| El Idealista Responsable frente a los riesgos del Idealismo |
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Ser un idealista, tener unos principios políticos mas o menos bien sistematizados y estar muy motivado por ellos implica ponerse manos a la obra para cambiar las estructuras o modos de funcionamiento políticos a algún nivel. Las personas que no son activas políticamente, por no tener muy sistematizada su ideología política, no sentirse muy motivada hacia la acción u otras razones, simplemente colaboran con el orden de cosas: trabajan, viven su vida, tienen su ocio...pueden pasarse al grupo políticamente activo por afectarles directamente algo que desean cambiar, pero lo normal es que se inhiban la mayor parte del tiempo. La persona que no trata de cambiar los aspectos políticos que no le gustan simplemente vive su vida. Las consecuencias de lo que hace tienden a ser pequeñas. Sin embargo la persona que trata de cambiar la política o la sociedad puede tener una repercusión mayor: sus acciones van encaminadas a que cambien aspectos decisivos de la vida de todos los demás y no sólo de su entorno inmediato. La mayoría de los idealistas creen que hay un peligro en esta masa de gente que sólo quiere ir a lo suyo, al mostrar pasividad ante los males del mundo (destrucción de España, triunfo del neoliberalismo, etc). Pero el mayor peligro o la mayor fuente de avance fluye de estos sujetos que son idealistas: las ideas embellecidas por la convicción personal son lo que da comienzo a los imperios, naciones, democracias, dictaduras, Derechos Humanos y masacres. Es en la mente de estos sujetos en la que nacen los cambios antes de que sucedan, son estas personas las que hablan de estos cambios y de su conveniencia antes de que pasen. La gente no tan politizada a veces sigue los sueños...de los que sí sueñan y se esfuerzan en soñar. Son, como no, responsables de sus actos, pero el primer paso lo dan otros. La fuente primigenia de salvación y de condenación del género humano está en ese poder que guardan los idealistas de todo signo: soñar. Soñar con el Fascismo, soñar con los Derechos Humanos, soñar con el Comunismo, soñar con la Socialdemocracia. Crear nuevas ideas, defender o transformar otras nuevas y actuar convierte a una persona en responsable no sólo ante sí mismo y sus allegados sino ante la globalidad de la sociedad que pretende transformar. Su triunfo o fracaso condiciona algo más que las vacaciones de una familia o ver si nuestro hijo puede comprarse ese ordenador u otro. Su responsabilidad es mayor por implicar consecuencias mayores (positivas o negativas) para mucha más gente. Las consecuencias de lo que defendemos como idealistas, en el sentido de personas con ideología y políticamente activas, deben ser clave en el discurso de la Izquierda: no se trata sólo de pensar o razonar sobre buenas ideas, se trata de ver a dónde llevan. Porque esas ideas podrán no tener difusión o éxito popular algunas veces...pero otras veces sí. Y la difusión de esos conceptos implica una serie de consecuencias prácticas en el mundo del día a día (mayor odio a un colectivo, mayor comprensión hacia un colectivo, protestas ante una política dada, apoyo popular ante una política dada). La Izquierda debe seguir soñando y aportando ideas para solucionar los problemas del mundo, siendo consciente de la responsabilidad que se tiene al proponer teorías y acciones políticas. Esta responsabilidad debe llevarnos a pensar en las consecuencias (positivas y negativas; todos los más tienen sus menos) que van a conllevar nuestras teorías y acciones, las cuales deben ser medidas y meditadas. El Idealista Responsable, consciente de lo que está defendiendo (incluso de su parte negativa) y de su responsabilidad, es necesario para que la Izquierda gane en los corazones y mentes de la gente en principio no tan activa políticamente, que es la mayoría. Y es que debemos ganar en el campo de la retórica, en el de la poesía y en el de la realidad. Por algo somos idealistas...de izquierdas.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| jueves, 21 de septiembre de 2006 | |
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