| Un ejemplo a seguir |
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El ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Hain, ha dicho que el acuerdo entre unionistas y republicanos para gobernar juntos representa la victoria del “poder de la política sobre la intolerancia, la amargura y el horror”. “Las nubes se han despejado y la gente puede ahora ver el futuro. Las fotos de Pasley y Adams darán la vuelta a los mundos. Esta es la situación a la que siempre hemos querido llegar desde la firma del acuerdo de Viernes Santo de hace 10 años.
En la misma línea se expresó el primer ministro británico, Tony Blaire, quien manifestó su satisfacción por la extraordinaria reunión de los políticos norinlandeses. “Todo lo que se hizo en los últimos 10 años ha sido una preparación para este momento”, afirmó.
Esta situación hubiera parecido hace unos años increíble. La independencia de Irlanda dejó en minoría a los católicos en la provincia británica del Ulster, donde eran tratados como ciudadanos de segunda. Hace unos 40 años surgió un IRA, que se identificó ideológicamente con el que contribuyó a la independencia de Irlanda, y se dotó de un brazo político, el Sinn Fein. En el otro bando, estaban los protestantes, que gozaban de todos los privilegios y que quieren mantenerse unidos a Gran Bretaña. Ha habido dos bandos armados, al margen del ejército regular. No debemos olvidar al DUP (Partido Democrático Unionista) con diversos grupos paramilitares. Las posturas eran irreconciliables, los unos querían unirse a Irlanda, los otros mantenerse en Gran Bretaña. De ahí las más de 3.500 muertes causadas por el terrorismo en Irlanda del Norte, desde 1969, en ambos bandos. Con estos precedentes parecía una utopía lo alcanzado en este día glorioso de finales de marzo de 2007. Se ha debido al esfuerzo conjunto de políticos de Irlanda del Norte, Gran Bretaña y la República de Irlanda, que desde fines de 1993 intentaron, pero de verdad, poner fin a uno de los conflictos más enquistados y sangrientos del siglo XX, convencidos de que no se podía condenar a Irlanda del Norte a un futuro de muerte y desesperación. Usaron el diálogo, la imaginación y la discreción. Los grandes partidos políticos británicos apostaron por la paz, entendiéndola como una cuestión de Estado, no partidista. En consecuencia no se entorpecieron, llevando ramos de flores a los lugares donde se produjeron las matanzas del IRA. Los medios de comunicación fueron especialmente discretos y respetuosos con el tema. Se habló mucho y durante largo tiempo con las asociaciones de las víctimas. El largo camino hacia la solución del problema comenzó en diciembre de 1993, cuando el entonces primer ministro británico, John Major, y el exjefe de Gobierno irlandés, Albert Reynols, firmaron en Londres la declaración de “Downing Street”. Ahora han recogido el fruto Tony Blaire y Peter Hain. Es lo menos importante. Aquí nadie se pone medallas. El triunfo es de todos, como también hubiera sido el fracaso.
Todos los políticos españoles deberían tenerlo en cuenta. Ya sabemos- es un tópico decirlo- que las situaciones entre Irlanda del Norte y Euskadi son muy diferentes. Ni ETA es el IRA ni el Ulster es Euskadi. Ni España es Gran Bretaña. Es verdad. Mas a pesar de todo en algunos aspectos la solución de este conflicto podría servir de referencia a Euskadi: es el modo, la estrategia, las técnicas con las que se ha abordado, dirigido todo el proceso de superación del conflicto armado.
Podrían resultar altamente aleccionadoras las palabras proferidas en una reciente entrevista por parte del sacerdote irlandés Alec Reid, mediador en el conflicto irlandés, y afincado desde hace seis años en Bilbao, donde se ha situado en medio de todos los agentes políticos. Nos dice que “en Irlanda del Norte se necesitaron treinta años para aprender algunas cosas. La primera: se debe respetar siempre la dignidad de las personas ya que es un valor supremo fundamental. La segunda: el único camino para resolver un problema es el diálogo. Ningún conflicto tiene solución por la vía de las armas. Lo que pasa es que en España no hay una cultura democrática entre partidos, ya que la democracia es demasiado joven. Si los partidos políticos se escucharan durante media hora sin interrumpirse, encontrarían al menos algunas cosas en las que estarían de acuerdo. El conflicto no se resolverá sin diálogo. En 2001, Batasuna hizo una propuesta razonable de diálogo y de respeto a los derechos humanos que si se hubiera escuchado habría evitado muchos muertos. Muchos políticos no tuvieron en cuenta que cuando Batasuna lanza un mensaje de este calado es porque tiene el respaldo de ETA. Por último nos dice: Que ha intentado hablar en cuatro ocasiones con el PP. Y que el PP vasco está interesado en el diálogo, pero desde Madrid se le dijo que no. A pesar de ello, esta convencido de que a la larga los populares participarán en una mesa de partidos y que su aportación para conseguir la paz será importante e imprescindible”
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| Escrito por Cándido Marquesan | |
| martes, 17 de abril de 2007 | |
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El
día 26 de marzo de 2007, pasará a la historia como un
día clave tanto en Gran Bretaña, Irlanda como el
Ulster. Se han sentado en una misma mesa dos personajes, hasta hace
poco irreconciliables, el reverendo protestante Ian Paisley, líder
del Partido Democrático Unionista (DUP), y el presidente del
Sinn Fein, Gerry Adams, y además han elegido la fecha del 8 de
mayo para la formación de un Gobierno de unidad en el Ulster,
de acuerdo con un borrador del comunicado que han leído al
final de la reunión mantenida por primera vez en la historia.
El acto se ha verificado en el castillo de Stormont, sede de la
Asamblea autonómica norirlandesa.






