Me encantaría ver
cómo se desmoronan sus teorías que defienden con los
papeles en la mano, arguyendo sesudos estudios e informes de
empresas sobre lo bien que iría el mundo si se privatizasen
los mares, los animales salvaje, el aire que respiramos, la sanidad,
el ejército, la poesía y la justicia.
La
línea que separa a los políticos de la legitimidad para
decidir en nombre del pueblo soberano es muy delgada, tanto que,
incluso en las democracias, en ocasiones se rompe o se difumina y
acaba por desaparecer. Es necesario que en los Estados democráticos
permanezcan engrasados los sistemas que vacunan de vicios de los que
suele adolecer el poder. Cuando estos mecanotransmisores no funcionan
correctamente el mal se hace crónico.
Cuando
era adolescente yo jugaba muchísimo al fútbol. Era casi
todo lo que hacía cuando llegaba el fin de semana. Nos
juntábamos entre quince o veinte y jugábamos durante
horas, hasta acabar hechos polvo y no haber luz para ver nada. Éramos
muchos. Las pocas veces que no jugábamos al fútbol
simplemente estábamos en un banco tomando chucherías.
La negación del Holocausto es
el Holocausto. A sí mismo, la negación de sus
antecedentes es una cortina de humo para no asumir la responsabilidad
del error, de la aberración. El racismo y la xenofobia eran
sentimientos muy arraigados en el pueblo alemán mucho antes de
que Hitler y sus partidarios nacieran. En el imaginario alemán,
personajes como Lutero, Federico el grande y Richard Wagner ya habían
manifestado la idea de la deportación o el exterminio del
pueblo judío.
El vigésimo
octavo aniversario de la Constitución Española se ha
visto acompañado de una controversia sobre la relación
que debe existir entre el Estado y el hecho religioso, a propósito
de un manifiesto
elaborado por la Secretaría de Libertades Públicas del
PSOE.
Cada día resulta más evidente: estamos
en la sociedad del consumo por excelencia. Las tesis keynesianas, en su
afán por resolver los graves problemas de la economía de mercado
mediante el fomento de la demanda agregada a todos los niveles, no
solamente no está superada, como algunos argumentan, sino que conforma
la médula espinal de las economías desarrolladas en la actualidad.
En el mundo del
nacionalismo español circula desde hace varios años la idea y el
término del “patriotismo
constitucional”. Pese a que saltó a la palestra mediática del Reino de
España a
partir de la adopción del término por parte del Partido Popular, lo
cierto es
que el origen tanto del término como de la idea que expresa se
encuentran en un
autor que razonablemente puede considerarse de izquierdas: Jürgen
Habermas. El
problema que se le planteaba a Habermas era el de cómo poder justificar
la lealtad e
incluso el amor patriótico hacia el Estado y la nación alemanas sin
caer en la
pendiente resbaladiza de un nacionalismo de raíz identitaria-cultural
que, según él, constituía
el alma intelectual del nazismo, gran demonio de la Alemania
democrática
post-Segunda Guerra Mundial. La respuesta de Habermas venia a ser ésta:
lo definitorio del ser alemán no eran ni la lengua, ni las costumbres,
ni la
Historia compartida, ni mucho menos la raza, sino el compromiso mutuo
de ser
leales a una Constitución común que garantizaba la libertad de todos.
Apenas unos días después de tomar posesión, el nuevo Govern d'Entesa ha
retomado una de las leyes más esperanzadoras de la anterior
legislatura, como es la Ley de la Vivienda, que acaba de ser aprobada.
madrid liberal??? no creo q madrid sea un ejemplo d buena gestion,ni tampoco creo q sea un modelo de gestion liberal,ya q su deuda es superior a los ayuntamientos de...
Ingenuidad Hombre... está claro que si la medida se pone en marcha van a ser todos los trabajadores los que aceptemos "voluntariamente" las 60 horas semanales o...
Algo nuevo Quizás, sólo quizás, mientras el mundo mira en dirección a Washington se estén plantando las semillas de algo nuevo nuevo modelo económico tan...