| Apuntes sobre Funciones de Bienestar |
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Uno de los dos problemas a los que se enfrenta un economista es a la de definir una función de bienestar social. La función de Bienestar social es un instrumento con el que, dado un conjunto de cosas que son posible-conjunto de posibilidades- comparamos cuál de ellas es posible y cuál no. Es lo que se llama economía normativa que nos describe lo que es deseable por oposición a la economía positiva nos dice lo que es posible Publicado originalmente en La Ley de la Gravedad Un error común es considerar que uno puede librarse de la parte normativa del análisis; nosotros hacemos ciencia. Esto es algo que coincide bastante con mi espíritu: el análisis científico, en economía, debe estar tajantemente separado de la metafísica y la filosofía moral. Sin embargo, cuando pasamos de hacer análisis descriptivo a hacer recomendaciones de política económica, de forma inevitable caemos en el lado normativo de la ecuación y ahí es dónde hablamos de ética. Siempre que discutimos de política-entendido en sentido amplio; la mejor forma de organizar una sociedad- estamos en algún sitio hablando de ética-también en sentido amplio- asumiendo que algo es justo o no es justo, que algo es moral o no es moral, o que es deseable o no es deseable. Pensad en ello. Intuitivamente, la ciencia debería estar por encima de la ética. La ética es un instrumento inestable, basado en prejuicios personales, etc… Sin embargo, lo único que la ciencia puede decirnos es que podemos hacer nunca nos darás ninguna indicación sobre que debemos hacer. Sí es en cambio posible que nos diga que no debemos hacer para alcanzar una objetivo concreto; pero el objetivo tiene que estar ya marcado. Otro error común es considerar que las concepciones incluídas en en análisis de la función de bienestar pueden ser más o menos utópicas. Ésto es algo obviamente erróneo, porque algo para ser utópico debe poder ser imposible. No obstante, las funciones de utilidades son conceptos relacionales; nos sirven para hacer comparaciones entre estados de hecho. Esos estados de hecho pueden ser posibles o imposibles y por tanto desearlos puede ser utópico. No obstante, con una función de bienestar normalmente sólo comparamos mundos posibles. Se puede en principio,utilizar una función de bienestar para comparar algo posible con algo imposible, y esa visión si sería utópica. No obstante, cuando discutimos el contenido de la función de bienestar aún no estamos utilizando nuestra función de bienestar; sólo la estamos definiendo. La acusación de utopismo cuando definimos nuestra función de Bienestar es comparable a la de alguien que califique la construcción de coches inútil porque no sirven para ir a la Luna; los coches serán inútiles si lo que uno quiere es ir a la Luna pero no si lo que deseamos es pasear por un medio urbano. Defensa de la sistematización En este sentido, una FBS es sólo una ordenación de estados del mundo en función de su deseabilidad. Ahora nos preguntamos ¿qué método podemos utilizar para definir una FBS? Por método lo que intento es si el método debe ser, por ejemplo, parecido al método científico: observación y sistematización. El problema es una discusión ética: definir que es bueno y qué es malo o, en nuestro caso, que es mejor y qué es peor. Mi punto de vista es que no existe un método tan sólido como el científico cuando hablamos de ética. No creo- y es algo que hace consenso entre los filósofos morales- que sea posible definir un sistema ética a partir de hechos. Es decir, la ética como fenómeno normativo no es conocimiento objetivo. En mi opinión, la única forma razonable de proceder cuando hablamos de filosofía política es mediante las intuiciones morales. Todos tenemos intuiciones respecto a cosas que nos parecen aceptables y otras que no. Esas intuiciones están probablemente determinadas por nuestra cultura, por nuestro entorno, por nuestro fenotipo pero lo cierto es que no podemos librarnos de ellas y son el único material del que disponemos cuando hablamos de ética. Intuitivamente cuando vemos algo siempre hacemos una evaluación moral de ese hecho; nos parece bien o mal, aceptable o inacceptable, deseable o indeseable.Éso es básicamente la ética desde mi punto de vista. Una primera idea para construir una ética-una FBS- sería como una colección de intuiciones. Cada hecho nos parece bien o mal, luego dejamos simplemente que el hecho ocurra para decir si nos parece bien o mal. Si esto fuera así, nuestra ética sería algo equivalente al apetito. En este sentido, cualquier intento de teorización, o de sistematización sería inútil. Una cosmovisión materialista rechaza que existe nada parecido a un alma que guía las acciones del cuerpo siendo independiente de éste. Los sistemas éticas son un producto de la evolución y responden a la ley de la supervivencia de los más aptos, no a su consistencia interna. Intentar descubrir esa consistencia- teorizarla- es algo imposible. En lenguage Kantiano, la ética sería un conjunto de imperativos hipotéticos pero no habría ninguno categórico. Ésto no sería así, por cierto, si partiéramos de una concepción teísta-ius naturalista del mundo. En este caso, nuestro sistema ético puede ser teorizado: la teorización sólo supone buscar esas leyes ocultas diseñadas por Dios e implantadas en la naturaleza. Tampoco tendría por qué ser cierto si creyéramos en un alma immortal que tomara las decisiones con independencia de la realidad material. El alma podría formular sus juicios de valor basada en un imperativo categórico innato y atemporal sin depender de los hechos. Mi visión es sin embargo una visión materialista. Ésa misma visión materialista nos explica que las concepciones éticas son instrumentos de la evolución el “ingeniero ciego” y por tanto no responden a una sistematicidad. No obstante, es igual de evolutivamente adecuado decir que los sistemas éticos son inherentemente coherentes. Cuando razonamos en ética lo hacemos siempre de forma silogística es decir
