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La importancia de un presidente con talante |
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Estos días, esta Zapatero en todas las miradas debido al debate sobre el estado de la nación, y es por ese motivo que he querido hacer una reflexión sobre la figura del Presidente del Gobierno.
El pasado martes, pudimos ver como nos relataba el resumen de la obra de gobierno de los últimos dos años. Me gusto especialmente la manera en que el Presidente defendió el trabajo de su gobierno y como reconoció que todavía hemos de avanzar en muchos aspectos en los que progresivamente hemos ido mejorando.
Sin duda, en estos dos años se han llevado a cabo muchos adelantos a nivel social, sobretodo en amplitud de derechos y libertades, que nos equiparan a las democracias más modernas de Europa, y también con la regularización de más de un millón de personas que estaban viviendo y trabajando en España de forma ilegal, que era una asignatura pendiente y todavía queda trabajo por hacer. Además, hay otros temas candentes como el camino hacia el fin de la violencia de ETA, que nos hacen ver el futuro de forma optimista.
De todos modos, como catalán que soy, quisiera en destacar un aspecto de esta obra de dos años gobierno socialdemócrata por encima del resto. Éste es que me esperanza observar como por primera vez, en los últimos 60 años, tenemos un Presidente del Gobierno de España que reconoce que Catalunya, tiene su propia identidad nacional, y que la gran mayoría de los catalanes consideramos que somos una nación, y esto queda recogido en el nuevo Estatuto de Autonomía que aprobaremos en referéndum el próximo día 18 de junio.
El reconocimiento por parte del presidente y de su gobierno de la pluralidad del Estado, es un punto que no sólo refuerza a cada sentimiento nacional, como es el caso del catalán, porque de una vez se ven reconocidas las diferentes identidades, sino que además refuerza la sensación de pertenencia al conjunto, ya que resulta mucho más fácil sentirse parte de un Estado que reconoce tu diferencia nacional y que la acepta, que no de uno inquisidor y uniformista que pretende imponer un criterio y identidad única, que además dista mucho de la realidad.
En este punto, es donde queda reflejado el ya famoso talante de Zapatero, que pretende implicar a todas esas distintas identidades nacionales en un proyecto conjunto, en base al reconocimiento de su diferencia y no de la imposición de un criterio uniformista. Zapatero ha entendido lo que quizás antes no entendieron otros dirigentes, aunque pueda parecer muy simple, y es que los sentimientos no se pueden imponer y se han de respetar, porque son los que son, y el intento de imposición de unos concretos lo único que consigue es crearles más rechazo.
Esperemos que España pueda contar con un Gobierno y un presidente con ese talante conciliador y aglutinador durante un largo tiempo, porque la alternativa que ofrece el PP, cada vez es más cercana a la ultraderecha, en un modelo que tiene más semejanzas con lo imperante en Europa a mediados del siglo XX, que con lo que sucede y va a suceder en el XXI.
Comentarios de los usuarios (3)
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Escrito por Jordi Tort
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jueves, 01 de junio de 2006 |
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