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sábado, 11 de febrero de 2012
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Una explicación racionalista del Estado Imprimir E-Mail
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ImageEduardo Robredo ha escrito un post hablando de la existencia del Estado desde la perspectiva evolucionista que es habitual en él. El artículo formula dos criticas; una a nivel histórico y otra a nivel metodológico (aunque pienso que ambas están ligadas) respecto a las tésis que auguran la desaparición o el retraimiento del Estado (o del estado nación) como forma de organización. Dado que el articulo es sencillo y corto, recomiendo al lector que lo lea para no perder detalles

Publicado originalmente en la Ley de la Gravedad  

En este artículo quiero expresar mi desacuerdo con su línea de ver las cosas. Pienso que es además una oportunidad para entender qué es el Estado, por qué está ahí y en qué medida podemos esperar que su estructura se modifique o no. Mi desacuerdo con él tiene más que ver con el tono en el que formula sus puntos de vistas- su actitud de tratar a los economistas neoclásicos como el equivalente en ciencias sociales de los defensores del flogisto o del “élan vital”- que con el fondo del artículo. En otras palabras, aunque creo que algunas de sus críticas son injustas, eso no significa que yo sostenga a Susan Strange o a Manuel Castells en el punto de vista de que el estado desparecerá un día de estos. Pienso en general que la actitud de escepticismo respecto a los puntos de vista “todo ha cambiado” es una actitud intelectualmente sana. Dicho lo cuál, vamos con la crítica.

La visión que quiero criticar está bien resumida cuando Eduardo dice (cito)

Es difícil explicar el estado en términos racionalmente “coasianos“. Las personas no “deciden” fundar estados nacionales como modos racionales, eficientes y sostenibles de reducir los costes de transacción de la ciudadanía. Para explicar el estado necesitamos algo más que la teoría de la elección racional y la metodología individualista.

La explicación económica en términos de eficiencia

Cuando Eduardo habla de temas Coasianos hace referencia a un paper de Ronald Coase que ya en los años treinta intentó explicar por qué existían empresas. La idea no es trivial; una empresa no es un individuo, sino al contrario, un conjunto organizado de medios materiales y humanos. Como ya expliqué en el campo del derecho, la organización de estos medios se parece mucho más a las relaciones jerárquicas, centralizadas verticales y de subordinación que existen en el ámbito estatal que al mundo Hayekiano de la cooperación espontánea. Es decir, la forma en que se asignan recursos dentro de una empresa no es mediante un proceso de mercado (descentralizada) sino de forma jerárquica (centralizada).

A partir de esta observación, uno debe intentar explicar por qué. Aunque yo no sostengo esta posición (luego veremos por qué) los economistas tienden (tendemos) a pensar que si algo ocurre es porque es más eficiente que otra cosa. La estrategia de Coase es entonces intentar explicar por qué la organización en empresas y no en individuos es más eficiente que otras.

Este paper es probablemente el punto de partida de la economía de las organizaciones de la que la economía pública es una rama. La idea de Coase era que los costes de transacción   se veían reducido mediante este tipo de organización produciendo economías de escala. Una economía de escala existe cuando producir más (y por tanto de forma más centralizada) lleva aparejado producir de forma más barata.

¿ Como se relaciona esto con el Estado? La rama de la economía pública (la hacienda pública) ha desarrollado una serie de casos más o menos paradigmáticos en los que las interacciones de mercado llevan a situaciones ineficientes. Algunos de estos casos son la existencia de externalidades, los problemas de información asimétrica, los bienes públicos, etc…En estos casos, el Estado debe o bien regular (establecer un marco legal adecuado, distribuir derechos de propiedad, etc…) para que el mercado funcione correctamente, o cuando esto sea definitivamente ineficiente producir el bien y distribuirlo según sus criterios.

La síntesis actual que sostengo con más entusiasmo de este conglomerado de ideas que se llama la “New political economy” entendida como “el estudio de los mecanismos de asignación de recursos de forma centralizada y descentralizada” (la definición es de aquí.) Desde este punto d Estado y el mercado tienen atributos distintos a la hora de asignar recursos y definir si algo debe ser regulado o no debe ser evaluado en función lo bien que cada uno pueda hacer las cosas. Desde esta perspectiva, existe un continuo desde sectores muy desrregulados donde el estado solo debe establecerun marco legal, (el mercado del pan, la fruta, etc…) hasta asignaciones de recursos directas donde todo se decide a través de procedimientos políticos (la defensa nacional)..

