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Causas del vandalismo ¿Nature or Nurture? Hereditabilidad versus Condiciones Ambientales |
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Hace un par de días escribía sobre ese grito de ayuda que nos lanzan los jóvenes con sus acciones. Decía esto cuando me refería a los actos vandálicos llevados a cabo en pasado sábado en Plasencia donde se rajaron las ruedas a una treintena de vehículos. Parece que este lunes se repitieron hechos parecidos en los aparcamientos situados en la cercanía de la Puerta de Trujillo.
También decía que los jóvenes, con sus salvajadas, no hacen otra cosa que emitir un grito de ayuda, de auxilio para que intervengamos y cambiemos sus pautas de comportamiento. Hace falta disciplina democrática, hace falta autodisciplina también. La cuestión es difícil pero no imposible.
En las líneas que compongo hoy voy a intentar demostrar que esto científicamente es posible, me refiero a intervenir para cambiar las pautas de comportamiento de nuestros jóvenes; pues son las condiciones ambientales las que determinan la conducta y no la herencia genética.
La ciencia antropológica y en concreto el paradigma de la Antropología Cultural defiende que, como mucho, la hereditabilidad es un predictor válido de inteligencia sólo bajo un conjunto dado de condiciones ambientales.
La hereditabilidad no dice nada sobre qué puntuaciones de cocientes de inteligencia u otros rasgos hereditarios habría bajo un conjunto de condiciones ambientales diferentes.
Cuando cambian las condiciones demográficas, tecnológicas, económicas y ecológicas subyacentes a las que estamos adaptados, surgirán nuevas definiciones culturales; esto es, nuevas formas pautadas de pensar, sentir y comportarse de los miembros de una población/sociedad que se encuentre afectada por esos cambios infraestructurales.
La hereditabilidad no define, por tanto, los límites del cambio. Incluso si la hereditabilidad del cociente de inteligencia fuera elevado, podrían seguir produciéndose grandes y desconocidos cambios en las puntuaciones del cociente de inteligencia, alterando el ambiente de niños de bajo cociente de inteligencia.
Como sostiene Scarr-Salapatek, "cualquiera que sea la hereditabilidad del cociente de inteligencia, se pueden producir grandes cambios en el fenotipo creando ambientes apropiados, radicalmente diferentes, que nunca antes hayan afectado al genotipo".
En palabras del genetista del comportamiento Jerry Hirsch, "la hereditabilidad alta o baja no nos indica absolutamente nada de cómo un individuo dado podría haberse desarrollado bajo condiciones diferentes de aquellas en las que se desarrolló realmente".
Para Bereiter y Engelmann, los mayores aumentos de cociente de inteligencia en estudios controlados se consiguen, según los informes, en poblaciones que tienen los mayores contrastes culturales. En Israel, por ejemplo, los inmigrantes judíos de países árabes muestran un aumento de 20 puntos en un año.
Otto Klineberg, un psicólogo social con formación antropológica, estudió la relación entre el tiempo que los emigrantes negros del sur habían vivido en el norte y su cociente de inteligencia. Klineberg descubrió que las puntuaciones de las muchachas negras de 12 años nacidas en el sur mejoraban proporcionalmente según el número de años que habían pasado desde que dejaron el sur.
El cambio en su residencia provocó que aumentara el cociente de inteligencia de las muchachas negras del sur hasta el nivel de los jóvenes del norte, en 7 a 9 años. Por primera vez se admitía libremente que todo lo relativo a esas puntuaciones de cociente de inteligencia podía estar influenciado por la experiencia de vida.
Raymond B. Cattell fue el primer psicólogo en reconocer que los test de inteligencia, en especial el Stanford-Binet, están "vinculados a una cultura".
Según Richard Lynn, es una contradicción terminológica suponer que cualquier ser humano endoculturado puede aproximarse en esta forma a una superación o anulación de los efectos de la endoculturación.
En palabras del Paul Bohannan: "No hay posibilidad de que algún test de “inteligencia” no esté sesgado culturalmente. El contenido de un test de inteligencia siempre tiene algo que ver con las ideas o con los modos habituales de percepción y acción de las personas que realizan el test. Todas estas cosas están mediatizadas o influenciadas culturalmente en los seres humanos... No es un aforismo o una definición, es un reconocimiento de la forma en que penetra la experiencia cultural en todas las cosas que los seres humanos perciben y hacen".
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Escrito por Javier Caso Iglesias
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viernes, 16 de enero de 2009 |
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