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El Estado de bienestar y las sociedades abiertas

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Eduardo ha publicado una interesante reseña de un paper según el cuál el nivel de religiosidad de una sociedad depende negativamente de lo desarrollado que está el Estado de Bienestar en esa sociedad. La verdad es que el paper es uno de esos que confirman todos mis prejuicios así que no puedo resistirme a hacer un par de comentarios.

En primer lugar, es algo que contradice frontalmente la idea liberal según la cuál las sociedades dónde el Estado es más pequeño son sociedades más abiertas. Esta idea tiene una cantidad interesante de partidarios, pero la idea básica es la misma, común a todo el movimiento conservador-liberal: la del estado tentacular de Buchannan o la ruta de la servidumbre de Hayek, dónde una vez que se admite el Estado de bienestar, este tiende a expandirse creando una sociedad estátizada, apagadas, corporatizadas, poco creativas, inundadas por rent seekers, etc… dónde la libertad individual es sólo un recuerdo. A esta visión del Estado del bienestar, se opone una visión socialdemócrata que ve en el EStado de Bienestar un instrumento de emancipación y un soporte para el progreso, social, material y cultural; una prolongación del proyecto modernizador ilustrado, que ve en la igualdad la condición sine qua non para el progreso etc…

En realidad, tener una sociedad dónde el EStado es más pequeño no es ninguna garantía de vivir en una sociedad más abierta. Históricamente-digamos, en el periodo largo de los últimos X siglos-, el tamaño del Estado ha sido de hecho relativamente pequeño- básicamente porque las tecnologías para recaudar impuestos eran ineficientes- sin embargo, eso no garantizó que las sociedades fueran “abiertas” en el sentido de que fueran más descentralizadas o se tomaran más decisiones de forma individual. Al contrario, una serie de instituciones alternativas suplían al “estado” para resolver los problemas de acción colectiva que existen en toda sociedad y los individuos son bien “forzados”, bien “invitados a unirse voluntaria e irreversiblemente a esas instituciones”.

La familia es un ejemplo: cuando se estudian los tipos de Estado de bienestar, se estudian tres tipos de mecanismos para asignar recursos: el mercado, el estado y la familia. En una sociedad dónde el Estado es más pequeño- no hay seguridad social, ni bajas por maternidad, etc…- suelen tener por tanto una parte más importante la familia y el mercado y las sociedades fuertemente familiarizadas suelen ser muchas cosas, pero no sociedades abiertas.

Es probable que con la religión ocurre algo similar: las religiones son factores que cohesionan la sociedad al mantener unida a la gente en un conjunto de valores. Las religiones-el cristianismo, además, han jugado en muchos lugares un papel suplente del sector público -en la enseñanza, en la redistribución de la renta, jugar el papel de seguro, etc,… Por supuesto, este carácter suplente no es algo gratuito. No es sólo algo que asegura una legitimidad considerable a las organizaciones religiosas y sino que también hace más costoso salir de la organización- igual que divoriciarse es más costoso para una mujer que no trabaja.

En este sentido, no es ninguna casualidad que entre los partidarios del homeschooling y de la enseñanza privada veamos tanto a liberales convencidos, a ultraconservadores creacionistas y a miembros de alguna secta extraña -y en algunos casos ambas cosas a la vez; las sociedades más fuertemente privatizadas no son necesariamente -ni probablemente- sociedades más abiertas. Tener un mínimo de vida asegurado es probablemente una condición necesaria para poder empezar a emanciparse de cosmovisiones supersticiosas del mundo.

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.