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 El Ministerio de Medio Ambiente, que dirige Elena Espinosa, se ha pensado mejor aquello de que exista un marco legislativo general para la protección animal, y según el diario 20 Minutos se ha dirigido a la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de Madrid, indicando que la competencia será de los gobiernos autonómicos.
 Las diferencias actuales son ilógicas y aberrantes, según cita el diario mencionado oscilan, en el caso de maltrato o abandono, desde los 3.000€ de Navarra hasta los 150.000 de Aragón. No obstante soy consciente de que al menos en la Comunidad de Madrid, donde pueden llegar a los 15.000€, a nadie le preocupa. La realidad es que abandonar a un animal no supone nada, una impunidad descarada. No sé en el caso de otros animales, pero en los perros es obligatorio que se les instale un chip en el cuello bajo la piel que los identifica. Con tan sólo pasar un lector que cualquier veterinario posee se sabe quién es el dueño, pero estoy cansado de ver que ninguna autoridad se toma la menor molestia para que se cumplan las sanciones. De oficio no se ha dado ningún caso que yo conozca, y he recogido a varios perros abandonados. ¿Tendría que personarme a poner una denuncia en un juzgado? Normalmente ninguno hacemos semejante cosa, quizás es obrar mal, pero si en Madrid está penado casi cualquier cosa porque las arcas públicas tienen un agujero enorme en el fondo, no comprendo por qué el abandono de un ser vivo no importa a nadie, y para empezar al Gobierno. Las Comunidades Autónomas no deben de ser las que regulen esta materia, debe de estar tipificado de forma clara en el derecho penal. Con independencia de que se incumplan las acciones, no tiene sentido la diferencia de 1 a 50 en la penalización del mismo delito. Pienso que Medio Ambiente se lava las manos por la masiva afluencia de firmas que se han dado en la Comunidad de Catalunya contra las corridas de toros. Es difícil legislar sobre los malos tratos a los animales y no incluir al toro de lidia como una especie sistemáticamente maltratada. Personalmente, aunque no me gusta, no me decanto ni a favor ni en contra, pero únicamente porque creo que de no existir la “fiesta” es posible que unos animales tan bellos corriesen el peligro de extinción, su mantenimiento es caro, no es rentable criarlos para carne, y difíciles de mantener en algún tipo de reserva. Pero cada vez son más las voces contra la sangrienta lidia, y muy impopular su prohibición, cuando el toro bravo se ha convertido casi en una insignia nacional. Pero no puede ser óbice para que el Ministerio se lave las manos. Cuando se adquiere un animal exótico hay que rellenar un formulario, pero no existe un seguimiento posterior. A mí se me murió una higuana hace años y nadie ha preguntado por ella. Cuando saco a pasear a mi perra nos juntamos muchos, algunos de refugio que han sido maltratados, y se precisa constancia y sacrificio el intentar que abandonen el trauma causado. Sin contar con actuaciones tan salvajes como las peleas y nunca he leído en ningún medio que se hayan tomado medidas contra las mismas. Hay zonas en Madrid, como Pozuelo, en las que el número de demandas por perros robados es muy alto, en su mayoría son carne de perros adiestrados para destrozar al contrincante por individuos cuyas penas deberían estar muy por encima del simple maltrato y ser perseguidos. Quien es capaz de eso lo es de cualquier cosa, individuos sanguinarios, salvajes, tarados, y al parecer impunes. Entiendo que quien hace daño a un animal de forma premeditada, puede hacer daño a cualquiera, carecen de escrúpulos y respeto hacia los seres vivos, y que el Ministerio mire hacia otro lado, o delegue, no ayuda en nada a terminar con esa situación, que no es minoritaria.
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