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Estamos a punto de presenciar el desenlace de la serie de suspense del momento, verbigratia elecciones presidenciales de los EEUU, aunque parece que en esta ocasión ha quedado claro desde el principio que el asesino es el mayordomo.
Con todo, siempre puede haber sorpresas, y los Demócratas ya están muy escaldados desde lo de Al Gore en el 2000. Es una imagen extraña, ver a todos (menos los más delusivos) republicanos preparándose para recibir el batacazo, seguros ya de que no se van a comer una rosca, mientras al mismo tiempo los demócratas están comiéndose las uñas hasta los puños y pensando, todos (excepto los más entusiastas) en las miles de formas posibles de perder unas elecciones.
La forma más plausible es con una baja participación, que beneficia de base a los partidos de derechas. Y a ello se han aplicado con fuerza en el partido republicano, filtrando exhaustivamente las solicitudes de registro de los votantes. Que es algo que acostumbran a hacer ambos partidos, por eso de eliminar el voto fraudulento, pero en esta ocasión a quienes más les interesa es a los republicanos, por lo que se ponen con más ahínco. Hay varias cosas que me chocan en este sistema electoral; la principal es eso de que te tengas que registrar para votar. Vale que tratándose de un extenso país con una movilidad territorial enorme y que ni siquiera cuenta con un documento de identificación estándar, censar e identificar correctamente a los votantes debe ser una tarea titánica si éstos no ponen algo de su parte. Pero el esfuerzo merece la pena a la vista de los mediocres resultados en los niveles de participación. Por otro lado me resulta curioso que en muchos estados el formulario de registro te pida cuál es tu filiación política. Que no es algo que tenga mucho efecto en tu vida: uno puede registrarse como demócrata y votar luego al Partido Comunista si le da la gana. Pero no deja de ponerle a uno mal cuerpo. Pero lo más feo es que no se permita votar a los convictos de ciertos delitos. En primer lugar, porque es un derecho tan básico que no concibo que se le pueda despojar a alguien de él; en segundo, porque es tremendamente desigual dado que en algunos estados el derecho a voto de los convictos está mucho más restringido que en otros. Aparte del hecho que el complejo sistema de registro de los votantes, unido a las limitaciones impuestas sobre los convictos, acaba dejando a más de uno despojado de su legítimo derecho al voto por un error de identificación. Sé que no es un caso aislado y quen en casi todos los países se restringe el derecho al voto de los presos, pero EEUU es el único país democrático (excepto, tal vez, Finlandia) en el que estas restricciones se extienden hasta mucho más allá de haber cumplido la condena. Qué complicado le resulta ejercer de democracia a la mayor democracia del mundo.
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