Socialdemocracia.org

Artículos y reflexiones desde la izquierda

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Sobre el status intelectual de los ciudadanos en una democracia

E-mail Print

Discutía el otro día con Roger por facebook sobre el blog de Jordi Sevilla, que llevo leyendo desde hace un tiempo. Pongo el caso de Sevilla como ejemplo para que nadie me acuse de descalificar a alguien de forma gratuita por no estar de acuerdo con él. Al contrario, Jordi Sevilla es probablemente uno de los políticos con los que estoy de acuerdo más a menudo; dice cosas asombrosamente sensatas pero sin tener esa cara de tipo que aburre a las ovejas como Solbes. Es decir, voy a hablar de Jordi Sevilla porque, dentro de lo mejor que se puede encontrar, su estilo de comunicar tiene, en mi opinión, problemas enormes.

Con la excepción de algún post donde habla de estrategia política, la mayor parte de sus posts están escritos como si la gente que lo leyera fuera decididamente idiota. Coged esta frase del post que enlazo arriba, que es bastante representativo:

Es decir, necesitamos ordenar a los mercados financieros y no recibir ordenes de ellos. USA lo ha hecho mientras Europa, timorata, aplaza las medidas mes tras mes.

Lo que dice no es falso. Pero el post es básicamente una colección de mantras, de medidas que se dan por buenas, de listas de la compra y de sabiduría convencional más o menos correcta sin que haya demasiada explicación de por qué lo son. La regulación del sistema financiero es un tema sustancialmente técnico, lleno de tradeoffs y que es muy difícil de reducir a la idea de “más” o “menos” regulación. En el post, no hay ninguna alusión a este tipo de problemas, que lejos de ser sutilezas, son bastante básicos para entender lo que está en juego. Decir alegremente que el problema que el problema era que los “bancos eran demasiado grandes para caer”, que es algo sujeto a debate y razonablemente controvertido, es algo que no explica demasiado al ciudadano que quiera saber algo sobre el tema. ¿Significa eso que hay que prohibir los bancos grandes? ¿Que no debería haber bancos? ¿Por qué?

En general, el blog de Sevilla está plagado de recetas con las que estoy más o menos de acuerdo, pero que personalmente me resultan difíciles de interpretar porque tienden a no estar respaldadas por un argumento o una explicación; se transmiten como autoevidentes y transmitiendo una sensación de (falsa) seguridad que la complejidad del problema en cuestión no deberia transmitir.

Pero este no es un post sobre Jordi Sevilla. Es un post sobre la hipotética posibilidad de, en una democracia, hablar a los votantes como adultos con los que se toma la decisión en lugar de a menores de edad a los que se impone la idea. Dejadme articular algunos puntos:

  1. Transmitir que todas las políticas públicas se hacen en un entorno de incertidumbre, que nuestra capacidad para hacer ingeniería social es limitada y que cuando apostamos por una política para resolver un problema estamos haciendo, eso, una apuesta. Explicar que no existen curas milagro, aunque sí cosas probablemente mejores que otras.
  2. Explicar los problemas a la gente dejando claro que en toda decisión se decide entre alternativas y que la alternativa a la que se renuncia es un coste.
  3. Dejar claro que cualquier decisión está informada por un juicio de valor y por un diagnóstico técnico y conseguir transmitir, al menos en lo esencial, el contenido de esas dos ideas. Explicar que las prioridades del gobierno se dirigen a un determinado colectivo por tal o cuál razón. Y explicar el mecanismo por el que se piensa solucionar basándose en datos, en informes oficiales, y puntos de vista científicos.

De que lo anterior sea posible depende que la democracia en la que vivimos sea mejor o peor. Un país dónde los políticos no son capaces o no quieren transmitir la complejidad de las decisiones públicas, es un país donde una parte sustancial de éstas se tomarán de espaldas a la opinión pública y dónde la gente se sentirá engañada cuando las cosas salgan mal.

Que lo anterior sea posible no depende, como es natural, sólo de las élites políticas. Depende del tipo de opinión público que uno tenga, de la cultura política del país, etc… Pero lo cierto es que hay gente, empezando por Obama y terminando por mi vecino de bitácora, que se las apaña relativamente bien para comunicar aspectos complejos a la gente de la forma más matizada posible. No debería ser imposible. Lo que queda por ver es si es electoralmente rentable, es decir, que no sea algo para el consumo de un reducido grupo de gafosos. Al fin y al cabo, a Jordi Sevilla lo lee la gente, a mí no.

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.