La explicación histórica en términos individualistas

Cuando más arriba hablamos de la explicación del Estado, estábamos hablando en términos más o menos normativos: es más eficiencia producir de forma centralizada (el estado) o de forma descentralizada (el mercado). Los economistas neoclásicos, como todas las profesiones, tenemos sesgos; uno de ellos es suponer que los mercados tienden siempre a ser eficientes y que la identificación de un óptimo es suficiente para explicar su existencia. Si la información es perfecta, en el medio plazo, siempre llegaremos a ponernos de acuerdo para alcnazar un óptimo si este existe.

En el mundo real, por supuesto, la información no es perfecta y la gente se equivoca. Como dice Eduardo, los individuos no “deciden” colectivamente fundar estados nacionales con la teoría de la hacienda pública en la mano. En este punto estamos más o menos de acuerdo, pero me interesa apuntar que esto no significa que la explicación “coasiana” esté mal; ésta es correcta en la medida en que tiende a identificar la existencia de un óptimo (es una teoría normativa) mientras que permanece silenciosa a la hora de explicar cómo se alcanza ese óptimo (es descriptiva).

No obstante, no termino tampoco de estar de acuerdo si, como yo interpreto su post (interpretación en cierta medida instrumental en la medida en que me permite exponer mi punto de vista), lo que pretende es que no existe en el arsenal de la teoría neoclásica herramientas metodológicas para explicar la aparición del Estado. Es decir, pienso que el Estado puede y probablemente debe ser explicado en términos racionalistas e individualistas.

Mi explicación favorita es la del institucionalismo histórico de Douglas North. Según North, las instituciones (y el Estado es una de ellas) aparecen y se perpetúan a lo largo del tiempo gracias a que son equilibrios, habitualmente con rendimientos crecientes a lo largo del tiempo. Una explicación propiamente northiana de la aparición del Estado sería la siguiente; en un momento determinado(digamos tras la caída del imperio romano), dada unas condiciones estructurales y unas preferencias (digamos una situación de recesión económica, de gran inseguridad y de anarquía), las estrategias individualmente óptimas para un grupo de individuos es la de subordinarse a un señor. No estoy hablando de que fuera voluntaria y libre (las amenazas violentas producen cambios en la linea de presupuesto) pero las estrategias eran suficientemente óptimas. En la medida en que es más ventajoso subordinarse al Estado que no hacerlo, los individuos comienzan a adaptarse a esa situación (por ejemplo, comienzan a especializarse en tareas distintas de las de la guerra). Esto a su vez crea condiciones que refuerzan la estabilidad de ese equilibrio (si uno deja de aprender a defenderse, depende más del tipo que lo defiende) que hacen ese nuevo estadomás o menos irreversible (los costes de volver al Estado anterior son superiores que los de conformarse haciendo la rebelión una estrategia suboptima).

Una idea importante es que los individuos que deciden subordinarse no saben cuáles son todas las consecuencias de esa acción. Por ejemplo, es posible que cuando deciden subordinarse, piensan que el señor que ejercerá el poder lo hará de forma benévola. Cuando se descubre que no es así, resulta que la estrategia era suboptima (estaban mejor sin subordinación) pero en la medida en que la subordinación es irreversible, uno no puede rebelarse. Esto permite que situaciones que serían vistas como ineficientes, ex ante, puedan perpetuarse a lo largo del tiempo en la medida en que constituyen un equilibrio de Nash.

La idea es en realidad tan antigua como la revolución marginalista: los individuos realizan elecciones en el margen. Uno puede explicar la aparición del Estado como un conjunto de elecciones en el margen que a su vez modifican las situaciones que producen nuevas elecciones distintas de las anteriores. Las adaptaciones se producen en el margen de acuerdo con las percepciones y las preferencias de los individuos.

