“Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible” decía Charles-Maurice Talleyrand Périgord. Tal cita me parece muy adecuada para describir la crisis económica española, así como para las medidas puestas en práctica por el Gobierno para salir de ella. Tal como se están desarrollando los acontecimientos actuales, que me preocupan como ciudadano y de los que además procuro estar informado, algo que debiéramos hacerlo todos por la cuenta que nos trae, no solo veo muy complicado poder salir de esta crisis, todavía más, es que de no producirse cambios sustanciales en la política económica, vamos hacia el suicidio, lo que lamento decirlo con tanta crudeza.






1 - El delito de sedición, según el Código Penal, sólo se aplica a aquellos que impiden la aplicación de la ley o la actuación de las autoridades y funcionarios públicos (y no, aunque vivamos en una sociedad de mercado, la voluntad del consumidor NO es ley)
Hace un tiempo apareció en los medios un estudio hablando del “
Los mecanismos de concertación democrática deben agilizarse para conformar un solo bloque político e ir hacia un programa único de acción popular consolidado por el Estado y el tren ministerial. El fin de éste proyecto aprobado por la Asamblea Nacional, convalidaría el liderazgo de los dirigentes comunales que en el ámbito territorial requerido agilizaría un modelo productivo de carácter socialista y netamente popular. Para esto, se debe invitar a los académicos y filósofos de las subregiones emparentados con el nuevo modelo ideológico contemporáneo a nivel universal para ejercer una rectoría y un barrido sobre las distintas propuestas promulgadas en estos últimos años y que constituyen un modelo de pensamiento de índole federativo y que aglutinaría también a la masa estudiantil bajo el nuevo enfoque de los recintos universitarios y que incluye su autonomía.
El fracaso de la socialdemocracia y el centroizquierda en plantear soluciones a la crisis no ha comenzado con las medidas de austeridad o los recortes sociales de este último año y medio. La renuncia a buscar alternativas, a plantearse soluciones que no formen, como decía Galbraith, del pensamiento convencional, comenzó en el inicio de la crisis.