| El falso debate sobre la cadena perpetua y la pena de muerte |
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Supongo que es un debate que, de alguna manera, estaba latente en la sociedad: la escasa capacidad de reinserción de los centros penitenciarios, la levedad de las penas con la ley del menor, las altas tasas de reincidencia en determinados delitos, la sensación generalizada de que los delincuentes más peligros salen a la calle a los cuatro días sin haber sido reinsertados y aún sabiendo que constituyen un peligro para la sociedad… Todas estas cuestiones las hemos comentado sin duda más de una vez con personas de nuestro entorno.
El caso del asesinato de Marta del Castillo, con toda la polémica mediática que está generando y el afán de los medios de comunicación de exacerbar las bajas pasiones de sus televidentes con el fin de lograr incrementar sus cotas de audiencia, está poniendo de manifiesto, no obstante, nuestra cara más negra como sociedad: se me ponen los pelos de punta al comprobar que empieza a ser un clamor la petición de mayor dureza de las penas, cada vez hay más personas que expresan en los programas de vísceras que si una desgracia como esta le hubiera sucedido a la hiza de un político o un juez, rápidamente se cambiarían las leyes, y llegando incluso a pedir (atención) una reforma del código penal para dar cabida a la cadena perpetua y/o a la pena de muerte. He titulado este post “el falso debate sobre la cadena perpetua y la pena de muerte” porque creo que todas esas peticiones van mal encaminadas, por diferentes motivos: 1º porque es falso que si la víctima hubiese sido la hija de un político o un juez, se cambiarían rápidamente las leyes: en primer lugar, aunque se pudisesen modificar las leyes a la brava, hay una cosa que se llama irretroactividad, que viene a significar, poco más o menos, que aunque hoy mismo se cambien las leyes y se juzgue a los asesinos mañana, va a dar igual, porque se le juzgará con el código penal de cuando cometió el delito. Por lo tanto, es falso que sirviera de algo cambiar las leyes para que, si la víctima es hija de un juez o un político, lo pague más caro. 2º porque es falso que el código penal se pueda reformar a golpe de efecto mediático: la modificación de las leyes requiere un procedimiento que no se puede obviar porque el simple hecho de que la víctima sea familia o no de políticos, jueces o fiscales. Da lo mismo: el procedimiento para reformar las leyes es igual en uno u otro caso, y como he comentado en el punto anterior, aunque se reformara, al asesino en este caso no le afectaría, si acaso afectaría a los que vinieran después. 3º es falso que para dar cabida en nuestro sistema penal a figuras como la cadena perpetua y la pena de muerte haya que reformar el código penal. Introducir estas penas no requieren que se modifique el código penal, sino directamente la Constitución. Por tanto, todos esos analfabetos que envían SMS a los programas de vísceras donde dice “Reforma del Código Penal: ¡pena de muerte ya!“ o similares (y no son pocos, por desgracia), no tienen ni zorra idea de lo que están hablando. No se puede reformar el código penal para introducir ni la cadena perpetua ni la pena de muerte. Es así de simple y a la vez así de complejo. Para que fueran posibles esas penas, habría que reformar la constitución, que lo prohíbe tajantemente con el argumento de que las penas deben estar orientadas a la reinserción social (si lo consiguen o no, es otra historia), y ni la pena de muerte ni la perpetua tienen como fin reinsertar a nadie en la sociedad, sino más bien mantener apartados de la sociedad a los condenados, por la vía directa o por la indirecta, pero no hay redención posible en ninguno de los dos casos, y por lo tanto no caben en la constitución. Y para reformar la constitución es necesario poner de acuerdo a 2/3 de las cámaras (no vale con que Zapatero quiera hacerlo, señora, no insista), disolver las cortes, convocar elecciones, que el nuevo parlamento ratifique la reforma y después que se apruebe por referéndum. Un follón. Resumiendo: que no vale con reformar el código penal para introducir la cadena perpetua y la pena de muerte, ¿vale? 4º porque, encima, es falso que introduciendo la pena de muerte o la cadena perpetua se acabasen este tipo de delitos, asesinatos, violaciones, etc. ¿Acaso en aquéllos estados de EE.UU. que aplican la pena de muerte y la perpetua, las cifras de delincuencia y delitos de sangre tiendan a cero? No. Falso. Más bien incluso al contrario, las cifras son más elevadas que en Europa, donde no aplican ninguna de las dos penas. Y concretamente en el caso de Marta del Castillo, les haré una pregunta a todos estos que creen que si existiera la pena de muerte, todo eso no habría sucedido: ¿creen que un chaval de 19 años, que se cree invencible y más listo que nadie, que cree que nunca le pillarán y no tendrá que pasarse 20 años ó 30 en prisión, le va a echar atrás la existencia de leyes más duras? Si de entrada no cree que le pillen, es porque tiene la sensación de que las leyes no van con él, así que el hecho de que exista o no la pena de muerte o la perpetua no le va a disuadir: si no cree que no le van a pillar, ¿cual es la diferencia entre 20 años o 60? Ninguna. Está demostrado que la existencia de este tipo de penas máximas apenas reducen los delitos de sangre. Y, sin embargo, ahí está el grupo de Facebook “Pena máxima para los asesinos”, donde no cuentan nada de esto y al que se han unido algunas personas que conozco y aprecio, entre ellas mucha gente joven. Se me rompe el corazón cada vez que veo que uno de mis amigos se ha apuntado a un grupo así, porque veo que les están robando muchos elementos de juicio y creo que están obrando, de buena fé pero engañados, o al menos sin toda la información a su alcance. Y me da pena que no les cuenten nada de todo esto, porque sé que son gente de buen corazón, a quienes les dá rabia que los asesinos de Marta, y cualquier otro si a eso vamos, salgan de la cárcel en cuanto hayan cumplido dos tercios de su condena aunque no estén reinsertados y exista el peligro de que lo vuelvan a hacer, y me duele ver que se les manipula de una manera tan vergonzosa, que no se les cuenta toda la verdad y se les haga creer que introducir la pena de muerte acabaría con los asesinatos, que es tan sencillo como reformar el código penal , y que si Zapatero quisiera mañana mismo estaría hecho y los asesinos de Marta pasarían por la silla eléctrica aunque hubiera que importarla de Taiwan. Y no, no es cierto. Si queremos abrir un debate sobre la pena de muerte, o sobre la cadena perpetua, o sobre si es legítima la venganza y nos dejaría a todos más tranquilos que se aplicara el ojo por ojo, o si las cárceles deben servir para reinsertar o para apartar de la sociedad para siempre jamás a los elementos más peligrosos para que no vuelvan a hacer daño… si queremos debatir sobre todo esto, me parece fantástico, pero hagámoslo con sensatez y sentido común, y sobre todo sin ocultar datos importantes y sin manipular a las personas.
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| Escrito por Jessica Fillol | |
| lunes, 23 de febrero de 2009 | |
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Supongo que es un debate que, de alguna manera, estaba latente en la sociedad: la escasa capacidad de reinserción de los centros penitenciarios, la levedad de las penas con la ley del menor, las altas tasas de reincidencia en determinados delitos, la sensación generalizada de que los delincuentes más peligros salen a la calle a los cuatro días sin haber sido reinsertados y aún sabiendo que constituyen un peligro para la sociedad… Todas estas cuestiones las hemos comentado sin duda más de una vez con personas de nuestro entorno.







