Viendo los cambios de, por ejemplo, la Ley del Menor en esta década (¡¡5!!) podríamos pensar que sí. Es difícil cambiar cinco veces la Ley del Menor en diez años si no es algo popular o muy necesario. De su (falta de) necesidad, si nos atenemos a los datos que tenemos, ya hablé hace poco. Vamos a hablar ahora de la popularidad en España del progresivo endurecimiento de las leyes.
¿Es cierto que hay “demanda social” para endurecer las leyes? Si uno ve las encuestas de los periódicos, las tertulias, los comentarios indignados en los bares o las congregaciones en los juzgados para “recibir” a los criminales juzgad…sospechosos de delitos podríamos pensar que sí. Los que estamos por la reinserción tenemos una sensación de estar en absoluta minoría, la verdad.
Daniel Varona Gómez, profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de Gerona, ha investigado sobre si los españoles somos de verdad tan partidarios de la mano dura (1, 2).
Una de las ideas claves es la del “Mito del punitivismo”. Es la discrepancia entre la creencia en una población deseosa cada vez más de un endurecimiento progresivo de las penas y lo que luego se encuentra en experimentos en los que se pide a los sujetos que juzguen determinados delitos e impongan pena…en los cuales la gente pone penas más “blandas” que las que efectivamente ponen los jueces.
Hay un sorprendente apoyo a las penas alternativas a la prisión, por no mencionar que la gente atribuye mayoritariamente el orígen de los crímenes a causas sociales más que a una decisión individual, racional y perfectamente consciente o a la falta de dureza de la pena (aunque la gente que cree que la causa de la criminalidad es la falta de dureza ha aumentado 10 puntos porcentuales en cinco años, pasando de un 19, 8% a un 29,3%).
Analiza también el perfil de la persona “punitiva” (partidaria del endurecimiento de las penas), encontrando cosas más o menos esperables (las personas políticamente conservadoras son más punitivas que las que se consideran de izquierdas) y otras sorprendentes: las personas que han pasado por la cárcel son mucho más punitivas que las que no han pasado por ella. O que el hecho de ser víctima de un delito no correlaciona con tener una actitud punitiva. ¿Qué correlaciona fuertemente con ser partidario de la mano dura? La clave es la explicación que hace cada uno de la causa por la que se delinque. Si creemos que los delincuentes lo son por decisión racional, individual y consciente, tenderemos a ser punitivos. Si creemos que las explicaciones son sociales (pobreza, educación, falta de valores, etc), tenderemos a serlo menos.
Visto desde un ángulo un poco más amplio, y siguiendo un estudio referenciado por el autor, España está, dentro de la Unión Europea, dentro del grupo de países que más creen que los jóvenes cometerían menos delitos si las penas fueran más duras (junto a otros países católicos y, sorprendentemente, Reino Unido).
Curiosamente y añadido a lo anterior, también se cree que antes que la pena es más efectiva la educación escolar o la disciplina familiar…por no decir que la causa mayoritaria a la que se atribuye la delincuencia es la pobreza o el desempleo, tanto en España como en el resto de Europa.
A pesar de que hay datos para afirmar que la actitud punitiva ha aumentado en la última década, sigue sin ser mayoritaria. ¿De dónde viene la “alarma social”? Si nos fijamos en las páginas 13, 14 y 15 del primer enlace del post veremos la relación entre evolución real de la delincuencia, preocupación por el delito según el CIS y la cantidad de noticias sobre delincuencia.
Pues bien, lo que puede apreciarse de forma muy significativa en el gráfico es que existe una correlación cuasi-perfecta entre la atención mediática y la preocupación social, mientras que dicha correlación es mucho menos intensa o de hecho inexistente entre ambos fenómenos y la realidad de la delincuencia grave registrada. Así, por ejemplo, frente a un ligero aumento de la delincuencia grave en 2001, que como máximo alcanza el 10%, se produce en el año 2002 un incremento exponencial de la atención mediática al delito(+255%), cosa que obviamente repercute en el dato sobre preocupaciones sociales (+103%)
De hecho, si se analizan los casos que alcanzan una gran resonancia mediática y que probablemente contribuyen al aumento de la preocupación ciudadana por el delito, puede observarse que se basan ante todo en la imagen de un sistema penal ineficaz en la prevención del delito. Pero no ineficaz por blando, sino básicamente por incompetente: no logra frenar el delito; no logra detener a los culpables. Con la expresión de dicha preocupación, los ciudadanos estarían en suma reclamando, más que un mayor rigor del Derecho Penal (penas más duras), una mínima eficacia (aplicación de las penas).
De hecho, tanto el PP como el PSOE han hecho un buen trabajo en los gobiernos centrales en el tema de la lucha contra la delincuencia. La lentitud y atasco judicial, problema épico de nuestro país, producen errores que a veces son sangrantes. Estos son sacados de quicio por medios de comunicación que con el paso de los años han caído en un amarillismo vergonzoso (y rentable económicamente), transformando la legítima queja de la lentitud y atasco de la Justicia hacia campos ficticios, como el del (falso) incremento de la delincuencia o el de la (falsa) escasez de mano dura.
Podrá decirse que su "éxito" es más bien relativo si vemos la actitud de la gente al preguntarles por lo que más les preocupa de su vida diaria: el tema de la delincuencia no parece importante. Sin embargo, al preguntar directamente sobre la delincuencia, las opiniones parecen más punitivas de lo que luego, pasando al detalle, haciendo que la gente haga de juez o preguntando por el origen de la delincuencia, demuestra ser.
Es muy posible que al hablar directamente del tema o al ser preguntados directamente mucha gente esté respondiendo a lo que ellos perciben (a través de los medios de comunicación) como consenso establecido socialmente (y ahí entrarían los estudios de deseabilidad social).
La pregunta sobre la deriva amarillista, populista e irresponsable de los medios de comunicación en éste y otros temas debería responderse en otros post, que no deberían enfocarse a conspiraciones reaccionarias o similares magufadas. Más bien deberían centrarse en las razones de la degradación del periodismo, la evolución de los temas mediáticos y las razones sociológicas que hay detrás.





