| Errores conservadores respecto a la Psicología |
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El escrito en cuestión critíca al Conductismo, a las limitaciones de intentar estudiar al ser humano usando únicamente respuestas observables, al positivismo como medio de estudiar la mente humana y etc. Dentro de las críticas hay algunas acertadas. Es cierto que el ser humano no es una tabla rasa y que no es totalmente maleable. El conductismo del que habla (el de Watson) es reduccionista y tiene tremendas limitaciones. La generalización de los experimentos con animales a humanos es peliaguda. Los problemas vienen por varios lados. El primero, que se habla de un modo de pensar la Psicología que prácticamente nadie sigue ya. Es como si nos ponemos a criticar la Frenología. El conductismo de Watson está en la asignatura de Historia de la Psicología, pero lo que predomina en facultades y revistas es un conductismo-cognitivismo obsesionado con la heredabilidad de los trastornos psicológicos y con la base neuronal de cada comportamiento o proceso cognitivo. Y todo acompañado de mucha estadística y debates sobre el diseño de los experimentos. Es decir, el consenso psicológico va en la línea de creer que si estudiamos cómo tratar una fobia a las alturas (por ejemplo), antes hay que explicarla. En ello tendremos que ver cuanto tiene de herencia, qué sentido evolutivo tiene, qué áreas cerebrales hay implicadas y cuanto podemos hacer desde el medio (psicólogos) y desde lo fisiológico (psiquiatras) para tratar o paliar el trastorno (depende de lo que sea posible: no todo es maleable). Resumiendo, hace décadas que nadie con algo de importancia reclama lo que critica Juan Morillo en su post. El segundo, que lo que reivindica como modos de funcionar de la mente humana alternativos al conductismo son un fraude probado. Por ejemplo: “hay aspectos que orientan la conducta que nunca podrán ser registrados. No solamente no son tangibles/físicos, sino que el propio individuo sólo es consciente de una minúscula parte de ellos, ya que desde las intuiciones (más o menos correctas) de Freud sabemos que el ser humano no es completamente consciente de lo que le mueve a tomar decisiones y a actuar de una manera concreta (”el yo no es dueño y señor en su propia casa”)”. Es divertido que se critique el positivismo y al intento de medir conductas observables (algo necesario, con todos sus fallos y limitaciones reconocidas), para luego quedarse mejor con un método de conocer la mente humana en base a “intuiciones”… las cuales nos da igual que sean “más o menos correctas”. Pensamiento mágico al poder. Viva la magia. Por no comentar que no somos totalmente conscientes de todo lo que nos mueve a tomar decisiones (la construcción de la frase, por cierto, lleva a pensar que el ambiente influye en la conducta…glubs), pero tampoco somos totalmente inconscientes, como parece querer decir la cita. Esto ya no es ciencia de laboratorio, es día a día empírico: puede que no sepa cómo funciona exactamente mi cerebro pero entiendo muchos de los motivos que me llevan a no salir de casa cuando me deja una novia (estoy triste, no tengo ganas de nada, etc). Lo tercero, la fobia de ciertos conservadores a admitir que el ambiente puede influir en la conducta: “El gran error de estas “teorías” que tratan de dotar a la psicología de objetividad es no darse cuenta de que no son los estímulos los que determinan la acción humana y la conducta, sino nuestras creencias, pensamientos y juicios de valor. Dicho de otra manera: es la interpretación que el ser humano da a los estímulos recibidos la que determinará su respuesta. El ser humano no es un agente pasivo al cual el ambiente influye sin que exista reciprocidad.” Se niega todo valor del entorno para modificar conductas, y el papel central pasa a ser el de la reinterpretación por parte del sujeto de dichos estímulos…los cuales no le condicionan. Da la sensación al leer ésto de que el sujeto vive en un paréntesis…o una máquina invulnerable en la que llegan estímulos por una bandeja (que por sí mismos nunca provocan respuestas fisiológicas, algunas de ellas por facilitación evolutiva o cultural, antes de empezar a interpretar), el sujeto libre de influencias ambientales, evolutivas o hereditarias los evalua y decide dar a un botón que hace que la máquina ejecute la respuesta. En esto hay varias escuelas: está la conservadora más clásica que cree que el ser humano es lo que es psicológicamente por su herencia, despreciando toda influencia del entorno. Y luego tenemos ésta: desprecian el ambiente pero también lo fisiológico (”Caen en un simplismo reduccionista al intentar aprehender la complejidad de toda la conducta reduciéndola a asociaciones (más o menos complejas) de estímulos y respuestas. Reducen la psicología a fisiología al suponer que toda la conducta de los seres vivos puede interpretarse fisiológicamente.”), y entonces somos lo que somos en un vacío ambiental, genético y evolutivo, en el cual decidimos. Ni que decir tiene que la primera versión conservadora es más respetable científicamente (aunque hay sobrados ejemplos de que el ambiente es importante y no pocas veces decisivo, pero la herencia existe y pesa), y que la segunda, de la que estamos hablando, roza el chamanismo o el espiritismo. Cosa, eso sí, coherente con las simpatías psicoanalistas antes demostradas. Y, en cuarto lugar, decir que la tesis del texto está mal planteada desde el inicio, como bastantes de las críticas. El tema de si la conducta humana es predecible o no, así en general, no nos lleva a nada. La pregunta correcta es: ¿el comportamiento “x” es predecible o no? Una persona con adicción al alcohol es bastante predecible en sus conductas a largo plazo, una con trastorno bipolar no tanto. Un asesino con fuerte componente psicopático en su personalidad sabemos que reincidirá siempre. Un violador sin dicho rasgo dependerá de muchas cosas si reincide, y no estará tan claro. Conforme la mujer gana más dinero que su marido sabemos que la probabilidad de que ella pida el divorcio aumenta muchísimo. Y etc. En resumen, es como el debate “más gasto público, menos gasto público”. El debate no debe ser ese: el debate es si en educación se gasta mucho o poco, si en subvenciones a la agricultura se gasta mucho o poco. Así en abstracto es un debate inútil, como lo es hablar de Predecir la Conducta Humana, así, en mayúsculas. Depende de qué parte de la economía hablemos, depende de qué tipo de conducta estemos hablando.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| martes, 17 de febrero de 2009 | |
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