| Burocracia y funcionarios |
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Me acuerdo de las clases de gestión y administración pública y posteriormente de las que cursé haciendo ciencias políticas sobre la burocratización de las organizaciones. De cómo éstas adquieren vida propia y los objetivos para los que fueron creados muchas veces dejan de existir como verdadero fin para que el sostenimiento de la organización “sine die” sea todo un hecho.
El incremente de recursos tanto materiales como personales para la gestión interna provoca que se desvirtúe su verdadera finalidad y que sólo se constituya en su permanencia la auténtica actividad de esa organización. Dentro de este crecimiento interno, que se puede dar tanto en organizaciones públicas como privadas la “funcionarización” del personal es un hecho remarcable. En el ámbito público por motivos de independencia política se asegura la estabilidad de la función pública. Hecho por algunos discutible ya que provoca que esa independencia en ocasiones pueda ser respecto de todo, incluso de los resultados obtenidos. Y en el ámbito privado el sobredimensionamiento de la organización también provoca un status de semi-funcionariado en el que diluir responsabilidades en la propia organización es el pan de cada día.
Cuando me tengo que dedicar más tiempo a rellenar formularios internos, deambular de departamento en departamento para conseguir un servicio interno o intentar averiguar quien es el o la responsable de determinado “negociado” es que algo no funciona bien. Por lo tanto el efecto de la burocratización se produce tanto en organizaciones públicas como privadas aún sin tener en estas últimas su estabilidad asegurada gracias a una legislación. La propia organización favorece determinadas conductas ya que perpetua la necesidad de ella misma. Y nos hace falta más agilidad, nos hace falta simplicidad, nos hace falta que no se pueda escudar un trabajador en el sistema o en una legislación para que pueda hacer, “o no hacer“, lo que le de la gana.
Tenemos que dar las mejores condiciones, pero también ser los más exigentes. Aunque según recoge Iñaki de las palabras de Carles Ramió sobre la percepción de los funcionarios por parte de los españoles:
Nuestros funcionarios no lo deben de hacer tan mal ¿no?
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| Escrito por Carlos Guadián | |
| jueves, 21 de junio de 2007 | |
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Me acuerdo de las clases de gestión y administración pública y posteriormente de las que cursé haciendo ciencias políticas sobre la burocratización de las organizaciones. De cómo éstas adquieren vida propia y los objetivos para los que fueron creados muchas veces dejan de existir como verdadero fin para que el sostenimiento de la organización “sine die” sea todo un hecho.









