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El análisis y la advertencia del ex mandatario costarricense
frente a lo que, en su opinión constituye el libre comercio,
no pueden ser más demoledores: “La globalización
es sinónimo de exclusión: el dinero atrae dinero y los
adinerados se defienden, los pobres en cambio esperan que las
soluciones les vengan de afuera y se someten sin reflexionar ni
defenderse. Rechacemos a los que nos quieren comprar, repudiemos a
los que nos pretenden vender, y no dudemos sobre aquella advertencia
que la tradición popular repite: ‘el diablo nos hace primero
tontos y después pobres’. Cuidado con seguir entregando la
Patria… la Historia todo lo registra. Defenderse no es solamente
una actitud valerosa: ¡defenderse es un deber! Si así
actuamos estamos caminando hacia el momento en que, a cambio de unas
pocas monedas, nos manden con desprecio un decreto de anexión”.
Rodrigo Carazo Odio, economista y
sociólogo, presidente de Costa Rica en el periodo 1978-82,
viene liderando en su país desde el Consejo
de Defensa de la Institucionalidad, una organización no
gubernamental que preside, la oposición al Tratado de Libre
Comercio de Centroamérica con Estados Unidos (CAFTA) por
considerarlo a todas luces nocivo para los intereses económicos,
sociales y políticos de la región.
Sobre este tema y las incidencias que
puede tener en el corto plazo el TLC que Colombia, Ecuador y Perú
prevén suscribir con Estados Unidos, www.socialdemocracia.org
conversó con el dirigente político costarricense.
NADIE EXPERIMENTA EN CABEZA AJENA
Yo he venido
señalando una tesis según la cual es bueno un comercio
abierto y justo, simétrico y positivo; es malo el tratado de
libre comercio que fue firmado por nuestros países, por ello
lo hemos combatido y creemos que es importante que las autoridades
parlamentarias se den cuenta que los perjuicios están a la
vista, son obvios. Su pregunta me lleva a señalar dos
ejemplos: uno, el hecho de que se constituyan tribunales fuera del
régimen jurídico nacional para resolver conflictos
entre el inversionista y el país no solo causa perturbaciones
económicos y sociales, sino futuros problemas políticos,
como lo que ocurre entre Canadá y Estados Unidos con respecto
a la madera. En segundo término, está el abuso que se
tiene del dominio comercial en ciertas mercancías como las
políticas aplicadas por las grandes empresas productoras de
edulcorantes de maíz que han estado acabando la industria
azucarera de México, esta es otra de las perspectivas que
tenemos a corto plazo. El hecho de que se firme un convenio con
tantas asimetrías implica el no haber participado activamente
en las discusiones, la responsabilidad de los negociadores es
indiscutible y por ello muchos costarricenses estamos en contra del
tratado.
Sin duda alguna hay
una presión, también deseo de quedar bien por parte de
algunos funcionarios que son los encargados de las negociaciones y
luego una cosa muy humana y muy desastrosa que es que nadie
experimenta en cabeza ajena y que no se fijan, no estudian, no ven
los fenómenos que se presentan en el vecindario antes de
incurrir en las mismas políticas que pueden dar como
resultado exactamente lo mismo, sabiendo de antemano que nuestra
contraparte tiene los dados cargados y las cartas marcadas; ellos
quieren ponernos a hacer lo que a nosotros no nos conviene, con el
cuento de que así nos va mejor. Esto no es un problema ni
ideológico, ni político, sino de supervivencia. Nunca
he visto a un rico proponerle un negocio positivo al pobre.
Todos deseamos la
integración de los pueblos de Centroamérica, pero dije
de los pueblos, no de los gobiernos que toman decisiones a espaldas
de estos pueblos. El programa que se llama Puebla-Panamá
tiene como escenario no solo una muy larga lista de pueblos sino de
muy diversa naturaleza y ocupación, lo que implica que los
diversos sectores populares deberían estar participando
activamente en las decisiones. No, no están participando,
aunque algunos “representantes” entre comillas dicen que lo
hacen, no representan los grandes intereses nacionales. Nosotros
venimos abogando porque ninguna tesis de carácter económico
se aplique sin aceptación de los pueblos.
Hay una cosa muy
seria y muy dura y es que hay gente que cree cuando hay un fracaso
que la medicina a aplicar es más de lo mismo y eso es la base
de un gran error. El neoliberalismo ha fracasado, eso es muy obvio,
ya no resulta necesario ni probarlo y, por lo tanto, yo creo que la
fórmula de encontrar soluciones debería ser objeto de
discusiones más abiertas que no se están dando en
nuestros países porque será la misma elite política
la que tome las decisiones por si sola.
Si, eso es muy
doloroso. Hace algún tiempo vengo proponiendo que se
establezca una lista de empresas a las cuales no se les debe dar
cabida en nuestros países porque llegan a corromper, yo no
los culpo ciento por ciento de lo que ha ocurrido, pero las
transnacionales que vienen a distribuir ese tipo de favores y
beneficios son sin duda alguna problema para nuestra existencia. Por
eso hay que hacer una lista negra de estas empresas para defendernos
de ellas, recordando siempre que para bailar tango se necesitan dos.
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