| Pasando reformas II: Diseñando el seguro de desempleo |
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Decía en el artículo anterior que un mercado laboral rígido suele ser generalmente una mala idea. Sin embargo, los trabajadores suelen ser generalmente reacio a este tipo de cosas dado que piensan, con razón, que eso empeorará la situación; aumentará el número de despidos y eso mejorará la posición de fuerza del empresario que además podrá pagarle menos al ser la amenaza de echarle más creíble
Artículo publicado en "La ley de Gravedad" Aquí vemos de nuevo que las instituciones encajan unas con las otras. Reducir las rigideces y los costes de despido, lógicamente, aumentará el número de despidos y por tanto reducirá la estabilidad laboral. Sin embargo, eso no tiene por qué ser una cosa que perjudique al trabajador si el sectorpúblico tiene una red deprotección social eficiente. La misión del sector público no debe ser evitar que los despidos aumenten, sino hacer que un despido, un hecho económico normal, no se transforme en una tragedia personal irreversible. Eso se logra, en principio, con un seguro de desempleo eficiente y con política de formación que asegure que los trabajadores pueden encontrar un trabajo nuevo una vez pierdan el antiguo. Este es el esquema de flexiseguridad que existe en los países nórdicos o en Holanda y es un esquema que, combinado con fuertes políticas familiares y gasto de inversión social crea sociedades fuertemente igualitarias y productivas. En definitiva, es el sistema con el que soñamos todos los economistas socialdemócratas. El problema con esta idea, es que aunque sobre el papel pinta muy bien, yo personalmente no estoy convencido de que sea viable, al menos en España. Volvemos al tema de las instituciones qeu encajan las unas con las otras y la path dependence. Como decía en el otro artículo, los Estados del bienestar funcionan a modo de clusters dónde unas políticas encajan las unas con las otras. Especialmente, hay condicionantes de carácter cultural y ligados al tipo de producción que se realiza que pueden condicionar fuertemente la viabilidad. Pensad en el modelo. La idea es que los empresarios tengan margen de maniobra para poder contratar o despedir trabajadores y eso no interfiera con la actividad productiva. Por otro lado, a cambio de no proteger los puestos de trabajo, el sector público protege a las personas; les garantiza un sueldo mínimo y los medios para encontrar un trabajo nuevo. Este esquema asume que perder o encontrar un trabajo es lo que los economistas llamamos un “riesgo exógeno“, es decir, es una cuestión de mala suerte y no depende del trabajador. Esto no es demasiado realista, claro. Encontrar un trabajo depende en buena medida el tipo de salario qeu el trabajador esté dispuesto a aceptar- lo que llamamos el “salario de reserva”. El salario de reserva depende en buena medida de la diferencia que haya entre estar en paro y encontrar un empleo. Si estar en paro supone tener una renta relativamente regular y estable de forma relativamente indefinida, es poco probable que el trabajador acepte un trabajo digamos en McDonalds dónde pagan poco. También es relativamente probable que intente buscar con menos intensidad el trabajo. Cuanto mayor sea el salario de reserva, mayor desempleo habrá. ¿Cuál es la solución para este problema de “riesgo moral”? Existen a este problema dos soluciones distintas y una pluralidad de soluciones intermedias. En realidad, todos los problemas de riesgo moral implica la elección entre un sistema con incentivos fuertes donde el agente soporta todo el riesgo y otro con incentivos leves pero que confía más en el agente La primera aproximación es la visión de “capital humano” y es esencialmente el modelo socialdemócrata que ha sido aplicado, por ejemplo, en Holanda. En este escenario, tenemos agencias de empleo, como el INEM, que supervisan que la búsqueda de trabajo es relativamente efectiva y condicionan el salario de desempleo a esta efectividad. La idea es que cuando el trabajador pierde su empleo, va a ver a la agencia y con su curriculum en la mano idean un plan para que éste encuentre trabajo fijando plazos, programas de formación etc,… El trabajador social supervisa que esto se hace correctamente y hace un seguimiento lo cuál obliga al trabajador. La ventaja principal de este modelo es que hace que la búsqueda sea más eficiente y que los trabajadores se coloquen en dónde son más eficientes después de