| La reducción de salarios y menos protección laboral no es la solución a la crisis |
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Parece que la derecha ideológica vuelve a la carga para hacer pagar los costes de la crisis completamente a los trabajadores. No sólo la banca española tiene la desbarra de quitarse de encima la parte de responsabilidad en la crisis financiera. Sinó que además, los ultraliberales quieren achacar a fantasmas las causas de esta crisis y cargar con las mismas recetas que han intentado aplicar en toda economía en crisis (y que la han dejado aún peor) para paliarla.
La crisis tiene una explicación en las ansias especulativas de inversores, algunos trabajadores, en cuanto inversores han participado de la bacanal, pero la inmensa mayoría no. Quienes vendían activos tóxicos como si fueran torrijas eran los bancos, quienes han concedido hipotecas para viviendas por encima de su valor real son los que han debilitado la credibilidad del sistema financiero. Es verdad que los trabajadores se han sumado a la compra-venta de pisos como locos, los pocos que han podido jugar… pero al final son los trabajadores los que con sus rentas están pagando esa bacanal. La receta neoclásica liberal El dogma liberal (y no tan liberal) viene a decir que si se genera desempleo, y más en épocas de crisis, es a causa de la existencia de influencias negativas en el mercado. El mercado laboral, para el dogma liberal, no contempla el desempleo, si se genera es porqué los salarios mínimos son muy altos y provocan que haya trabajadores que podrían vender su fuerza de trabajo por un precio inferior y que no lo hagan porqué legalmente se obliga al empresario a pagar más, y si se genera es porqué los sindicatos consiguen mantener los salarios al alza para los que están dentro, protegen las condiciones laborales y defienden contra el despido de los que están ya trabajando pero generan barreras para los que quieren entrar. La solución: menos sindicatos, más flexibilidad laboral y más recortes en los derechos laborales legales y como no nada de salario mínimo. El mero análisis de los hechos dice lo contrario, en este período de crisis se han enviado cientos de miles de personas al paro sin necesidad de expedientes de regulación de empleo de por medio, tan sólo no renovando a los trabajadores temporales. Además la economía informal debería florecer asociada a los aumentos de salario mínimo (se supone que alguien que sólo puede hacer un trabajo que tiene un valor menor que el salario mínimo no será contratado por ningún empresario ya que perdería dinero y por tanto se dedica a actividades alternativas que le proporcionen algo de ingresos directos o indirectos) y estos últimos años ha sido el período donde más trabajadores en situación irregular han pasado a tener una actividad regulada y donde más se ha reducido el trabajo informal y un mayor número de jóvenes han entrado a ser trabajadores activos junto a una de las subidas del salario mínimo más altas de los últimos tiempos. Pero podría entrar en el error de decir que estoy hablando de un caso único en un momento histórico. El casismo debería ser evitado, a pesar de que si la teoría económica liberal dice que tendría que haber pasado lo contrario (un aumento del salario mínimo debería haber ido acompañado de un aumento del paro juvenil y del trabajo informal) y esto no ocurre o incluso ocurre al contrario es que la teoría no nos es útil para describir la situación en la que estamos. Por ello voy a comenzar a analizar si realmente un mercado “más libre” sin cortapisas legales, sindicales ni salarios mínimos realmente en diversos modelos económicos (que son tan buenos y válidos como el que siguen los seguidores del fundamentalismo de mercado) esta correlación se dá. Mercados perfectos o imperfectos, el problema es que el mercado laboral es asimétrico Comenzaré citando a Stiglitz, nada sospechoso de no conocer de economía ni de ser un economista outsider neomarxista, fué director de estudios del Banco Mundial, entre otras responsabilidades. Respecto a las tesis del fundamentalismo de mercado tiene sus propias ideas:
Citar a un autor y dar por sentado que eso es la verdad no deja de ser otra falacia lógica, aún así estaría bien echarle un vistazo al modelo “Saphiro - Stiglitz de los salarios” que a mi parecer refleja mejor los mercados laborales reales que el simplificado modelo neoclásico (no por menos que la teoría de la asimetría de la información en la que se fundamenta el modelo Saphiro-Stiglitz le valió el premio Nóbel de economía a Stiglitz), y que es en el que se basa para realizar esta afirmación anterior.
