| Minúsculas alrededor del cambio climático |
|
|
No es secreta mi afición por la montaña. Esto no me hace especial, ni más capacitado para hablar del cambio climático que otros (tal vez mi licenciatura en física y el saber identificar y consultar los artículos de Science, Nature, Physical Letters, Physical Review, Geophysical letters y entenderlos leyendo los abstracts y las conclusiones, pero no más que a nivel divulgativo). Lo único que me proporciona acceso a un entorno muy sensible a ciertos cambios climáticos.
Es casi arquetípica la argumentación de que la vegetación de alta montaña está retrocediendo montaña arriba por los bosques de coníferas y pináceas. De hecho este mismo verano tuve la “grata” sorpresa de perderme en un bosque de replantación (replantaban unos árboles que en siglos no habían florecido a esa altura) que según el mapa (de 10 años de antigüedad) no debía estar ahí y de hecho a una altura donde hasta entonces esos pinos no habían prosperado anteriormente. Eso en sí no es malo, pero es una evidencia de que la montaña es bastante sensible a los cambios del clima, como mínimo a nivel local.
Este año el invierno ha sido especialmente benigno fruto en parte (pequeña) del calentamiento global y de la no entrada de masas de aire polares, junto con unas precipitaciones mas bien pobres ha hecho que las cimas de alta montaña de nuestro entorno estén prácticamente sin brizna de nieve. La visión desde los valles es casi ominosa, no se ven cimas nevadas, no se ven laderas ni canales llenas de nieve, todas como en pleno Julio. Es necesario acceder a los collados y algunos recodos de las caras nortes, a algunos altiplanos que superen la cota 2.700 para comenzar a ver algo de nieve.
Como evidencia la foto, tomada en la cima del Bacivers (cima de 2.840 metros que se encuentra ya en Francia a medio kilómetro al norte del cordal del Pirineo que conforma la frontera franco-española en su paso por la Vall del Ter, comarca del Ripollès, provincia de Girona) y que recoge toda su cara noreste y las caras norte del cordal Coll de la geganta-Pic de la Dona, el altiplano (de 2.600 metros de altitud) de la Ombriaga, y ya a lo lejos la cara oeste del macizo del Canigó, a penas se puede ver nieve. En años más normales esta imagen sería típica de Septiembre o de Julio, ya no hablemos de cotas más bajas, más abajo de la línea de los 2.800 metros la nieve es testimonial, y en las cotas de las pistas de esquí, que se mueven por encima de los 2.000 y hasta los 2.400 o 2.500 (a rasgos generales y hablando de las más altas del pirineo oriental) no hay una sola mancha de nieve natural, se mantienen abiertas algunas pistas gracias a la nieve artificial (que ha de renovarse a medida que el aire caliente y el sol invernal va derritiéndola).
Esta situación hace que hacer ascensiones a la montaña sea muy parecida a las veraniegas de cotas algo más altas, donde en años normales podías encontrar algunos pasos helados y donde se necesitarían grampones y piolet para tramos muy pequeños. Cosa con las que nos encontramos para poder subir al Bacivers, en lugar de canales y lomas cubiertas de nieve por donde unas buenas raquetas eran más que suficientes, el terreno o era bien pelado o había zonas de hielo resvaladizo fruto de la nieve derretida durante el día y vuelta a congelar por la noche fría. La misma foto tomada hace años en esas fechas sería un manto blanco por encima de los 1.500 o 2.000 metros, en toda la foto no veríamos más que algunos árboles y rocas emergiendo del manto nival, incluído el valle que se vé en el centro de la foto y las laderas más bajas del Canigó de fondo.
No cometeré el error que a veces encuentro en algunos posts de ecólatras o más frecuentemente de negacionistas del cambio climático de hacer del caso una prueba irrefutable del cambio climático (o de su no existencia). La falta de nieve en las cumbres se debe también a una falta de precipitaciones, pero es indudable que las altas temperaturas de este invierno han contribuido a esa falta de nieves en las cimas más altas del Pirineo oriental (al norte el macizo del Carlit y los picos de las Bullosas, al oeste el del Canigó y el del Costabona, al sur el del Balandrau, al este el de la olla de Núria, y más hacia el noroeste-oeste el de Valira en Andorra se veían en condiciones semejantes, ausencia de nieve en las laderas y en las canales hasta los 2.700-2.800 metros y en alturas superiores tan sólo algunas manchas).