haber adquirido la formación necesaria. En Holanda, esto se hizo traspasando esta labor a nivel local a las agencias de empleo y con un equipo de reinserción que colaboraba con los sindicatos y las empresas y funcionó bastante bien. Suena demasiado bonito y en realidad, sospechais bien en que hay gato encerrado. En primer lugar, se trata de un programa caro. Caro significa que implica invertir en personal que sea capaz de hacer este tipo de labores y supone arriesgarse a pagar subsidios de desempleo muy altos. En segundo lugar, se trata de un sistema específicamente Holandés. Holanda es un país pequeño, relativamente homogéneo, con poca concentración urbana, una gran cohesión social y donde los ciudadanos tiene cierto “espíritu público”; es decir, son poco dados a vivir sólo del paro dejando de buscar trabajo.Tampoco está nada claro que los funcionarios encargados de decidir cuanto han de pagar vaya a hacer su trabajo todo lo bien que el modelo supone que deben hacerlo. Tened en cuenta que siempre que aumentamos la discrecionalidad, también aumentamos el riesgo de arbitrariedad. El segundo modelo que se ha venido implementando, por ejemplo en Alemania, es el modelo “work first”. La idea de este modelo es que cualquier trabajo es mejor que ninguno. El objetivo del modelo es evitar que se produzcan fenómenos de histéresis en el mercado laboral dónde hay una masa de parados de larga duración sin ningún tipo de esperanza de encontrar trabajo. El modelo work first es un modelo razonablemente más agresivo que el anterior. En lugar de llevar una aproximación ad hoc para cada trabajador, plantea y sistema estricto de plazos dónde después de rechazar el primer trabajo adaptado a su cualificación profesional los beneficios se reducen considerablemente se le condiciona a la aceptación de cualquier trabajo y después de rechazar el segundo, se llevan al mínimo. Este modelo tiene ventajas e inconvenientes respecto del anterior. La principal ventaja es bastante evidente, es que es muy barato y minimiza los problemas de riesgo moral. No requiere poner a funcionar una burocracia que supervise si el trabajador está buscando trabajo correctamente, el sistema es relativamente automático. Esta es una ventaja fundamental de este modelo y no debe ser subestimada. Los problemas son también relativamente aparentes. Se trata de un modelo que cubre menos el riesgo de desempleo; en la medida en que se trate de un problema de mala suerte, el sistema será más injusto. Además, es también potencialmente injusto en el hecho de que es demasiado brutal y no se adapta a la situación individual del trabajador; no termina de estar bien que alguien se vea obligado a aceptar un McJob cuando buscando un poco más podría encontrar algo que corresponda a su formación. ¿Cuál de estos dos sistemas debería aplicarse en España? La verdad, no lo sé. Como decía más arriba, no hay un sistema mejor de forma absoluta, sino que es algo que depende del país. Cada uno de los dos sistemas tiene riesgos y ventajas; las aproximaciones de capital humano tienen más sentido cuanto más eficientes sean las burocracias qeu lo implementan, más espíritu público tengan los trabajadores, mayores sean los beneficios de una búsqueda eficiente y cuanto mayor sea la intensidad de nuestra preferencia por la igualdad. El sistema work first, al contrario. ¿Cuál de los dos sistemas es más probable que se implante en España? Personalmente, soy escéptico respecto a que un sistema socialdemócrata de inversión den capital humano pudiera implantarse en España. Transferir el seguro de desempleo a las autonomías es algo qeu me produce escalofríos y que requeriría acrobacias legales que no vamos a hacer. Por otro lado, el espíritu público de los parados en España es al menos dudoso. Mi opinión sobre los programas de formación es la de un escepticismo agudo, solo paliado por mis prejuicios socialdemócratas. Por último, una economía dónde el trabajo es relativamente poco productivo tiene menos que ganar de que el emparejamiento del trabajador con el empresario mejore la situación; hacer aceptar a un mecánico un trabajo de camarero tiene cierto sentido, pero hacérselo aceptar a un ingeniero tiene menos. En cualquier caso, es algo que debe verse con los datos en la mano y esto solo es un análisis superficial del tema.
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| Escrito por Citoyen | |
| martes, 13 de enero de 2009 | |
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