Debo reconocer que me asombra la visión de futuro, la capacidad para comprender los fenómenos económicos, sobre todo cuanto más a la derecha se arrima uno. El “si ya se veía venir desde hace mucho” es una constante. A mí me sorprende y me intimida, porque acostumbrado a leer mucha economía para intentar vencer mis muchísimas limitaciones e incluso contradicciones, me oigo repetir un “sí, claro”, y no hay nada de eso, pero ¿cómo llevar la contraria a afirmaciones tajantes cuando no se tiene el mínimo interés en debatir ninguna cosa? No me gustan las sentencias, siempre me provocan un no sé qué de ni puta idea que otras afirmaciones menos sonoras, menos contundentes, no me produce. Debo reconocer que yo no lo veía venir, lo pensaba en otro tiempo, pero no precisamente ahora, y ni mucho menos como se ha producido. Me explico.
Supongo que es un debate que, de alguna manera, estaba latente en la sociedad: la escasa capacidad de reinserción de los centros penitenciarios, la levedad de las penas con la ley del menor, las altas tasas de reincidencia en determinados delitos, la sensación generalizada de que los delincuentes más peligros salen a la calle a los cuatro días sin haber sido reinsertados y aún sabiendo que constituyen un peligro para la sociedad… Todas estas cuestiones las hemos comentado sin duda más de una vez con personas de nuestro entorno.
El gran científico Albert Einstein sufrió un modelo educativo muy similar al actual que pivotaba también en el magistrocentrismo, en el verbalismo, en la clase magistral, en la memorización y en la recitación mecánica de contenidos.
Twitter es una gran herramienta en política para interactuar con tus seguidores, o para que cualquiera esté al caso de las actividades que realizas, o de tus opiniones o de lo que haces en tu tiempo libre. Bien usado, se convierte en un espejo, en formato de 140 carácteres, de tu vida cotidiana.
El espectáculo que destacados dirigentes del Partido Popular nos están obsequiando estos últimos días a todos los españoles es de los que no se olvidan. Si un día nos sorprenden con lo del espionaje, al día siguiente con la corrupción. Mas, lo más sorprendente es que ellos echan balones fuera, y para justificar lo injustificable, sacan de nuevo a la palestra la teoría de la conspiración.
Aún con todos reparos y dudas que esta clase de medida me produce, sigo siendo de la opinión que la nacionalización (o alguna de sus variantes) es probablemente la mejor solución para solucionar los problemas del sistema financiero. No es un arreglo fácil, no es una solución perfecta, pero entre todas las opciones posibles me temo que es la más barata y eficaz.
Nuestro actual SISTEMA es una manzana podrida. Un sistema que 'hace aguas' por todos lados y muy especialmente desde sus partes política y económica, es evidente y salta a la vista. No hay más que ver las últimas recientes noticias sobre corrupción, fraudes y derroches, aunque unos y otros se culpen mutuamente echando balones al contrario aludiendo ambos a 'cortinas de humo' desviatorias de la atención hacia asuntos vitales o a 'cazas de brujas' cuales supuestas campañas de desprestigio (internas y externas) para acortar distancias en las encuestas y hacerle perder votos al adversario ahora que se aproximan elecciones.