En dos artículos anteriores había mostrado como no existía una relación tan clara y directa entre el salario mínimo y los índices de paro a través de la comparativa internacional de los índices generales de paro , y el del paro entre los de jóvenes y los parados de larga y muy larga duración con los índices de SMI, viendo que no existía correlación de ningún tipo. A pesar de ello continúan las objeciones razonables a estos análisis por parte de algunos defensores de la tesis que el SMI produce paro.
Algunas de estas objeciones bastante bien pensadas se ponían sobre los propios datos: hacer comparativas entre los SMI de diversos países en el último año que se disponen datos no da un análisis de evolución a lo largo del tiempo de variaciones del SMI y su efecto en el paro. Otras eran puramente teóricas.
El propósito de los análisis no era teórico, pero es posible gracias al Employment Outlook, 1998 de la OCDE hacer una pequeña exposición de los diversos resultados que surgen de varios análisis teóricos al problema del SMI y el paro desde el punto de vista económico:
- Según el análisis neoclásico cualquier SMI por debajo del salario mínimo real que surge de un análisis puro de oferta y demanda, ha de provocar una reducción de empleo. Este análisis presupone que "los mercados laborales son perfectamente competitivos y los trabajadores y empresas tienen información inmediata y perfecta de todas y cada una de las ofertas de empleo y de todos y cada uno de los demandantes de empleo", cuando según la OCDE esto no es así.
- En el modelo del monosopnistic employer, el empleador tiene mas control sobre los salarios y los trabajadores menos poder de negociación (no parte de una relación teórica de igual a igual ya que este modelo asume que la movilidad laboral no se da en el 100% de los casos y que el asalariado se juega mucho más al negociar su salario ya que el riesgo de despido le deja sin sustento). En estos mercados el empleador pone salarios por debajo del beneficio marginal del trabajo, poniendo un SMI que esté por debajo de ese beneficio marginal del trabajo pero por encima del salario de mercado, implicará un aumento del empleo, este aumento se invertirá si el SMI supera el valor de ese beneficio marginal. En este modelo cuanto más elástica sea la oferta de trabajo y más inelástica sea la demanda de trabajo (es decir, menor movilidad laboral, menor información de las ofertas, etc..), mayor será el margen que se puede incrementar el SMI produciendo aumentos de empleo.
- En el modelo de eficiencia del salario, el empleador ofrece salarios por encima del equilibrio del mercado para poder retener a sus trabajadores, incrementar su productividad y reducir la conflictividad laboral y otros factores que generan pérdidas de productividad. En este modelo el SMI se comporta de forma parecida a la del anterior: a niveles moderados un aumento del SMI produce un aumento del empleo, pero superada cierta cantidad produce una caída del empleo de forma dramática
- En el modelo de inversión en capital humano, se considera que aumentos del SMI mejoran la capacidad de los trabajadores con salarios inferiores de invertir en formación y en un incremento de la demanda que provoca mayor productividad del trabajador de bajo salario y un mayor crecimiento. Este crecimiento del empleo también tendría un comportamiento como los dos anteriores, para un determinado rango de valores del SMI, incrementos de este valor aumentan el empleo, y pasada cierta cantidad el empleo caería nuevamente.
Es curioso como las críticas teóricas que se han hecho a los dos artículos anteriores no han contemplado otros posibles análisis más allá del neoclásico tal y como sí hace la OCDE, y se ha partido de una premisa: tan sólo la predicción neoclásica es compatible con cualquier análisis racional. Curiosamente al irracional centro de estudios de la OCDE no le parece lo mismo.
Por lo tanto se hace más que imprescindible el análisis empírico para comparar cuales de las predicciones teóricas se acercan más a la realidad empírica. Los dos artículos anteriores parecen reforzar los modelos donde en un rango de SMI moderados al aumentar este, aumenta el empleo, pero sigue en vigencia la objeción de que los análisis de comparativa internacional no contemplan evoluciones a lo largo del tiempo y que los mercados laborales de país en país se ven influidos por factores que tienen mucha variabilidad.
Para intentar superar esa objeción se requiere un tercer análisis, y es la comparativa en algunos países de su evolución histórica, este análisis ha de prolongarse en el tiempo mas allá de un ciclo económico, por lo tanto debe intentar analizar los últimos 20 años de los que se dispongan datos, una evolución desde 1980 en adelante parece ges una opción bastante razonable, además la base de datos estadísticos de la OCDE tiene suficientes datos con esa antigüedad incluyendo varios aspectos del desempleo que también deberían poder compararse.
"Making the most of the minimum: statutory minimum wages, employment and poverty". Employment Outlook 1998, OCDE
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