En principio, uno podría escribir una historia de las formas de organización social como una serie de equilibrios de nash y de adopción de tecnologías del compromiso por los individuos. Esta historia sería una función de a) la preferencias de los individuos en cada periodo de tiempo b) la situación tecnológica y cultural y c) las circunstancias naturales, climáticas externas. Si uno describe las funciones de utilidad y las creencias de los actores implicados, correctamente añade la distribución de los recursos, existe un juego que sea capaz de explicar cada una de esos estadios históricos. La variaciones en las soluciones de estos juegos se pueden explicar como variaciones en cada uno de estos tres factores (preferencias, tecnología y circunstancias externas)

¿Qué rol juega en todo esto la teoría de la hacienda pública? Como hemos visto más arriba, la teoría de la h acienda pública nos identifica óptimos sociales; situaciones pareto eficientes. El teorema de Coase predice que, dado un óptimo social (una situación donde, en agregado, se gana más que se pierde), un grupo de individuos puede llegar a una negociación que reparta las ganancias y donde nadie pierda a través de una negociación. Este teorema tiene por supuesto una serie de hipotesis hundidas (concretamente, la ausencia de costes de transacción) pero en general podemos esperar que cuanto mayores sean las ganancias de la solución, más probable es que la solución sea adoptada. Es decir ceteris paribus, la misión de la teoría de la hacienda pública identificando un óptimo es una parte importante de la explicación de por qué ese óptimo es adoptado.

Explicación evolucionista y racionalidad folk

A esta visión se le puede objetar, que las decisiones políticas no se toman (desgraciadamente) con la teoría de la teoría de la hacienda pública en la mano. Es decir, pretender que cuando el equilibrio inicial surge los individuos piensan en términos de externalidad, bienes públicos etc, no es que no sea realista, es que es bastante fantasioso. Pretender que las creencias de la gente se corresponden con la situación normativamente óptima, es habermasiana optimista. ¿Existe una respuesta a este punto de vista?

Mi respuesta a esta crítica tiene dos partes. En primer lugar, me gustaría apuntar el hecho de que las creencias más o menos convencional coinciden, al menos en sus soluciones, con lo prescrito por la teoría de la hacienda pública. Que el orden es mejor que la anarquía, que el Estado debe perseguir a los delincuentes, etc,… es algo sabido por casi todo el mundo desde tiempos inmemoriales. Es posible que las sutilezas de la imposición óptima o de la teoría de la ventaja comparativa no sean accesibles desde siempre (y de hecho sería interesante trazar el paralelo entre el desarrollo de estas teorías y la adopción de sus prescripciones normativas en la práctica), pero en general es algo relativamente sabido por todos y qu está dentro del capital cultural acumulado por cualquier civilización. En la medida en que esto converja, la explicación hacendista es parte de la explicación.

Por otro lado,  quiero introducir un elemento de flexibilidad en la visión que he presentado más arriba. Aunque hace algunos meses habría sostenido esa visión al pie de la letra, punto por punto, algunos libros más tarde es una explicación que no me siento capaz de mantener. Eduardo plantea una hipótesis interesante:

Creo que necesitamos reconocer la agencia colectiva y la metodología evolucionista que asume la última versión de la sociobiología,

La idea es interesante. Le metodología evolucionista es una metodología típicamente funcionalista; es decir, explica que algo ocurre porque ese algo es beneficioso para algo o alguien. En teoría de la evolución esto es como sigue (sigo aquí a Elster). La teoría predice que las mutaciones aleatorias que sobreviven son aquéllas que producen una serie de beneficios, concretamente beneficios reproductivos, ya que son estas las que se difunden genéticamente. La idea es que si un determinado rasgo ayuda a sobrevivir, los individuos que posean ese rasgo tendrán más oportunidades para reproducirse y ese rasgo será difundido más que los demás.

Las explicaciones funcionales tienen problemas en ciencias sociales. El principal problema epistemológico es que se cita una consecuencia de un hecho (el beneficio qeu aporta) como un elemento que explica su acontecimiento (la mutación). En principio esto no es válido por la causa debe siempre preceder al efecto.

En general los puntos de vista evolucionistas (como el de Herbert Gintis) en teoría de juegos tienden a ver como actores a las estrategias de los individuos: si una estrategia tiene éxito, esta tiende a “reproducirse” igual que si se tratara de un rasgo. Otra forma de reproducirse es la visión de Dawkins de los “memes”: son las estrategias y unidades culturales las que compiten, no los individuos.

Esta explicación es posible cuando hablamos  de evolución biológica porque tenemos un mecanismo de feedback; una vez que el rasgo es beneficioso, ese rasgo encuentra una forma de reproducirse mediante la herencia y la eficiencia reproductiva. Sin embargo, en ciencias sociales no existe una forma general mediante la cuál los rasgos benefiosos se reproduzcan y esta es una pieza de la explicación que está, a menudo, ausente en las explicaciones evolucionistas (y también, por cierto, en las marxistas, donde Elster explicaba su objeccion originalmente).

