Socialdemocracia.org

Artículos y reflexiones desde la izquierda

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Segregación, racismo y mercados laborales duales

E-mail Print
User Rating: / 0
PoorBest 

Este post viene del anterior sobre el tema de la discriminación positiva.

Te pongo un ejemplo personal (real) que, si lo piensas, no es más que un modelo insiders outsiders aplicado a la realidad y creo que es bastante generalizable. Una explotación agrícola en Murcia tiene un trabajador fijo, blanco, que sabe manejar un tractor y es el que lleva la finca durante todo el año. Llega la época de la cosecha y necesitas a dos personas más para que recojan mientras el trabajador permanente lleva el tractor. La productividad no es individualizable; lo que tienes es un equipo trabajando que produce un único output. A la hora de contratar gente, el dueño de la explotación sabe que los inmigrantes (ecuatorianos) exigen menos y trabajan mejor; pero también sabe que el blanco al que no puede despedir es racista/xenófobo y rechaza trabajar con inmigrantes. Si le obligas a hacerlo, la productividad del grupo cae (hay mal ambiente, cooperan menos, etc,…).

¿Qué muestra esto? Te muestra que el hecho de el miembro de una minoría sea menos productivo no es necesariamente debido a que sea vago, malvado, idiota etc,… Puede deberse a algo exógeno, relacionado con el ambiente o la gente con la que interactúa o las convenciones sociales en las que se mueve. Akerlof, por ejemplo, sugiere en este paper que este tipo de esquemas multiequilibrio son bastante frecuentes.  Personalmente, apuesto a que una parte importante de los problemas de integración de minorías se deben a este tipo de esquemas. Era el caso, desde luego, de la integración de las mujeres en el trabajo.

La anécdota concreta no sugiere ninguna forma de ingeniería social con la que paliarlo. Pero vamos a prolongar el problema (esta vez de forma ficticia) a nivel macro. Si algo similar a esto se repite en todas las empresas, los inmigrantes estarán sobrerrepresentados en la masa de parados. Esto puede tener problemas a distintos niveles. Primero, es posible que los inmigrantes encuentren rentable dedicarse a otras actividades, distintas de buscar trabajo (delincuencia, etc,…) y desde luego dediquen poco esfuerzo a educarse. La señal que manda el mercado laboral es, simplemente, que no vale la pena intentarlo y el hecho de que el inmigrante sea vago o improductivo se convierte en algo endógeno. Por otro lado, será algo que provoque sentimientos de injusticia claros. Segundo, la pertenencia a la minoría se convierte en un proxy de baja productividad, de modo que tenemos un esquema de “racismo / machismo bayesiano”. Las dos tendencias se retroalimentan y tenemos lo que en economía se llama un “equilibrio” con un efecto típicamente path dependent. Si añadimos algo de lo que sabemos sobre como se forman las identidades de grupo, tenemos un primer paso para un conflicto interétnico con una segregación entre “ellos” y “nosotros” con hostilidad clara.

En el fondo, la segregación en el mercado laboral no es más que un ejemplo del modelo tipping clásico de Schelling donde la segregación ocurre a nivel geográfico con algún ingrediente adicional de información y demás. La esencia del modelo es que determinados comportamientos producen externalidades. No contratar inmigrantes produce una externalidad informacional (manda de una señal de que los inmigrantes son idiotas o malos o similar) y contribuye a producir segregación. Como todas las demás externalidades, es algo que merece ser corregido, bien con un impuesto, bien con una subvención, bien con un regulación. Concretamente, volviendo a nuestro ejemplo, la aplicación de políticas que ayuden a la integración de ingmigrantes, educación, etc… son todas formas de evitar lo que ocurre. En el caso de las mujeres, ocurre algo muy similar; obligar a las empresas a tener cierta cuota de mujeres puede romper este tipo de dinámicas.

Por descontado, esto es difícil de hacer y es el tipo de cosas que se deben hacer con cuidado. Tampoco estoy sugiriendo que no haya diferencias innatas o genéticas que justifiquen este tipo de cosas. Pero lo que sí muestra la explicación que he dado es que el mercado no necesariamente penaliza el racismo/machismo; hay un equilibrio racista perfectamente estable y subóptimo.

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.