Se acaba de aprobar la Ley de la dependencia, la pata que nos faltaba del estado del bienestar sino fuera porque nos faltan unas patitas más. Porque, si las políticas sociales deben garantizar la igualdad de oportunidades, el acceso al transporte público de calidad (en horario, paradas, frecuencia, material móvil y precio) es la otra pata que falta por desarrollar.
Exceptuando las ciudades de Madrid y Barcelona, se puede afirmar que España en general, y Catalunya en particular, carecen de una red de transporte publico que garantice el libre acceso de los ciudadanos a:
Las nuevas urbes difusas como la Región Metropolitana de Barcelona que han substituido a las urbes compactas como el Área Metropolitana de Barcelona necesitan de nuevas redes de transporte que garanticen la movilidad de sus ciudadanos en modo y en forma adecuada.
No se puede aspirar a construir indefinidamente carreteras ni autopistas, pero tampoco a imaginar faraónicas obras de transportes como el AVE, el Trambaix, la línea 11, o la línea de tren orbital sino soluciones menos sofisticadas y menos agradecidas de inaugurar como la red de autobuses como propone la PTP para Catalunya, que con un coste entre 12 y 14 millones de euros supondría un cambio radical al Transporte Público en Catalunya.





