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La píldora del día después, sin receta

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Sinceramente, no acabo de ver del todo claro que la píldora del día después se empiece a dispensar sin receta y sin supervisión médica… A ver si consigo explicar mis reparos:

De entrada, cualquier medida que vaya encaminada a reducir el número de embarazos no deseados así como, por extensión, del número de abortos, en general me parece bien. Dicho esto, entremos en detalles.

La píldora del día después no es un método anticonceptivo, sino contraceptivo: es un cóctel de hormonas que te deja el cuerpo hecho una piltrafa. Lo sé por experiencia, y además admito que pertenezco a ese 10% (¿nada más?) de reincidentes. Me considero una persona relativamente centrada poco dada a hacer locuras, he hecho pocas tonterías en mi vida y nunca me he sentido tentada de acercarme al lado peligroso. Sin embargo, la chica lista con su novio-de-toda-la-vida, se la jugó un par de veces. Tenía 18 ó 19 años, y era mi novio-de-toda-la-vida, ¿qué podía pasar? Chica lista, claro, al día siguiente fui al servicio de Planificación Familiar, para que me dieran la píldora del día después. La excusa que di fue la misma que dan el 80% de chicas de que van a pedir la píldora: “se nos rompió el preservativo”. Mentira podrida. No dudo de que habrá a quien le haya pasado de verdad, pero a mí en 10 años no se me ha roto nunca un preservativo. Entiendo que hay que manejarlo con cuidado y sentido común: no abrirlo con los dientes, tener cuidado con las uñas… Esas cosas que no siempre se tienen en cuenta en el momento, y que hay que explicar, a poder ser en clases de educación sexual, pero también hay que ser conscientes de que un número sin duda importante de las chicas que van a pedir la píldora del día después porque se les ha roto el preservativo mienten como bellacas para que no les den la brasa.

La píldora del día después es un método contraceptivo de emergencia, una bomba hormonal que te pone del revés. Es mentira que no tenga efectos secundarios: tienes que tomarte 2 pastillas separadas por 12 horas, te produce dolor de cabeza, vómitos (y si la vomitas, la efectividad se reduce drásticamente), dolor de ovarios, malestar general y, a largo plazo, puede causar problemas de fertilidad si se usa repetidamente.

Sin embargo, a pesar de todo esto, me temo que demasiadas adolescentes lo utilizan como método anticonceptivo habitual: tienen relaciones sexuales esporádicas y con diferentes parejas, lo que motiva que no tomen la píldora anticonceptiva; pasan de condones “porque les corta el rollo” (¡¡peligro, peligro, peligro!!); no tienen conciencia del peligro que entrañan las enfermedades de transmisión sexual, y si pillan pues ya se tomarán al día siguiente la píldora del día después, con toda la tranquilidad del mundo. Y si encima ahora no hace falta control médico para ello y se puede comprar en la farmacia por apenas 20 leuros y sin receta… ¿cual es el mensaje? Que es un método anticonceptivo más, pero mucho más cómodo: no hace falta acordarse de tomarla cada día, como las antibaby;  tampoco hace falta usarlo “en el momento” y que te “corte el rollo”; no hay que andar con cremas espermicidas ni con preservativos femeninos incómodos que te obligan a salir de casa con el arito puesto; no hay que usar parches, me la tomo solo si pillo… Parece el anticonceptivo ideal, ¿no? Sólo que no lo es, por varios motivos:

  • Primero, porque en relaciones sexuales esporádicas, no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.
  • Segundo, porque es un chute de hormonas para el cuerpo que no se puede aguantar repetidamente sin causar estragos.
  • Tercero, porque no es un anticonceptivo con el que se pueda jugar alegremente.

No veo nada clara esta medida de distribuirla en las farmacias sin receta y sin supervisión médica. Hasta ahora se estaba dando gratuitamente en los centros de planificación familiar sin receta pero con supervisión médica y con información sobre planificación familiar y salud sexual y reproductiva, que es donde habría que hacer hincapié en estos casos, bajo mi punto de vista. ¿Por qué esto no funciona? El diseño actual me parece impecable, así que sería conveniente analizar las causas por las que no está dando resultados satisfactorios:

- ¿No hay suficientes centros de planificación familiar, o servicios de ginecología de urgencias, donde suministrarla? Esto se soluciona con más medios, es un tema de dinero básicamente.

- ¿Hay determinados centros, o incluso autonomías en pleno, donde se niegan a suministrar la píldora? Pues habrá que modificar la ley actual que permite poner en peligro alegremente la vida de la paciente, impedir que legalmente todos los médicos de todos los centros de la comunidad puedan alegar “objeción de conciencia” para dejar desamparada a una mujer que necesita un contraceptivo de emergencia. La píldora del día después es tan abortiva como puedan serlo las cremas espermicidas, por ejemplo, así que no hay motivo para alegar problemas de conciencia para no recetarla.

- ¿No hay suficiente conocimiento de que los ambulatorios y hospitales ofrecen este servicio? Pues más de lo mismo: información, comunicación, inversión.

Me gustaría saber cual es el problema que han detectado al sistema actual, porque no veo nada claro que esta reforma sea una medida positiva, más bien le encuentro demasiados puntos en contra.

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.