| Hipócritas |
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Esta vez los dolores tardaron sólo dos días en reaparecer. Después de un tratamiento inútil- por inexistente- en un primer hospital, su madre la envió a otro donde le diagnosticaron otro absceso y una fístula. Debían practicarle una endoscopia, pero no lo hicieron. En pocos días su condición empeoró y terminó en la mesa de operaciones.
El feto que todos esos médicos habían insistido en salvar al negarle el tratamiento a su madre ya estaba muerto. Su incubadora con patas le siguió poco tiempo después. A pesar de ello, los legisladores polacos piensan que no hay bastante con las leyes actuales, que los médicos no tienen suficiente presión legal y social, y pretenden restringir aún más las escasas posibilidades de abortar legalmente.
Durante un tiempo han disfrazado sus barbaridades de compasión cristiana, aportando ayudas a las mujeres embarazadas con pocos recursos, pero se ve que ya se están cansando de repartir limosna entre esas guarras porque hace poco, junto con el endurecimiento de las leyes de penalización del aborto, se han empezado a plantear limitar también el acceso a la sanidad pública en el momento del parto. Para que quede claro que de lo que se trata no es de salvar a los bebés, sino de castigar a las mujeres por tener sexo.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| jueves, 22 de marzo de 2007 | |
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Todo empezó con un dolor en el
abdomen. Los médicos diagnosticaron una infección en el
intestino, de la que se desconocía la causa. En la clínica,
le administraron paracetamol y al cabo de unas semanas la enviaron de
vuelta a casa. Al cabo de poco sufrió un absceso en el ano; se
lo retiraron, lo curaron parcialmente y volvieron a darle el alta.





