir residencias públicas para dependientes,