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Exigencia inexcusable de evaluación permanente de nuestro sistema educativo |
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A nivel de enseñanza la casi totalidad de países "desarrollados" no tienen que afrontar hoy en día problemas de expansión cuantitativa sino cualitativa.
Se trata de un fenómeno extraordinariamente complejo que en primera instancia demanda que el sistema, en sus múltiples niveles, sea sencillamente eficaz. Esta exigencia requiere inexcusablemente que los elementos sustantivos del sistema sean evaluables, es decir, se sometan a interpretación cuantificable.
Exigencia que en el plano práctico se ha venido centrando en las últimas décadas en el profesorado y en la evaluación formativa. Esta es una variable que tiende a incrementarse en todos los países desarrollados y que es propiciada por la creciente preocupación por la calidad y sustentada por el principio que la calidad de la enseñanza tiene que ver más con la calidad del profesorado que con su cantidad.
Debe tenerse presente que la cada vez más creciente atención por las pruebas externas de evaluación, tienen, más que un carácter selectivo o promocional, una finalidad de diagnóstico del sistema y una óptima información sobre la marcha de los objetivos.
Un dato también significativo son las pruebas de evaluación formativa cuyo objeto no es tanto seleccionar o clasificar a los alumnos como diagnosticar la situación en orden a una mejor orientación pedagógica y didáctica.
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Escrito por Javier Caso Iglesias
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martes, 03 de marzo de 2009 |
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