Por razones evolutivas, el conjunto de reglas deberán estar organizadas consistentemente y de forma coherente entre sí para poder guiar las acciones de un individuo. Permitidme la disgresión; mi explicación preferida para ésto es la concepción Dennettiana del yo. La idea de Dennett es que la conciencia-los “yos” (selves)- emergen para solucionar juegos de coordinación. La vida en sociedad y la colaboración con otros individuos mejora la ventaja evolutiva de los organismos: la repartición del trabajo tiene economía de escala. No obstante, para cooperar, los individuos necesitan poder confiar los unos en los otros. Si Bilbo y Frodo acuerdan que uno prepare la cena a cambio de que el otro lave los platos, el acuerdo sólo es posible si existe un mecanismo para que se comprometan- si todos siguieran el principio de la satisfacción, entonces ambos romperían el acuerdo porque ambas tareas son desagradables. Si saben por el contrario que la acción del otro es consistente- coherente- a lo largo del tiempo se basa en un sistema ético, la cooperación es de hecho posible. La existencia es yos es una tecnología del compromiso y la ética individual también. Es también cierto que la ética social- las FBS- es también fruto de la evolución; la justicia cumple una función cohesionadora de la sociedad, especialmente como fenómeno social y debe fomentar la cooperación y la división del trabajo. No obstante, como la competencia se produce también dentro de la especie-entre individuos- ésto no deriva en la adopción de una ética completamente colectivista; sino en una mezcla de individualismo y altruismo. Fin de la disgresión. Lo que creo que he demostrado hasta ahora son dos cosas:
La universalidad del igualitarismo A la hora de razonar desde un punto de vista ético habrá entonces que tener en mente dos cosas.
En lenguage etológico. Los individuos tenemos “índices de empatía” que con los que calculamos la deseabilidad del bienestar de los otros individuos. Esos índices de empatía responden a principios evolutivos-ciegos- y por eso es natural que los índices tiendan a ser más cercanos a 1 (cuando valoramos nuestro bienestar con igual peso que el del semejante) cuando tratamos con individuos con los que compartimos una mayor herencia evolutivo- nuestra familia, gente de nuestra cultura, o nuestra tribu urbana etc… y al revés cuando tratamos con extraños. La evolución nos ha modelado para que seamos empáticos -tengamos ética- y esas intuiciones responden de hecho a criterios relativamente arbitrarios y que veríamos como arbitrarios desde el punto de vista moral. No obstante, la ventaja evolutiva de las sociedades universalistas reposa precisamente en el hecho de que han sabido superar esos criterios de empatía más “primarios”. Todas las sociedades desarrolladas se basan en el intercambio impersonal es decir, consiste en cooperar con desconocidos, individuos con los que no volveremos a tratar en el futuro. Para eso, se han desarrollado instituciones: el derecho, por supuesto, pero la ética y las concepciones de la justicia no son un ejemplo aparte. Cuando todos los individuos cooperan de forma más o menos espontánea entre sí- y no se basan en visiones primarias de la ética- eso es algo evolutivamente bueno. La tendencia al universalismo- tratar a todos los individuos con el mismo peso ético- es la solución evolutiva de todas las sociedades. Por esta razón, cualquier teoría de la justicia-todas- es una forma de tratar a los individuos como iguales. Un razonamiento moral-una función de utilidad- tienes dos partes:
Ésto no es una defensa del igualitarismo, es sólo decir que todas las teorías de la justicia son en alguna medida igualitaristas. Pensad en ello: si Bilbo ha acordado con Frodo que él lavará los platos, a la hora de decidir quién debe lavar los platos sería
Esto sirve para ver que lo hace específica una teoría de la justicia no es el peso que le dan a la igualdad, sino los criterios que permiten la desigualdad. Una teoría de la justicia consiste fundamentalmente en formular principios suficientemente abstractos-una especie de imperativo categórico- para que podamos resolver situaciones en las que la desigualdad es de hecho legítima. Es decir, un razonamiento basado en la justicia consiste en distinguir las desigualdades legítimas de la ilegítimas. Construyendo FBS: Recopilando: hemos visto que:
De aquí se deduce que para evaluar y comparar teorías de la justicia lo que deberemos hacer es comparar sus criterios de disciminación legítima, lo que llamamos “principios de la justicia”. Si conseguimos principios de la justicia operativos y bien sistematizados y conseguimos otorgarles un peso ético relativo, podemos construir nuestra FBS. ¿Qué principios de la justicia están disponibles para evaluar los distintos estados de naturaleza? En general, existen muchas teorías de la justicia que se basan en justificaciones y razonamientos intuitivos distintos, pero es posible hacer comparaciones transversales según que sus principios sean:
De esta forma, es posible comparar tipos de funciones de Bienestar social y llevar una discusión sobre los principios que la inspiran. A ver si mañana tengo tiempo para utilizar este marco para comentar el artículo de Esplugas
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| Escrito por Citoyen | |
| martes, 11 de noviembre de 2008 | |
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Necesidad de las funciones de bienestar





