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La mente humana y la guerra (I)

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Leyendo éste post a Jose me acordé del tema, que tenía en la lista de “cosas que escribir” desde hace tiempo. Normalmente al hablar de la guerra suelen aparecer varios temas relacionados con la Psicología:

a) Los efectos traumáticos de la guerra en la mente humana
b) El proceso de “deshumanización” del soldado para que pueda combatir
c) La caracterización del soldado como un psicópata “fabricado” (consecuencia de lo anterior)

Todos conocemos películas de la guerra de Vietnam, en las que los soldados estadounidenses llegan a casa traumatizados por las masacres, violaciones y demás que han contemplado. Este estereotipo ha calado profundamente en la cultura popular: ir a la guerra te deja mal de la cabeza, etc. Normalmente se suele hablar del Trastorno de Estrés Postraumático (TEP, de ahora en adelante: aquí teneis lo que es, con la base neurológica que tiene detrás), que tanto juego da para películas y libros: soldados con flashbacks de la guerra, re-experimentaciones, etc. A veces también de la depresión.

Pero lo normal no es ésto.

A nivel general, la prevalencia para el TEP es del 1 al 14%, estando en EEUU en torno al 3%. El porcentaje de gente que sufre depresión en los EEUU está entre 5-7%.

¿Qué porcentajes tienen los soldados que han ido a Irak? TEP tienen un 16,7%, la depresión un 10,3%.

¿Y los que lucharon en Vietnam? El TEP alcanza al 15-20% de soldados casi veinte años después de la guerra. Hay incluso estudios sobre soldados de la ONU, pero en general la tasa del TEP o de la depresión es muy parecida en casi todos los casos estudiados. Parece que recién llegados no hay tantos con problemas de salud mental, disparándose éstos en unos pocos meses y reduciendose poco a poco con el tiempo, hasta ser los menos los que aún tienen algún problema.

Como es normal, habrá casos que no se sepan de depresión o TEP (y unos cuantos charlatanes que han pasado por gente con problemas mentales). Es lo que tenemos, de todos modos. Y lo que tenemos es un tanto curioso: la terrible guerra de Vietnam dejó al 15-20% de los soldados “tocados”…dejando a un 80% de soldados sin TEP. Podremos discutir sobre porcentajes, ya que hay muchísimas páginas y noticias al respecto sobre el volumen de gente afectada psicológicamente, pero las tasas de las que hablamos están por debajo del 20% en TEP. Los estudios en heridos en combate también van en esta línea.

Combatir en una guerra no es una experiencia agradable ni gloriosa (“Wars not make one great”, como dijo el maestro), pero la mayoría de sujetos vuelven sin trastornos mentales. Es cierto que pasar por una guerra aumenta las posibilidades de tener trastornos mentales o que aumenta su frecuencia a medio plazo, pero, repito, la normalidad es no tenerlos. Parece increíble para los que hemos crecido gordos y felices en el primer mundo, pero tampoco hay que dar muchas vueltas para pensar, entre otras cosas, en razones evolutivas a esta “normalidad” de la mente de los soldados que han pasado por una guerra. Esto nos llevaría al debate sobre si existe o no una disposición en la condición humana hacia la guerra. Resistencia mental parece que sí hemos heredado o tenemos, y la resistencia ante determinados estímulos (los de la guerra) no implica predisposición hacia ellos (p.ej., tendrás aguante a altas temperaturas, pero eso no implica que vayas instintivamente hacia ellas). En todo caso, si esta disposición existe es otro tema mucho más complejo, así que me quedo con el mensaje del post: el ser humano cuando va a la guerra tiende a tener una resistencia psicológica muy alta, contrariamente a lo que puede parecer por elementos de la cultura popular o informaciones periodísticas variadas mal enfocadas.

Por otro lado, Florentino Moreno, psicólogo social de la UCM especialista en los efectos psicológicos de la violencia, añadía algo interesante a esto: los soldados que intervienen en las guerras tienen un mayor porcentaje de tener trastornos mentales, aunque en la práctica la mayoría no terminan desarrollando trastornos, pero los que de verdad tienen cifras espantosas de trastornos mentales son los refugiados, presos y, en general, la parte de la población que no combate y sufre los “efectos colaterales” de la guerra.

Las cifras que suelen manejarse son terroríficas, y tienen cierto sentido: tú puedes matar, matar y seguir matando, eres una parte activa en lo que pasa, tienes cierto grado de control, lo cual reduce la incertidumbre (hasta cierto punto: es mejor estar en casa jugando a la Wii, claro). Pero el que no combate tiene mucho menos control sobre lo que pasa, su capacidad para modificar lo que ve a su alrededor es mucho menor: la falta casi absoluta de control sobre lo que pasa en su entorno se parece bastante a lo que es una depresión (da igual lo que hagas: nada cambiará, son otros los que en masa ocupan casas, matan y destruyen cosas). El papel activo en las situaciones violentas parece prevenir el trastorno mental futuro, el papel pasivo parece favorecer a lo grande el desarrollo de trastornos mentales.

 

 

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.