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No tienes un trastorno mental

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Yo hice las prácticas de psicólogo el mes de Marzo de 2004, en Madrid. Sí, bingo.

Además de ver a muchos familiares y voluntarios, a consulta pasó una madre muy preocupada con su hija. Decía que su hija, adolescente, estaba muy triste y no quería salir de casa los fines de semana por haberlo dejado con su primer novio. La psiquiatra de la consulta le dijo que estar triste tras tu primer noviazgo está dentro de lo normal, no es nada patológico.

Leyendo esto me acordé de aquella chica, que por lo demás no tenía nada anormal. “No es algo patológico, sino una reacción emocional que vemos bastante en consulta, pero nada grave”, se puede leer en el artículo.

 

Intentaré decirlo claro: cuando te dejan por primera vez y te pones triste no tienes un trastorno, es la reacción emocional normal. Cuando se te muere un ser querido no es un trastorno llorar o estar bajo de ánimo. Cuando vuelves a trabajar después de las vacaciones y estás jodido no tienes un trastorno mental: es la reacción normal.

En la facultad un profesor lo llamó de modo pomposo “la psicopatologización de la vida normal”, que consistía en convertir en trastornos lo que eran reacciones normales y necesarias de las personas.

Dentro de las cosas que más estrés (fisiológico y cognitivo) provocan en las personas tenemos el cambio de domicilio: cambiamos de un ambiente conocido (y seguro) a un ambiente nuevo al que hay que acostumbrarse, a sus vecinos, a la zona, a la casa en sí. Incluso en la mejor de las situaciones todo el entorno es novedoso y el nivel de incertidumbre informativa del sitio es altísimo (lo que provoca más ansiedad es siempre un desconocimiento mayor). Es totalmente normal que al ir a vivir a un sitio nuevo la gente esté más agobiada, nerviosa, etc.

Toda esta tendencia de querer convertir en problemas cosas de la vida que forman parte de la normalidad (y de lo necesario: ponerte triste tras la muerte de alguien a quien quieres es necesario para poder, en el futuro, volver a la normalidad de un modo sano) es algo tirando a peligroso, pues nos transmite la idea de que el ser humano es como un alfeñique, cuando realmente es todo lo contrario: la dureza mental del ser humano medio a lo largo de la Historia es asombrosa vista desde el siglo XXI por gente de países ricos.

Y si no intenta ponerte en el lugar de un campesino castellano del siglo IX. Se nos hace difícil ahora ser conscientes de todo el horror, todas las miserias y peligros que vivieron (bastantes personas hoy en día aún los viven) millones de seres humanos, que no solo no estaban en el suelo deprimidos por condiciones inmensamente peores a las que yo o tú podamos vivir, sino que además seguían trabajando y viviendo.

Y de esa gente descendemos. Es la gente más resistente a la frustración y al estrés la que se reproduce más (entre otras cosas por no estar en la cama llorando todo el día). Los que se deprimen mucho se reproducen menos.

Intentar pintarnos como más “flojos” de lo que somos tiene más que ver con paternalismo, amarillismo y con una idealización infantil de la vida (en este caso, del matrimonio).

 

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.