Hace un par de días escribía sobre ese grito de ayuda que nos lanzan los jóvenes con sus acciones. Decía esto cuando me refería a los actos vandálicos llevados a cabo en pasado sábado en Plasencia donde se rajaron las ruedas a una treintena de vehículos. Parece que este lunes se repitieron hechos parecidos en los aparcamientos situados en la cercanía de la Puerta de Trujillo.
A la hora de elegir un candidato al que votar no queremos que el candidato sea como nosotros, sino mejor que nosotros. Esto no quiere decir que nos gusten los candidatos distantes, lejanos a nosotros o que no nos entiendan, sino que si le vamos a dar el poder a alguien es porque reúne algunas cualidades que uno no posee.
Las noticias económicas en España estos días son básicamente atroces; el paro no deja de crecer, el crecimiento se ha estancado, y parece que la cosas no dejan de ir a peor. El otro día comentaba que para salir de la crisis el gobierno tiene que hacer dos cosas, una fácil (la política fiscal expansiva; el estado del bienestar hace eso muy bien él solito) y una difícil, pasar reformas estructurales serias que flexibilicen la economía.
En el contexto del “conflicto” en Palestina, por cada muerto israelí han muerto, de media, aproximadamente 90 palestinos, al menos una tercera parte de ellos civiles. Que alguien me explique cómo es posible la equidistancia en una situación tan manifiestamente desigual, porque me cuesta entenderlo. Y ya no es solo que Hamas esté reconocida como una organización terrorista y el Estado de Israel pretenda considerarse democrático y le sea exigible el respeto a la legalidad internacional.
En la era digital y en el proceso de globalización tanto económica como tecnológica los medios de comunicación no solo se limitan a transportar información. Por el contrario, actúan, deciden, orientan y discriminan. En ese sentido juegan un rol determinante en los procesos políticos de las democracias y más aún en un hemisferio como el de América Latina en que con dificultades se avanza en participación ciudadana para que las Constituciones de los países no sean letra muerta sino posibilidades ciertas de Estados Sociales de Derecho.
Este año ha sido unas dos centésimas de grado más frío que la media de los últimos 5 años. Es verdad, incluso lo notamos en este invierno, ya que las nieves, en Europa occidental han llegado más al sur y con más intensidad que en otras temporadas. Quien haya ido al Pirineo se habrá hinchado a ver y pisar nieve y más nieve desde este noviembre. No necesito que ningún negacionista venga a decírmelo, para los que nos gusta la alta montaña este está siendo un año con unas nieves extraordinarias.
Tras la victoria de Barack Obama estamos viviendo una auténtica revolución en las redes sociales, los políticos españoles han descubierto que Tuenti o Facebook, además de ser un sitio donde sus hijos se pasaban las horas muertas, puede ser un elemento diferenciador de primer orden con respecto a su competencia además de servir para saber lo opinan los ciudadanos.
Al hilo de lo que ha explicado egócrata, me gustaría plantear alguna idea adicional.Un primer punto en el que creo que estamos, o todos deberíamos estar de acuerdo es que España necesita cambiar de forma más o menos fundamental su modelo de crecimiento. Como explica egócrata, la productividad de nuestro país es horriblemente baja y eso hace que los sueldos sean también bajos. Cuando la gente habla de mileurismo y demás, uno tiene que tener en cuenta eso; kantor dice a menudo que las consecuencias económicas del Aznarismo fueron cientos de miles de parados transformados en mileuristas. Las razones del alto crecimiento de España en la última década se ha debido en buena medida a los asteroides que nos mandaban desde el BCE y que nos quedaba mucho terreno que recuperar. Hoy España es la octava potencia económica del mundo, pero tenemos una productividad irrosoria así que el terreno por recuperar ha desaparecido.