Por rocambolesco y paradójico que pueda parecer el título, no resume más que las propuestas presentadas ayer por Mariano Rajoy. El Partido Popular apuesta por disminuir la tributación del ahorro y del impuesto de sociedades. Esto nos logrará equiparar con Alemania en renta disponible. Lo que no nos han contado es que realmente se están haciendo trampas en el solitario y pretenden que nos las traguemos.
Si, como es de esperar, la bajada de impuestos supone un deterioro de los servicios públicos, será ahora el ciudadano el que tenga pagarlos en el mercado privado, por lo que dicho aumento de la renta disponible es ficticia, pues el poder adquisitivo, sobre todo el de las clases bajas, se verá mermado.
Detrás de todas estas propuestas neoliberales se encuentra la privatización progresiva de los servicios públicos, con la dosis de injusticia y egoísmo que ello conlleva. Más Estado es sinónimo de justicia y de solidaridad, más mercado es más egoísmo e individualismo. Es la hora de elegir, ¿Qué sociedad quieres?
Por rocambolesco y paradójico que pueda parecer el título, no resume más que las propuestas presentadas ayer por Mariano Rajoy. El Partido Popular apuesta por disminuir la tributación del ahorro y del impuesto de sociedades. Esto nos logrará equiparar con Alemania en renta disponible. Lo que no nos han contado es que realmente se están haciendo trampas en el solitario y pretenden que nos las traguemos.
Vamos a suponer que se pueden dar dos situaciones diferentes despúes de la bajada de impuestos propuesta por el Partido Popular. La primera sería que, mediante el incremento de la renta disponible del ciudadano se aumenta la demanda interna, el consumo y la inversión, y el IVA recaudado de dicho aumento es capaz de mantener el nivel de ingresos del Estado previo a la disminución fiscal. La segunda situación sería la contraría, la bajada de impuestos no tiene contrapartida y, por lo tanto, se deben disminuir o suprimir ciertos servicios hasta ahora públicos, es decir, se privatizan.
Vayamos con el primer caso. En este más que dudoso supuesto se seguirían manteniendo los servicios públicos, pero ahora el esquema de financiación de los mismos ha variado. Gana peso la recaudación por medio de impuestos indirectos frente a los directos, por lo que nos encontramos con un esquema de recaudación menos progresivo o, dicho de otra manera, más injusto. Al perder progresividad en la recaudación se beneficia a las clases altas en detrimento de las bajas, por lo que estamos quitando valor a la justicia y a la solidaridad de nuestra sociedad. Es decir, pérdida de valores democráticos frente al egoísmo e individualismo.
El segundo caso, el más probable desde mi punto de vista, nos lleva a la progresiva privatización de los servicios públicos, pues el Estado es ya incapaz de recaudar lo suficiente como para mantenerlos. En este supuesto, cada ciudadano se pagará, si puede, los servicios básicos. Véase seguro sanitario, educación primaria, secundaria y universitaria. Se verán afectados servicios como el de desempleo o el de dependencia. Las pensiones se verán perjudicadas y tendremos que asegurarnos la vejez mediante fondos de pensiones privados. Y el que no pueda pagarlo, pues no tendrá servicio. Es decir, vuelve a primar el individualismo frente a la solidaridad y justicia.
Parece claro pues, que si pretendemos construir una sociedad justa, en el que todo ciudadano, tenga el poder adquisitivo que tenga, mantenga ciertas necesidades básicas cubiertas, es el Estado el que tienen que garantizarlas. El mercado privado, con su único valor de maximizar beneficios, no es garante de dichos servicios universales, por lo tanto, una rebaja de impuestos con el consiguiente adelgazamiento del Estado, nos conllevan a una pérdida de valores democráticos.
Pero a parte de todo esto, Mariano Rajoy se engaña al intentar hacernos creer que bajando impuestos y equiparando la renta disponible con la de Alemania, los ciudadanos tendrán el mismo poder adquisitivo, es decir, que seremos tan ricos como los alemanes.
Si, como es de esperar, la bajada de impuestos supone un deterioro de los servicios públicos, será ahora el ciudadano el que tenga que costearlos, por lo que dicho aumento de la renta disponible es ficticia, pues el Estado no podrá garantizar los servicios que garantiza con los ingresos actuales. Bueno, ficticia para algunos.
Los ciudadanos de clases bajas pasarán de pagar unos impuestos acordes a sus ingresos a pagar una prima por seguro médico, educación, …. fija para el nivel de servicios deseados y sin tener en cuenta sus ingresos. Seguramente el ciudadano de clase baja pasará a pagar más por la prima privada del seguro que por las cotizaciones sociales que hace en la actualidad.
Por otro lado, las clases altas se ven claramente beneficiadas. Seguramente se ahorraran unos euros al pagarse un seguro privado y librarse de unos cuantos impuestos, y eso a pesar de la gran evasión de impuestos que hay en la actualidad.
Por lo tanto, el poder adquisitivo aumentará para las clases más altas y disminuirá para las clases más bajas. Volvemos al retroceso en igualdad y justicia social, favoreciendo a los menos necesitados y perjudicando a los más necesitados. La involución social se hace patente.
Como hemos visto, con las medidas anunciadas por Mariano Rajoy se beneficia a los más poderosos económicamente y se perjudica a los más necesitados. La supremacía del mercado queda patente en la ideología neoliberal del Partido Popular y los valores de justicia y solidaridad paracen esfumarse de la ideología conservadora, si es que alguna vez han existido.
Detrás de todas estas propuestas neoliberales se encuentra la privatización progresiva de los servicios públicos, con la dosis de injusticia y egoísmo que ello conlleva. Más Estado es sinónimo de justicia y de solidaridad, más mercado es más egoísmo e individualismo. Es la hora de elegir, ¿Qué sociedad quieres?