Este no es desde luego el caso de Eduardo que sí sugiere un mecanismo de feedback; la idea es la siguiente: los grupos organizados políticamente tienen más “éxito” que los no organizados, de forma que los últimos tienden a desaparecer y los primeros a prevalecer. Una tribu de cazadores recolectores no puede hacer frente a un moderno ejército occidental, de forma que la “competencia entre ambas sociedades” se resolverá de la forma siguiente: o bien la sociedad occidental se apoderará de los recursos de la sociedad primitiva (reduciendo así las posibilidades de reproducción) o bien la sociedad primitiva deberá “occidentalizarse” adoptando las estructuras tecnológicas y sociales de la sociedad occidental para defenderse. En ambos casos, las estructuras primitivas desaparecen.

Esta perspectiva es interesante; de hecho, es exactamente lo que yo sugería cuando hablaba del fin de la historia y del (no) milagro chino; para mantenerse en la competicion, las potencias emergentes no tendrán otro remedio que occidentalizarse; las tecnologías tecnicas inventadas en occidente conllevan las tecnologías sociales en que éstas pueden evolucionar.

Sin embargo, pienso que esta visión es compatible con una perspectiva individualista, como la que he descrito más arriba. Concretamente, se podría explicar como se forman las preferencias, por qué se decide adoptar una u otra, etc…

Además, creo que una metodología individualista puede explicar mucho de los mecanismos de reproducción de estas tecnologías sociales: concretamente respecto a la guerra, la difusión de la tecnología, etc…Concretamente, creo que la teoría de la hacienda pública (coasiana) al atribuirse la misión de identificar óptimos sociales, tiene mucho que contarnos a la hora de explicar por qué determinadas sociedades tienen éxito y por qué otras no.

Caso práctico:La explicación Coasiana de la transformación del Estado

Hasta este momento he presentado una perspectiva según la cuál la metodología individualista y racionalista no es incompatible, sino probablemente complementaria, a las visiones evolucionistas. Adicionalmente, pienso que la primera puede generar predicciones más precisas sobre como varía la talla del Estado, etc…

Por ejemplo, pienso que la evolución del status legal de las industrias de red necesita de una teoría bastante más fina que la teoría de la evolución. Concretamente, ésta es relativamente paralela a la estructura tecnológica en estas industrias; conforme la gestión se iba haciendo más “privatizable” era cada vez más eficiente gestionarlas de forma competitiva con concesiones. Esto ha sido solo posible con el aumento de la concentración demográfica en zonas urbanas, con la tecnologización de estas industrias, etc… En general, los procesos (políticos) de liberalización, de outsourcing, etc que llevan produciéndose durante los últimos 25 años son todos ellos consecuencias de un cambio en los costes relativos; tal como predice Douglas North. Todos ellos factores explicables a través de la teoría de la hacienda pública.

Esto nos lleva de vuelta al principio: ¿perdurará el Estado nación? ¿debemos esperar que el Estado pase a un segundo plano? Yo no pienso qeu el Estado vaya a “desaparecer”. Si considero, sin embargo, que no tendrá más remedio que evolucionar. La sociedad internacional ha dejado definitivamente de ser el monopolio de los estados por razones tecnológicas y geopoliticas. El crimen organizado, el terrorismo internacional, las organizaciones supragubernamentales, etc… han erosionado, innegablemente, la autonomía de los estados nación. Por otro lado, es evidente que, gracias a la tecnologías de la comunicación y la pérdida de importancia del espacio (caída de los costes de transporte) vamos a asistir a una pérdida de importancia de las culturas nacionales (eso que Ritzer llama “McDonalización”) que reducirán hasta cierto punto la lealtad a los estados nacionales. Estas mismas evoluciones harán que los Estados pequeños sean más viables y que las políticas de la identidad adquieran más importancia (un creciente corporativismo, mayor importancia de la sociedad civil,…) facilitando, eventualmente, fragmentaciones de los estados existentes. En cualquier caso, el efecto de Path dependence, a la North, es muy fuerte y por eso estos cambios serán solo mutaciones o cambios incrementales. Es decir, estamos hablando de adaptaciones en el margen y de cambios incrementales: marginalismo económico puro y duro.

Dado que mi perspectiva es la de complementariedad, invito a Eduardo a generar sus explicaciiones/predicciones con su metodología evolucionista, y a refutar además la tésis que he defendido aquí que es que la teoría economíca en términos racionalistas e individualistas explica (o puede explicar), bastante bien, la aparición del Estado y sus variaciones de forma y talla.



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