| Salarios reales y salarios monárquicos |
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Mientras la crisis sigue profundizándose y nuevas entidades financieras pasan a englosar la lista de "víctimas" (permitidme que cuestione, por ejemplo, que los cinco grandes bancos de inversión estadounidense afectados por la crisis -Lehman, Merrill, Sachs, Morgan y Stearns- y que en 2006 tuvieron más de 130 mil millones de dólares en ingresos sean ahora simples víctimas), se han presentado los presupuestos generales de 2009 para España con una curiosidad reseñable.
Según se puede leer en BolsaCinco la partida presupuestaria para la Casa Real ha aumentado un 2'7% para el 2009. Supongo que tiene más que ver con la cultura de ostentación, por ejemplo con la nueva y flamante embarcación del rey que incluye todo tipo de lujos, más que con la satisfacción de necesidades básicas que hace tiempo que les financiamos sobradamente entre todos. Resulta indignante que mientras los salarios reales, que no monárquicos, descendieron un 4% en los últimos diez años de bonanza económica, en épocas de crisis la familia real pueda incrementar sus gastos con tanta facilidad a costa de quienes reciben las recomendaciones de austeridad y que, con toda seguridad por las políticas empleadas, sufrirán más que nadie la crisis económica. Esta noticia llega pareja al anuncio de la indemnización de 5 millones de euros al ahora ex-director de Fortis, banco belga-holandés nacionalizado recientemente, y que muestra una vez más la doble vara de medir del sistema en lo que al mercado de trabajo se refiere. Si usted aspira a ser un mero asalariado, tendrá que pasarse los días viviendo de sueldos miserables y asustado por posibles despidos, puesto que los economistas recomendarán estas medidas en pos del progreso y el bienestar. Sin embargo, si usted tiene un buen puesto en alguna empresa -y recordemos que las empresas privadas contratan a dedo-, no tiene por qué preocuparse nunca más en la vida. Incluso aunque lo haga realmente mal. Las cinco entidades estadounidenses de las que hablábamos antes habían pagado 2.100 millones de euros a sus altos directivos durante los últimos cinco años, y las indemnizaciones han alcanzado cifras que hielan el corazón. La crisis tiene su origen en los bancos, en su ansia incontrolada de beneficios. La falta de regulación ha permitido que estas entidades pudieran expandir sus negocios incesantemente a través de complejos mecanismos financieros, como la titulización de activos, que les han supuesto beneficios multimillonarios que tenían como base el endeudamiento de familias trabajadoras y que se repartían entre inversores institucionales, altos directivos, accionistas y especuladores. Una sangría abierta y permitida por un poder político cada vez más dependiente del criterio y capricho del poder económico. Estamos viviendo en un sistema desproporcionadamente injusto, en el que la explotación (entendida literalmente como la apropiación del trabajo ajeno) es creciente en niveles inimaginables (los datos no engañan: las diferencias entre los hogares ricos y pobres no dejan de aumentar, y los trabajadores cada vez reciben menos tarta de una tarta cada vez más grande) y en el que el negocio de hacer dinero por dinero, sin vinculación alguna con la riqueza real, está especialmente bien considerado y aún mejor remunerado. La cuestión estriba en qué podemos hacer para cambiar todo esto.
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| Escrito por Alberto Garzón | |
| viernes, 10 de octubre de 2008 | |
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Mientras la crisis sigue profundizándose y nuevas entidades financieras pasan a englosar la lista de "víctimas" (permitidme que cuestione, por ejemplo, que los cinco grandes bancos de inversión estadounidense afectados por la crisis -Lehman, Merrill, Sachs, Morgan y Stearns- y que en 2006 tuvieron más de 130 mil millones de dólares en ingresos sean ahora simples víctimas), se han presentado los presupuestos generales de 2009 para España con una curiosidad reseñable.