El cambio climático no se puede justificar con una foto, con un año más frío o más cálido ya que los cambios de corto plazo son superiores a la tendencia general de medio plazo, una año de mayor actividad volcánica hará que las temperaturas, ese año y tal vez el siguiente sean algo más frías, una alteración en el ciclo del Niño puede elevar las temperaturas en algunos puntos del globo, una inusual actividad solar puede hacer ese año algo más cálido. Y más a nivel local una bolsa de aire calido del desierto puede hacer que la península se vea sometida a una ola de calor inusual o el desplazamiento de una masa de aire siberiano, como la ocurrida a inicio de la primavera del año pasado puede hacer que de golpe todos los pirineos recivan metros cúbicos de nieve en pocos días.
Pero las tendencias son claras, tal vez el invierno que viene, por estas fechas, tengamos cimas blancas, pero cada década duran menos las nieves en las cimas, se licúan antes, las nieves se encuentran a mayor altitud, la vegetación seguirá ascendiendo y las montañas estarán más tiempo peladas que cubiertas de nieve. Y los glaciares del Aneto y las Maladetas desaparecerán. No todo achacable al cambio climático, hay cambios locales que también lo acrecentan (por ejemplo, en el caso de los glaciares pirenaicos no eran tan extensos a inicios de siglo XX como en los años 40 de ese mismo siglo cuando comenzaron a encoger nuévamente), pero las microevidencias acumuladas ya son bastante incontestables. Estos cambios también se ven reflejados en los animales, en los Picos de Europa los osos o hivernan menos tiempo o símplemente se saltan la hivernación, las marmotas hivernan menos tiempo, los Isards se han de buscar a altitudes superiores huyendo de las vacas que cada vez ascienden más sin demasiados complejos buscando pastos.
Y yendo de lo concreto y micro a algo más científico y elaborado. Las microevidencias del calentamiento global se ven reforzadas por los “papers” publicados. Rebuscando en los archivos de Science encontré un artículo publicado en diciembre del 2004 de metainvestigación sobre los “papers” publicados por revistas indexadas sobre el cambio climático y la proporción de artículos que reforzaran las tesis negacionistas o críticas con las del IPCC, titulado “Beyond the Ivory Tower” (Oreskes, Naomi. Science 3 December 2004: Vol. 306. no. 5702, p. 1686). La proporción es 0. No hay artículos publicados que vayan en contra de las tesis básicas del IPCC de que el cambio climático es real y cuya fuente principal en la que podemos actuar y en la que estamos actuando es a través de los gases invernadero especiálmente el CO2 y el CH4 y que tan sólo hay que esperar un contínuo aumento de temperatura de consecuencias en general, negativas y que la única manera de frenarlo, paliarlo y evitarlo es a reduciendo la contribución neta anual que hacemos de estos gases a la biosfera; este artículo y otros evidencian que el consenso sobre el cambio climático es bastante generalizado (por algo es consenso) y que el debate no se dá en las revistas científicas indexadas sinó en los editoriales del Wall Street Journal.
Un duro palo para todos los negacionistas. Palo al que se suma el cambio de la política de Exxon respecto al cambio climático. Por fín, la compañía ha decidido claudicar a las abrumadoras evidencias científicas y ha dado un volantazo a la política que llevaba de financiar los think tank conservadores negacionistas (de los cuales había algunos émulos en España, de los cuáles podríamos hablar largo y tendido). Ese último palo duele más, ya que alguno (también en la piél de toro) dejará de cobrar por seguir escribiendo en contra de las evidencias científicas, el consenso científico (real e indiscutible)... esperemos que este cambio de postura no llegue tarde.
|
mXcomment 1.0.3 © 2007-2012 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 16 de enero de 2007 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


A veces una imagen evoca más que
mil palabras. A veces un sólo gesto es más contundente
que mil argumentaciones. Sobre el cambio climático tenemos
imágenes y gestos. Esta vez de la principal empresa que
financia los lobbyes negacionistas.







