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Sí, y es obvio, uno mas uno igual a once. El Partido Popular en un claro ejercicio cognitivo matemático demuestra una trama de conspiración contra ellos, contra la Carta Magna, contra la división de poderes de la democracia y no siguen porque no se trata de un teleconcurso. O quizás sí.
El líder (a ratos) del Partido Popular Mariano Rajoy, rajó de lo lindo haciendo una muestra de originalidad (originalidad por otra parte largamente demostrada en su vida; recuerden Prestiges, onces de mayo, Esperanzas, Ruiz-Gallardones y un largo sin fin) llamando obscenos al ministro de justicia Mariano Fernández Bermejo y al juez Baltasar Garzón los cuales acudieron juntos a una cacería en Jaén. Cual fue mi desilusión cuando la obscenidad no refiere a lo que uno, sin ser mal pensado, sino basándose en el diccionario de la Real Academia española entendería por obsceno, es decir, acto impúdico, torpe, ofensivo al pudor. En definitiva nada sexual, y ahí mi desilusión, porque un acto obsceno de verdad entre estos dos personajes podría rellenar páginas gloriosas de la historiografía nacional, de la prensa amarilla y cómo no la rosa. No, se trata de una “degeneración democrática”, el hecho que un ministro coincida con un juez en una cacería en Jaén. No queda claro si el género importa, si una ministra y un juez coinciden en una cacería, si un ministro o una jueza coinciden o si son ministra y jueza. Tampoco queda claro si el acto obsceno lo es por su ubicación geográfica: a lo mejor lo mismo en Euskadi es una guarrada o en Extremadura una corrida. En conclusión, nada de sexo aunque en el Partido Popular crean que les han dado. La historia no acaba aquí: resulta que el obsceno encuentro fue auspiciado por Bartolomé Molina, secretario general del partido Popular en Torres, Jaén. El empresario (no del porno evidentemente) invitó al ministro Bermejo, puesto que no hay ninguna ley que prohíba a un ciudadano aunque sea del PP invitar a un ministro de justicia socialista. Garzón, que pasaba por allí puesto que es su pueblo natal y a que estuvo todo el fin de semana no se sabe si obsceno o no, fue invitado a última hora, junto con infinidad de gente natural del pueblo, la cual se supone que no era obscena. Tras un detallado y profundo análisis de lo sucedido a la conclusión que se podría llegar es que el Partido Popular fomenta la obscenidad y esta es la última prueba. De maquiavélica forma invitan dos espíritus díscolos y posiblemente con bastantes dosis probabilísticas obscenos, juntos en una cacería, (¿por cierto que cazaban, conejos, jabalíes, gorriones?) para que cometan actos impúdicos y soeces en público. Y a partir de aquí, la gran pregunta ¿quién es más culpable, el inductor o inductores del acto soez, o los dramáticos personajes soeces? ¡Hay Mariano que lejos quedan aquellos tiempos nobles y gloriosos! PD: Mariano, en la última frase no me refería al caudillo, me refería a cuando Don Pelayo, con la inestimable colaboración del brazo incorrupto del apóstol Santiago, aplastó al intensísimo y numerosísimo ejército árabe-magrebí en Covadonga.
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