| Reformas y flexibilidad |
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Las noticias económicas en España estos días son básicamente atroces; el paro no deja de crecer, el crecimiento se ha estancado, y parece que la cosas no dejan de ir a peor. El otro día comentaba que para salir de la crisis el gobierno tiene que hacer dos cosas, una fácil (la política fiscal expansiva; el estado del bienestar hace eso muy bien él solito) y una difícil, pasar reformas estructurales serias que flexibilicen la economía.
¿Qué clase de reformas son necesarias estos días? Para empezar, es necesario explicar con un poco de detalle los objetivos de estas reformas, empezando por cómo funciona la economía española. Cuando pensamos sobre los problemas estructurales que afectan a España, la cifra a la que -creo- debemos prestar más atención es la de PIB por hora trabajada. El PIB de un país parte de un cálculo muy sencillo, horas trabajadas al año multiplicada por lo que un trabajador produce cada hora. Algunos países tienen trabajadores muy productivos que trabajan relativamente pocas horas (Francia, Alemania), otros tienen trabajadores relativamente poco productivos que trabajan muchísimas horas (Japón, Korea), y algunos tiene trabajadores muy productivos que trabajan muchas horas (Estados Unidos). La diferencia de PIB por cápita entre Estados Unidos y Francia es de hecho explicable sólo con mirar estos datos; la productividad de los trabajadores en ambos países es básicamente la misma ($52/hora) pero los americanos trabajan muchas más horas (1700 contra 1500 al año). Los niveles de impuestos o el peso del estado no tiene nada que ver. España vive en un limbo extraño, a medio camino entre el masoquismo de unos pero sin alcanzar la productividad de otros. En España se trabajan muchas horas (1635 al año) pero la productividad es es relativamente baja ($42/hora). Si queremos que la economía española crezca de forma saludable o bien hacemos que todo el mundo trabaje aún más horas (buena suerte con eso) o mejoramos la relativamente raquítica productividad. España tiende a destruir muchísimo empleo cuando se mete en recesiones en parte debido a esta baja productividad. Un empleado aporta de media relativamente poco a su empresa; se pasa muchas horas en la oficina, pero a menudo no está haciendo gran cosa. Si el empleado tiene la mala suerte de ser un trabajador temporal, víctima del torpe mercado laboral dual español, lo tiene aún peor; y la verdad, la temporalidad no ayuda en absoluto a hacer los trabajadores más productivos. Por lo tanto, un primer paso (políticamente difícil) es mejorar el horriblemente torpe mercado laboral español. Por descontado, eso es sólo un primer paso; es necesario hacer otras cosas para hacer la economía más productiva. Un punto de partida puede ser trabajar para eliminar todas las cosas que hacen que empresas y particulares pierdan cantidades ingentes de tiempo, empezando por el horrendamente torpe sistema judicial. Los costes de transacción en España son más altos que en sus vecinos, ya que cualquier contrato firmado es más caro de hacer cumplir. Si las cosas no van bien y se tiene que ir a juicio, sin ir más lejos, es casi seguro que todo el mundo perderá meses y meses esperando que la administración de justicia se digne a hacer nada. Eso hace que contratos que podrían valer la pena no se firmen, ya que todo el mundo es mucho más averso al riesgo; la justicia reduce la eficiencia de la economía. Reformarla es otra forma magnífica de hacer amigos, por cierto, pero para eso está el gobierno. Siguiendo con reformas sencillitas, el gobierno puede dar gracias a Dios que la Unión Europea le ha dado una excusa con el proceso de Bolonia para reformar la universidad en profundidad. Las universidades españolas no educan bien, no investigan nada, y apenas son capaces de crear profesionales decentes. Las empresas tienen que perder una cantidad enorme de tiempo enseñando obviedades a sus empleados, no tienen socios decentes para hacer investigación y obviamente no van a recibir ni una idea brillante de esos cementerios de elefantes. Y eso en universidades; el resto del sistema educativo no es demasiado mejor. Aparte de estos pequeños cambios, hay otras cosas más sencillas. Liberalizar algunos mercados excesivamente restrictivos, como las farmacias, el comercio minorista, el transporte, distribución, el mercado eléctrico, y otros detalles. Oh, y racionalizar el sistema fiscal (lo de dar subsidios a las hipotecas y hacer que los ayuntamientos se financien a base de ladrillo es mala idea), favorecer la inversión productiva, etcétera. Hay muchísimas reformas que tendrían un efecto a medio plazo sobre la productividad española. Muchas de ellas son urgentes y difíciles de aprobar. Entiendo que el gobierno no quiera tomar riesgos ahora que está débil, pero la verdad, no hay ningún riesgo mayor que ser incompetente, hacer mal tu trabajo, y no arreglar los problemas de fondo de la economía. Para ello deben explicarse bien y hacer algo, no sólo esperar pacientemente a que el PP se lie a mamporros internos otra vez.
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| Escrito por Roger Senserrich | |
| jueves, 15 de enero de 2009 | |
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Las noticias económicas en España estos días 






