| La derecha, la izquierda y el poder de las metáforas |
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De todos los que han estudiado el poder del lenguaje en el proceso de articulación de nuestro pensamiento, el lingüista George Lakoff es sin duda uno de los autores mas innovadores. Su obra nos interesa no solo a nivel científico sino también a nivel político: Lakoff es un hombre de izquierdas, preocupado por algo que todos intuimos pero que hasta ahora pocos han expuesto tan claramente como él: la Izquierda se ha habituado a utilizar el sistema conceptual de la derecha, con lo cual antes de empezar a debatir ya le está concediendo una victoria a la reacción.
Que el lenguaje rara vez es inocente en política es algo que todos, de algún modo, intuimos. Cuando por ejemplo hablamos de "guerra sucia" para referirnos al GAL y de "terrorismo" para referirnos a ETA estamos trazando una distinción para nada inocente entre terroristas y guerreros "sucios", de los que siempre se puede pensar que son guerreros al fin y al cabo. Cuando cambiamos por arte de magia la palabra "diálogo" por la palabra "rendición" estamos consiguiendo que el diálogo con el adversario adquiera la forma de una rendición encubierta, aun cuando el contenido del diálogo ni siquiera se conozca porque el diálogo aun no ha empezado. Cuando hablamos de "daños colaterales" para referirnos a los civiles muertos en conflicto estamos creando la imagen de que no se trata bien bien de "víctimas" sino simplemente de "daños" y, además, no buscados y por tanto "colaterales". Podríamos seguir, pero seguro que el lector ya sabe de lo que estoy hablando: el "¿por que le llaman amor cuando quieren decir sexo?" aplicado a la política. No obstante, el poder del lenguaje va incluso mucho mas allá de lo que intuitivamente podríamos captar. El lenguaje no solo afecta a la imagen, al envoltorio de los argumentos y las ideas, sino que tiene una amplia capacidad de moldear las propias ideas. No en vano, cuando pensamos lo hacemos usando el lenguaje y, por lo mismo, las palabras que utilicemos determinarán en muchas ocasiones las preguntas y las respuestas que nos hacemos y nos damos a nosotros mismos a la hora de razonar. De todos los que han estudiado el poder del lenguaje en el proceso de articulación de nuestro pensamiento, el lingüista George Lakoff es sin duda uno de los autores mas innovadores. Su obra nos interesa no solo a nivel científico sino también a nivel político: Lakoff es un hombre de izquierdas, preocupado por algo que todos intuimos pero que hasta ahora pocos han expuesto tan claramente como él: la Izquierda se ha habituado a utilizar el sistema conceptual de la derecha, con lo cual antes de empezar a debatir ya le está concediendo una victoria a la reacción. Lakoff parte de su teoría sobre las metáforas, expuesta en el libro "Metáforas de la vida cotidiana" escrito conjuntamente con el filósofo Mark Johnson. Lakoff afirma que las metáforas, lejos de ser simplemente una curiosidad retórica, son una parte del lenguaje cotidiano que afecta al modo en que percibimos, pensamos y actuamos. "Metáfora" es para Lakoff la definición de un concepto en términos de otro. El ejemplo clásico de esta idea y de la teoria de Lakoff es el siguiente: en nuestra cultura, por ejemplo, la metáfora LA DISCUSIÓN ES UNA GUERRA es omnipresente. Por eso cuando dos académicos discuten hablan de que "tal estrategia argumental es muy debil" o de que "se atrincheró en esa posición frente a sus críticos". Por eso cuando discutimos con nuestra pareja buscamos los puntos débiles de su postura. Por eso, también, hablamos de que tal político o tal otro salió vencedor del debate sobre el Estado de la Nación. Lakoff nos propone el siguiente ejercicio mental: ¿que pasaría si por ejemplo concibiésemos que LA DISCUSIÓN ES UN BAILE, donde los participantes deben intentar cooperar y moverse al compás? Pues, desde luego, no solo cambiaría de manera radical nuestro lenguaje acerca de las discusiones, sino incluso nuestra manera de percibirlas, de pensarlas y de actuar ante ellas. Al fin y al cabo, una discusión tiene semejanzas con una guerra pero también con un baile: para que una discusión sea provechosa para el avance del conocimiento se requiere, por ejemplo, cierta predisposición de los que discuten para contemplar las razones del otro, evaluarlas con justicia y hallar juntos la mejor solución, aunque eso implique abandonar las posturas que uno sostenía al inicio de la discusión. No obstante, en nuestra cultura vemos la discusión como una GUERRA, no como un BAILE, lo cual hace que nos concentremos en los aspectos competitivos de la discusión en vez de en los cooperativos. Así, una metáfora no solo sirve para describir un concepto, sino que además destaca unos aspectos de este concepto y oculta o minimiza otros. Para Lakoff, todo nuestro lenguaje tiene un enorme componente metafórico, tan grande que la mayoría de las veces ni lo notamos. Lakoff llegó a estas teorías después de preocuparse por el hecho de que los liberals norteamericanos (allí la palabra "liberal" significa algo así como "izquierdista moderado" y tiene un matiz de intervencionista estatal, es decir, justo lo contrario que aquí en Europa) discutían con los conservatives (los conservadores o, como los llamaríamos aquí, los liberales) utilizando el esquema conceptual-metafórico de