| La derecha puede volver a gobernar. ¿porqué? |
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Las explicaciones a este fenómeno (que deseo que no se produzca finalmente) son diversas y complejas y es quizás muy atrevido por mi parte intentarlas encontrar y explicar. Pero oyendo a los "expertos" decir tantas tonterías como llegan a soltar según cuando y en según qué medios, ¿porqué no puedo soltar yo las mías?
Las democracias occidentales consolidadas tienden a ir reduciendo los porcentajes de participación a medida que pasan los años y las elecciones. Encontramos aquí, pues, un primer elemento a tener en cuenta. Un segundo elemento que creo que hay que tener en cuenta es el cambio de paradigma que la consecución del Estado del Bienestar ha comportado entre las clases trabajadoras. Se ha pasado de tener conciencia (real) de clase a no tener. Sin embargo, además, si se le pide a los asalariados de las democracias occidentales que se sitúen en una clase social, veremos cómo la mayoría no dudan en posicionarse en la clase media (irreal). Todo ello es consecuencia, evidentemente, del triunfo que el Capitalismo ha obtenido al transformar la mano de obra en consumidores. El acceso de las clases populares a determinados bienes de consumo y determinados servicios destinados hasta hace sólo 50 años a las clases más poderosas ha acabado de desdibujar la conciencia de clase. El consumismo nos ha vencido. Si ya no somos clase obrera, sino clase media (son dos escalas diferentes, lo sé, pero hablo de sensaciones, no de realidades), ya no tenemos la "obligación" de ser de izquierdas ni, aún menos, de tener que movilizarnos si "las cosas van bien" ... Un tercer elemento, probablemente consecuencia del anterior, es la transformación que los partidos políticos tradicionalmente llamados "de masas" han sufrido. Una transformación no acabada y a menudo mal conseguida. Pasar de ser un partido de masas a ser una organización que, sin perder sus objetivos e ideales de vista, sea permeable a aquello que la sociedad necesita y/o demanda, no siempre se consigue. Y a menudo se confunde con aquello que se ha venido en denominar gobernar "a golpe de encuestas" ... El dilema está claro: ¿hacemos lo que quiere la gente, aunque no estemos de acuerdo? (no tocar la ley del aborto sería un ejemplo) ¿o hacemos lo que creemos que se tiene que hacer aunque tengamos mucha gente en contra? (el matrimonio entre homosexuales sería un ejemplo de este caso) ... El difícil equilibrio entre un extremo y el otro es el que hace que cualquier salida de tono en un sentido o en el otro haga perder bolsas de votos ... Y eso también desmoviliza ... Una cuestión a tener en cuenta, también, es la oferta con la que los electores contamos a la hora de escoger. Los votantes de derechas cuentan con una única opción de ámbito estatal y con opciones de ámbito autonómico en los casos de Canarias, Catalunya, País Valencià, Illes Balears y Euskadi (es probable que me deje alguna opción de centro-derecha más o menos regionalista, pero en todo caso de escasa importancia a nivel estatal). Por lo tanto, el votante de derechas, tiene pocas opciones para escoger (y más si tenemos en cuenta que la búsqueda del voto útil por parte del votante conservador está más extendida que por parte del votante progresista). El votante de izquierdas, en cambio, tiene de entrada dos opciones a escoger a nivel de todo el estado, y múltiples opciones a nivel autonómico (en Catalunya, al País Valencià, en las Illes, en Euskadi, en Galicia, en Andalucía...) Por lo tanto, la fragmentación del voto de las izquierdas es mayor que entre las derechas. También hay que tener en cuenta que el electorado de derechas está muy movilizado. Tanto el PP como sus acólitos, instigadores, grupos de comunicación afines, etc ... no han dejado de movilizar a su electorado más fiel desde que perdieron las elecciones en el 2004. Como cuestión también importante, encontramos el efecto desmovilizador que surge siempre que se cree que una cosa ya está ganada. Es tanta la gente que está convencida que Zapatero volverá a ganar, que muchos no contemplan la necesidad de hacer "el esfuerzo" de ir a votar ... Por último, pero no menos importante, está el nivel de exigencia. Por extraño que nos pueda parecer a los más movilizados, hay mucha gente que a pesar de analizar como positiva la mayor parte de la acción del gobierno, encuentra en aquello que no le gusta (sea por acción o sea por omisión) un argumento de peso que desmoviliza. Es decir: puedo estar a favor de haber retirado las tropas de Irak, del matrimonio homosexual, de la ley de la dependencia, de las ayudas en los alquileres para jóvenes ... pero la gestión de las infraestructuras en Barcelona me pueden desmovilizar ... o la negociación con ETA ... o el canon digital ... La gente de izquierdas somos mucho más exigentes con nuestros gobernantes de lo que lo es la gente de derechas con los suyos ... Y ante esto poco se puede hacer ... Recurrir al "que viene el lobo" (la derecha) habitual ... Recordar las cosas buenas (la guerra de Irak) ... Hacer pedagogía ... Pero no hay ninguna garantía ... Que conste que me parece bien que forcemos la máquina desde las izquierdas y seamos más exigentes que las derechas, pero a veces me pregunto si no sería mejor, de vez en cuando, hacer la discrepancia menos ruidosa que el acuerdo ... Nada, preocupaciones para empezar el año ...
Artículo publicado en QMenta.com y en QMenta.cat [CAT]
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| Escrito por Joan Ramon | |
| lunes, 07 de enero de 2008 | |
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Todas las encuestas nos dicen que la mayoría de los españoles preferimos a Zapatero y al PSOE como Presidente del Gobierno y partido que gane las elecciones, respectivamente. Pero todas alertan de que una desmovilización del electorado de izquierdas puede comportar que Rajoy gane las elecciones.