El efecto de la negociación colectiva y la presencia sindical en el empleo es ampliamente debatido según el modelo neoclásico “NAIRU” cualquier presión al alza de los salarios que interfiera en el mercado tiende a generar desempleo ya que los trabajadores cuya productividad sea menor que los costes salariales no serán contratados, simplemente no serán rentables. Algo que es discutido en la literatura económica (1) donde incluso se le clasifica de tener un efecto positivo en la contención de salarios en los sectores más productivos que hace que la inflación no se dispare perjudicando a los trabajadores con menos productividad (2), lo que genera incentivos para que se creen empleos. Es decir, los que siguen con el modelo neoclásico y lo consideran un axioma irrefutable están obviando tanto los modelos de información asimétrica, como los análisis teóricos y empíricos realizados por organismos tan variados como la OIT, la OCDE o el Banco Mundial, o los efectos de homogeneización salarial en todos los sectores por la centralización de la negociación colectiva que evita efectos perniciosos (como el que haya unos pocos trabajadores cuyos salarios se disparen tanto que provoquen una inflación que sufren más los trabajadores menos remunerados de otros sectores de menor valor añadido). Pero además hay un claro error en todo el análisis, el modelo NAIRU no deja de ser una simplificación de los mercados laborales, obvian lo que en la mayoría de casos es el mercado laboral: un mercado monopsonista donde empleador cuenta con mayor poder de negociación que el empleado y un mayor nivel de información. Para el empleado perder el trabajo es una pérdida grave, para el empleador perder un trabajador no tanto, en poco tiempo puede reemplazarlo. De ahí que las legislaciones de todo el mundo, conociendo esta realidad laboral, tiendan a proteger al trabajador y a reconocer al sindicalismo como una herramienta que civiliza el mercado y lo hace más eficiente. Simplemente que el salario mínimo provoque desempleo a niveles moderados es una falacia, no existe ninguna correlación entre una variable y otra, y hay 3 modelos que van más allá del del mercado perfecto que lo refutan teóricamente pero que además concuerdan mejor con los datos observados. De los 4 modelos que por ejemplo analiza el Employment Outlook 1998 de la OCDE se encuentran los siguientes:
Estos mismos modelos se pueden aplicar a todos los niveles laborales. El de inversión en capital humano los salarios para niveles más altos que los que intentarían apostar por sueldos mínimos también necesitan mejoras en formación y productividad, incentivos que les hacen más productivos y que consiguen motivar a los trabajadores, argumentos semejantes se pueden aplicar al de eficiencia del salario y del empleador monopsonista. Todos parten de que los mercados funcionando por sí sólos no son perfectos y que existe el paro. Un par de cuestiones lógicas y que conlleva a que el salario real de todo (o casi todo) trabajador esté por debajo del de su productividad marginal, excepción contada de los altos directivos que tienen completo control de su trabajo, de las condiciones en las que ellos mismos se contratan y controlan la información real de la situación económica de la empresa y sus beneficios reales. Hoy en día la negociación entre un trabajador (sea este de un nivel de muy baja cualificación a un cargo intermedio o técnicos superiores con formación universitaria) y el empleador es una relación asimétrica, controla más información de la productividad real del trabajador el empleador que el propio trabajador, además la pérdida del trabajo, incluso para una persona en cargos de responsabilidad intermedia o con formación superior, es un drama mayor que el del empleador perder al trabajador. Los sindicatos lo que logran es compensar ese sobrepoder negociador y presionar al alza los salarios y las condiciones laborales para que los salarios estén más cerca de un nivel de mayor eficiencia de mercado. El efecto de la negociación colectiva o la presión al alza de los salarios más bajos no tiene el efecto de destrucción de empleos que predicen los modelos simplistas (y que la economía más moderna descarta) del NAIRU. En el modelo del empleador monopsonista el salario real está bastante por debajo del de la producción real del trabajador, el margen de los beneficios en este tipo de modelo es más alto para el empresario (3). Curiosamente lo que ha ido ocurriendo a lo largo de estos años de bonanza económica. Parte de los problemas de esta crisis que es más profunda en España por tener menos trabajo de valor añadido está en mejorar la productividad y hacer nuestros productos y servicios más competitivos. Ante ello la presencia de los sindicatos y la presión a unos salarios dignos (no altos) que marque que los beneficios empresariales se repartan algo mejor, genera incentivos positivos para aumentar la productividad, de forma indiscutida en el sector industrial, pero también en otros ámbitos (4). Por último el gran problema de la crisis no es que no haya ahorro (hoy en día los niveles de ahorro han crecido en España y en el restos de países de la OCDE) sinó que no hay espectativas en la demanda. Lo que ha caído es la demanda de bienes y servicios, sobretodo de las clases trabajadoras que no se atreven a invertir en la compra de un vehículo, de un piso, que gastan menos en viajes o que han cortado sus gastos porqué se anticipan a una situación de recortes salariales o de despido, o directamente tienen un parado en la familia que antes trabajaba y sus ingresos se han recortado. Lo peor que podemos hacer es que en sectores donde los salarios no son un problema y aún siguen habiendo beneficios empresariales (mayores o menores) la crisis sirva para destruir empleos o reducir el poder sindical o recortar salarios, ya no sólo no consumirá el trabajador que se queda sin empleo sinó todos los trabajadores, lo cuál ayuda a profundizar aún más en la crisis. Los salarios y los derechos laborales no deberían recortarse en sectores que no sufren claramente la crisis o si la sufren el margen de beneficios es lo primero que debería comenzar a recortarse (recordad la gráfica inicial), el problema ahora no es el ahorro sinó el consumo y los grandes capitales no son los que más bienes y servicios consumen, tan sólo para poder mantener el poder adquisitivo y la seguridad laboral para así mantener el consumo y evitar que caigamos más profundamente en la crisis. Estoy de acuerdo que en algunos casos el “apretarse el cinturón” ha de ser también una obligación que defiendan los sindicatos en empresas en crisis. De ahí que muchos de los Expedientes de Regulación de Empleo acordados con los sindicatos sean más de no actividad temporal que de recorte real de la plantilla, que no deja de ser acordar tácitamente un recorte de salario (al menos ese año) para evitar que se destruya empleo en esa empresa (por poner un ejemplo donde la teoría neoclásica aplicada a lo micro sí que es útil).
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| miércoles, 04 de febrero de 2009 | |
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Parece que la derecha ideológica vuelve a la carga para hacer pagar los costes de la crisis completamente a los trabajadores. No sólo la banca española tiene la desbarra de quitarse de encima la parte de responsabilidad en la crisis financiera. Sinó que además, los ultraliberales quieren achacar a fantasmas las causas de esta crisis y cargar con las mismas recetas que han intentado aplicar en toda economía en crisis (y que la han dejado aún peor) para paliarla.







