|
Mantén tus leyes lejos de mi útero |
|
|
| Lecturas |
6012  |
|
Derecho a la integridad física significa que nadie puede obligarte a donar un riñón, un ojo, un trozo de médula o un simple vial de sangre sin tu consentimiento. Aunque sea indispensable para tratar una enfermedad mortal.
Es posible que esa bolsita de plasma a la que le has dicho "no" al pasar delante de la unidad móvil de donaciones hubiera salvado la vida de un niñito atropellado; es posible incluso que ese niñito fuera tu propio hijo, aplastado por las ruedas de tu coche cuando lo estabas sacando del garaje, y aún así, nadie tiene derecho a enchufarte la aguja y sacarte la sangre si tú no estás dispuesto.
Sin embargo, en muchos países el aborto sigue siendo ilegal.
A pesar de que un embarazo es más peligroso e intrusivo que una donación de sangre o de médula, se nos obliga a donar los recursos de nuestro organismo para mantener una vida sin nuestro consentimiento. Sí, muchos sostienen que mantener un acto sexual implica un consentimiento implícito a sus posibles consecuencias, pero venga, nadie piensa cuando se compra un coche en que puede atropellar a alguien, ¿verdad? Y nos parecería una barbaridad que, en el caso de que el accidente ocurra, estuviéramos obligados a dar nuestros órganos para curar al accidentado. Incluso si por pura maldad secuestráramos a un vecino y le extirpáramos un riñón, eso no le daría derecho a usar nuestro propio riñón en revancha, aún cuando fuéramos responsables de su pérdida. Es simple, el derecho a la integridad física está por encima de todo eso.
Comentarios de los usuarios (8)
|
|
|
|
Escrito por Mireia Ortega
|
|
miércoles, 26 de abril de 2006 |
|
|