estos. En concreto, Lakoff ha insistido en repetidas ocasiones en que la derecha y la Izquierda han sostenido tradicionalmente metáforas diferentes en lo que respecta al Estado. Así, para la derecha EL ESTADO ES UN PADRE SEVERO. El significado de esta metáfora familiar es claro: el Estado no debe preocuparse por ti ni por lo que te pase, porque eso es responsabilidad tuya. Si eres pobre es porque te lo mereces, porque no has aprovechado bien tus oportunidades, y "papá Estado" no puede ni debe sacarte las castañas del fuego. Lo que si hará el Estado será castigarte si "te portas mal", esto es, si delinques. Y eso es todo. El Estado, el "padre severo", solo puede dedicarse a eso: vigilar y castigar. El resto es asunto tuyo. La izquierda no-anarquista, en cambio, ha contemplado tradicionalmente al Estado con otros ojos. Para la izquierda, la metáfora que tradicionalmente ha operado con respecto al Estado es la de los PADRES NUTRIENTES. El Estado no es simplemente un padre estricto que deja que sus hijos caigan por una pendiente si ha sido por imprudencias suyas, y que simplemente se preocupa por castigarlos cuando "se portan mal". En lugar de ello, el Estado es un padre nutriente, alguien que se preocupa por "nutrir" a sus hijos, por cuidarlos "de la cuna a la tumba", como rezaba el famoso eslogan socialdemócrata. No se trata de que no reconozca la responsabilidad de los individuos a la hora de tomar decisiones, sino que reconoce que el resultado final de esas decisiones no depende solo de su corrección. No solo hay que premiar el éxito (que puede atribuirse a veces al esfuerzo y otras muchas veces al azar; por ejemplo, al azar de haber nacido en una buena familia), sino también el esfuerzo aun cuando no siempre resulte premiado. Nadie puede verse abocado a la miseria solo por el hecho de que una vez eligió algo equivocado, del mismo modo que un padre "nutriente" no dejaría morir de hambre a su hijo solo porque en algún momento de su vida tomó una decisión equivocada o porque, simplemente, se topó con alguna dificultad que haría irrealizable la mejor de las decisiones (una enfermedad degenerativa, un accidente de tráfico...). El problema es que tanto la izquierda como el centro-izquierda juegan cada vez mas con el esquema metafórico de la derecha. Cuando Bill Clinton dijo aquello de que "los tiempos de Papá Estado han terminado" no hizo otra cosa que aceptar la metáfora familiar que constituye la almendra dura del ideario de la derecha liberal: la idea de que "Papá Estado" no puede ni debe preocuparse por ti, de que simplemente debe vigilar que "no te portes mal". Llevamos años oyendo a los dirigentes de la Izquierda del Primer Mundo intentando parecer mas liberales que los liberales, presumiendo de no confiar en el Estado, defendiendo que "hay que devolver a la sociedad sus responsabilidades" (devolución que suele significar "privatización" -ya hemos dicho que el lenguaje no es inocente), afirmando que hay que olvidarse de "Papá Estado", abdicando día tras día del esquema metafórico-conceptual propio de la Izquierda. En vez de redefinir el debate en sus propios términos, en vez de hablar de "privatizaciones" y no de "devoluciones" o "liberalizaciones", en vez de hablar de "elite conservadora" y no de los "ricos"; en vez de, en definitiva, salir a combatir a la derecha con el lenguaje y las imágenes metafóricas de la Izquierda, lo que se hace es aceptar de entrada el marco conceptual de la derecha. Una jugada que solo puede terminar en derrota (porque las metáforas de la derecha sirven a los objetivos de la derecha)... o bien en una victoria conseguida a costa de desnaturalizar a la Izquierda y convertirla en lo que no debería ser: un centro mas bien conservador, con algunos "ramalazos progres" en materia de derechos civiles, preocupado únicamente por gestionar el día a día sin norte ni proyecto. Es decir, haciendo la tarea que se supone que es propia de la derecha. La lección que Lakoff ofrece a la Izquierda en sus obras Moral Polítics y Don't think in an elephant es clara: la Izquierda solo puede lograr victorias (y no se refiere solo a victorias electorales, sino a victorias políticas en el mas amplio sentido de la palabra) partiendo de sus propios valores y de su propio discurso. No significa fosilizarse en las propuestas de siempre, sino hacer propuestas y construir programas para el día de hoy partiendo de los valores de la Izquierda, no de los de la derecha. No es que eso garantice victorias para la Izquierda: es que las posibilita. Por algo se empieza. Este artículo pertenece al Dominio Público por expresa devolución del autor al mismo.
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| Escrito por Lluís Pérez | |
| domingo, 27 de agosto de 2006 | |
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De todos los que han estudiado el poder del lenguaje en el proceso de articulación de nuestro pensamiento, el lingüista George Lakoff es sin duda uno de los autores mas innovadores. Su obra nos interesa no solo a nivel científico sino también a nivel político: Lakoff es un hombre de izquierdas, preocupado por algo que todos intuimos pero que hasta ahora pocos han expuesto tan claramente como él: la Izquierda se ha habituado a utilizar el sistema conceptual de la derecha, con lo cual antes de empezar a debatir ya le está concediendo una victoria a la reacción.







