Siempre que se habla sobre qué debemos hacer para conseguir más crecimiento económico, una de las estrategias clásicas defendidas por los partidos conservadores es limitar regulaciones, hacer la vida imposible a los sindicatos y bajar impuestos para atraer más inversiones. La mejor forma de competir con los gigantes industriales más allá de los Pirineos o detrás de la Gran Muralla es ser un sitio donde el empresario tiene todas las facilidades del mundo – así todo el mundo invierte, y crecemos un montón.






Al final, después de las semanas de negociaciones, tenemos pacto de pensiones entre gobierno, patronal y sindicatos.
ZP ha decidido reformarlo todo, incluso sistemas como el de pensiones que está dando, en plena crisis, superávits de más de 11.000M€ anuales. ¿Todo? todo no.. aún resiste el sistema financiero como una aldea gala (o más bien como una macrourbe llena de rascacielos) al imperio romano de las reformas.
Un informe del Foro económico Mundial advierte que el mundo no podrá aguantar otra crisis financiera. El Banco Mundial señala que la crisis de la deuda europea amenaza al crecimiento mundial. El Fondo Monetario Internacional es pesimista sobre sus previsiones y teme que vuelvan a darse episodios de recesión, y los economistas más críticos o premios nobel como Stiglitz o Krugman advierten que todo puede volver a ponerse peor en el año que acaba de comenzar.