PrincipalArtículosOpiniónColumnasRevista "Argumentos"Blogoconversación
domingo, 12 de febrero de 2012
Principal arrow Opinión arrow Reflexiones arrow Obama Presidente
Obama Presidente Imprimir E-Mail
Lecturas 537    

ImageEl primer negro que vi en mi vida fue Antonio Machín. Había visto antes a algún vecino disfrazado de rey negro, pero era distinto porque en cuanto los peques nos abalanzábamos sobre él, empezaba a sudar el pobre y desteñía dejándonos una estampa negra en la cara al darnos un beso. A Antonio Machín lo vi en Las Ramblas. Yo debía tener unos cinco o seis años, quizás incluso menos, no lo recuerdo. Paseaba de la mano de mi madre cuando nos cruzamos con él y exclamé sin titubeos “¡Mira mamaita, es negro!” Mi madre, entre incómoda y muerta de risa, me reprendió “¡Chissss! Calla niña, que te va a oír”. Antonio Machín me miró y me dedicó la más tierna de sus sonrisas. Desde ese momento supe que jamás podría aceptar el racismo. Que el rey negro hubiera sido mi favorito siempre no cuenta, porque no era negro de verdad. Sin embargo, que Antonio Machín me dedicara tan hermosa sonrisa después de mi desatino gritando lo negro que era en mitad de Las Ramblas, sí fue premonitorio. La cantidad de negros que llegué a conocer después...

A los ocho años me llevaron a Brasil, a São Bernardo do Campo concretamente, una ciudad (pueblo entonces) de São Paulo a la que íbamos a parar la mayoría de emigrantes cuyos papás iban con la intención seria de trabajar, ya que se concentraba la mayor parte de la industria . Allí sí aprendí a respetar y amar a todos los colores de piel. Mis compañeros de colegio podían ser de cualquier color y tonalidad distinta dentro de los mismos colores. Un maravilloso mestizaje que no he vuelto a ver pero que tengo esperanza de que pronto lo tendremos entre nosotros. Allí fui feliz. Aprendí a valorar lo que realmente importa, el afecto entre hermanos, compañeros de clase, vecinos y todo ser viviente que se aproximara a nosotros, porque afortunadamente, al contrario que en otras zonas de Brasil, allí el índice de criminalidad era muy bajo. Yo no recuerdo casos escabrosos, de robos, violaciones o asesinatos, más que los que salían en las noticias de la tele que solían pasar lejos de aquel remanso de paz y tranquilidad que era São Bernardo do Campo.

Algunos años después, a los quince, me llevaron para Sudáfrica, concretamente a Johannesburg. Aquello sí fue un duro golpe. El racismo en su pura esencia. El racismo más brutal hecho ley implacable. No solo marginaban a los negros, también amenazaban con prisión, tortura y muerte a cualquier blanco que no estuviera dispuesto a ejercer el racismo oficial del apartheid. Yo no lo podía entender. Y lo que más me costaba entender era que algunos emigrantes españoles se sumaran a la orgía de injusticia que representaba aquel sistema tan infrahumano. Como siempre fui una apasionada del copón, a veces se me iba la testa y les gritaba a la cara que ojalá hubiera una gran revuelta y las cabezas de los blancos rodaran Hillbrow abajo. Mis padres me reñían porque, ni era de recibo decir tales barbaridades, ni era conveniente en un régimen en el que no hacía falta ni siquiera ser mayor de edad para que sufrieras un sospechoso accidente mortal, en caso de que la ley no permitiera tu encarcelamiento. Muy duro fue, sí señor. Y encima de toda esa miseria moral, el 4 de abril de 1968 asesinaron en Memphis a Martin Luther King, el simpático negro que con tanto interés habían seguido mis padres en Brasil. En Sudáfrica no recuerdo ni si se publicó la noticia. Yo me enteré por mi amigo Jeremiahs, un guapo negro poco mayor que yo al que me unía una bonita y clandestina amistad.

Cuando años más tarde, ya en Barcelona, fui a ver el espectáculo musical Sikulu the Warrior, con el que un grupo de jóvenes artistas negros de Johannesburg daban testimonio al mundo de la abolición del apartheid, me pegué un hartón de llorar. ¿Qué habría sido de mi querido amigo Jeremiahs, habría podido sobrevivir para ver a nuestro querido Mandela como presidente? ¿Podéis entender ahora lo importante que es para mí que Obama haya ganado las elecciones?

Sé que queda mucho por resolver en Sudáfrica, como dijo Mandela, “un sarampión que había que pasar”, sé que Obama no es Dios (aunque creo que es mucho más real que Dios) y por lo tanto no podrá resolver los males del mundo de un plumazo. Pero sé también, porque lo siento en el alma, lo importante que es para el mundo entero que el gigante del norte se quite de encima complejos y obscurantismos y vote a un presidente negro. Además, no me negaréis que es encantador.

Wooooouuuu Yeaaaaaaah!!!
Palabras claves : EEUU, McCain, Obama, Presidenciales 2008

Comentarios de los usuarios (0) RSS feed comment

Ningún comentario guardado

Añade tu comentario



mXcomment 1.0.3 © 2007-2012 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
Compártelo:
Furl it!
Delicious
Digg
Technorati
YahooMyWeb
Calificación del usuario: / 0
MaloBueno 
Escrito por Julia Silveira   
miércoles, 05 de noviembre de 2008
 
< Anterior   Siguiente >
Aforismos
Bakunin
"Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean."
 
Últimos comentarios
Consecuencias de la información...
kIhzKHCphrlv
q0hpWL ixvfyaziezyh
20/01/12 08:41 Más...
Por doaynq

Consecuencias de la información...
nMmiCLmgLliRfjCPV
That's an ingeiuons way of thinking about it.
19/01/12 14:56 Más...
Por Lizabeth

2 años y pico de...
epcbTnGgdAlX
8P8lXY tjefxzbcyoih
18/12/11 13:45 Más...
Por dscqklialru

Usuario y registro





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Joseph Stiglitz
"Market Fundamentalism Is Dead"
Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.
Redes amigas
Image Las Ideas.org
Red Economia Crítica XLaIzquierda
Extremadra en positivo Mas Ciudadanía
Image Image