| La pobreza extrema sigue casi igual de lejos de erradicar que en 1990 |
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Este Miércoles se celebró el “Blog Action Day” con la premisa de hablar del problema de la pobreza. Desde la ONU, la erradicación de la pobreza más profunda forma parte de los objetivos del milenio. Desde 1990 los pobres en números absolutos en el mundo se han reducido ligeramente de más de 1.200 millones de personas que vivían con 1$ al día o menos (a paridad de compra), en el 2001 la pobreza extrema azotaba a 1.090 millones de personas. Una reducción algo inferior al 1% anual aproximadamente.
En números relativos, si en el 1990 un 27,9% de la población de países en vías de desarrollo vivía en la pobreza extrema, en el 2001 esa cifra bajó al 21,3%. Pueden parecer esto cifras “buenas” desde los indicadores de la ONU que proponen para el 2015 que el porcentaje de personas en pobreza extrema en los países en desarrollo ha de estar por debajo del 15% (aún así estamos hablando de cientos de millones de personas), porqué parecería que los objetivos (a nivel global) se estarían cumpliendo. Aún así, el buen ritmo de China o la India no puede sostener el decrecimiento de la pobreza extrema indefinidamente y tiene un recorrido limitado (por ejemplo entre 1997 y el 2001 las personas que sufren malnutrición han aumentado). En una de las décadas de mayor crecimiento económico del siglo XX el ritmo de reducción del número de pobres extremos no ha alcanzado el 10%… si se siguen aplicando las mismas políticas desde los estados y esperando las mismas soluciones desde los mercados en el mejor de los casos aún queda un siglo para acabar con la pobreza extrema. Eso si no pasa, como en estos años entrantes, que la economía no crecerá al ritmo del anterior ciclo. Podríamos suponer, tal y como nos vende el dogma neoliberal, que a pesar de que aún quedan casi 1.100 millones de personas en situación de extrema pobreza (estamos hablando de más de uno de cada seis habitantes del mundo), estos se encuentran, en conjunto mejor que antes. Que además de los 110 millones de personas menos que hay en extrema pobreza, los que aún continúan están mejor. Esto no es así del todo… Los pobres del África subsahariana han perdido dos céntimos de dólar por día en la última década del siglo XX y los pobres del resto del mundo han ganado dos céntimos de dólar. De 62 a 60 y de 80 a 82 respectivamente. Están, algunos, raquíticamente mejor que 11 años antes… pero bastante lejos aún de ese dólar entero que les aleja de la pobreza extrema teórica. Los africanos siguen hundiéndose aún más. No sólo hay más pobres, sino que además lo son aún más. En África subsahariana estamos hablando, que aunque en números absolutos no sean tanto como en Asia, la pobreza extrema alcanza a un tercio de la población. Lamentablemente también, la subida de precios de los alimentos puede dejar 100 millones de personas en situación de pobreza extrema más: tanto los pobres urbanos como los pobres rurales sin tierras serán los que más han sufrido esta subida. Esta subida tampoco ha beneficiado significativamente a los pobres rurales con tierras ya que muy pocos de ellos producen más de lo que consumen. Toda la pérdida de pobres de la década de los 90 puede perderse en un sólo año de especulaciones con el precio de los alimentos. Como ya suponíamos, la economía neoliberal (que es la que se ha ido aplicando y ganando espacio durante estos dos últimos decenios) no ha conseguido el propósito de extender la riqueza de forma general. El aumento de la riqueza mundial entre 1990 y el 2001 fue casi del 50%, el crecimiento per cápita algo menor (unos cuantos puntos menos, por el aumento de población), en cambio los más pobres del mundo (los del África subsahariana) vieron sus rentas disminuir más de un 3% y el resto de pobres no alcanzaron a ver crecer sus rentas un 2,5%. El mercado ha sido capaz de generar toda esa riqueza, pero sin mecanismos de redistribución la riqueza queda muy lejos (como siempre) de los que más la necesitan y de los pobres. La creación de riqueza por sí sola no logra combatir la pobreza. Tampoco los estados han sabido actuar para conseguirlo, la ayuda internacional es ínfima, muchas veces mal dirigida y ha de superar obstáculos como la corrupción local, su efecto es en el mejor de los casos paliativo. La solidaridad privada consigue algunos logros (como las ayudas focalizadas a mejoras a la agricultura o los microcréditos), pero insuficientes. ¿Podemos aspirar a que la humanidad erradique la pobreza extrema en menos de un siglo?, creo que sí, aunque si en un período donde hemos multiplicado la riqueza total por 1,5 (y desde 1990 hasta hoy en prácticamente el doble) no hemos sabido hacerlo es que el “sistema” tiene muchos fallos. El propio mercado es incapaz por sí solo de conseguirlo y los estados y los mecanismos de redistribución a nivel global no están actuando. Es difícil dar ideas y soluciones, pero a pesar de que lleguemos a cumplir los objetivos del milenio en la erradicación de la pobreza (al menos en números relativos), no podemos aceptar como válida la premisa de que más de tres cuartas partes de los que hoy viven en pobreza extrema jamás saldrán de ella, que dos tercios no lograrán ni que sus hijos salgan y que la mitad tenga que esperar varias generaciones, sino un siglo para que algún descendiente suyo salga de ella.
Nota: Tablas y datos del Informe 2005 y del Informe 2008 de Objetivos del Milenio.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| jueves, 16 de octubre de 2008 | |
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