No importa que los salarios en España y el resto del mundo no hayan apenas crecido en una década, que los salarios reales hayan descendido. No importa que la usura especulativa sea la causante de este embrollo en el que nos han metido.
La solución es siempre moderar los salarios y bajar los impuestos. Bajar los impuestos significa darle más dinero a la gente para consumir. Consumir sin invertir en capital productivo es lo que nos ha llevado hasta esta crisis. Por lo tanto, bajar los impuestos para aumentar el consumo y eliminar la inversión estatal sólo prolongaría la agonía.
Reducir los salarios bajaría más el consumo, lo que anularía el efecto de la bajada de impuestos sobre el consumo.
¿A quién benefician entonces estas medidas? Las empresas recibirían el dinero de sus propias bajadas de impuestos, del consumo derivado de ello y de la moderación salarial.
En resumen, el capital se queda con todos los beneficios y los trabajadores con ninguno de ellos.
Propongo otra cosa, si se trata de salir de la crisis y de castigar a los culpables.
Busquemos una referencia a los beneficios del capital especulativo.
El euribor, por ejemplo. El precio del dinero, por poner alguno.
Limitemos ahora los beneficios del capital especulativo, moderemos sus “salarios”. Ninguna inversión inferior a un año en duración podrá obtener un beneficio superior a ese valor de referencia objetivo.
Se limitará el beneficio especulador en lugar de limitar los salarios. En esencia, es la misma idea, pero aplicada a los culpables de la crisis, a los que la han causado, los especuladores, la avaricia y el neoliberalismo salvaje, y de un efecto real mucho más beneficioso.
¿Por qué parece tan fácil conseguir limitar los salarios a nivel mundial, o en todo un país, pero tan lejano y complejo, casi imposible, limitar los beneficios de la especulación? ¿Cómo han conseguido hacernos creer que es más fácil bajarle el suelo a cintos de millones de personas que imponer una tasa como la tasa Tobin o como esta idea al dinero?
Debemos conseguir que la razón vuelva a los sistemas de creación de riqueza e imponer tasas a la especulación, controlarla, limitarla, y gravarla, para evitar el descontrol salvaje y destructor.
Eso supondrá, desde luego, la pérdida de empleos, sin duda, porque las firmas de inversión que han diseñado los Hedge Funds, los paquetes de hipotecas subprime encapsuladas, las inversiones bajistas y demás perderían razón de ser.
Pero los beneficios serían inmensos. Las empresas menos rentables, o con proyectos irreales, verán cómo se les retira la financiación, lo cual, durante la crisis de las puntocom hubiese evitado una debacle.
Sin poder especular en esos productos, o con divisas, o con petróleo, vivienda o puntocom, las inversiones se realizarían teniendo en cuenta criterios de producción, rentabilidad real, creación de riqueza, etc.
Sería, en fin, la vuelta a un capitalismo productor de riqueza, dando la espalda a la especulación que ha causado esta crisis, guerras y penurias en todo el mundo.
Beneficiando sólo a unos pocos.