Las campañas electorales nacionales del PSOE son tradicionalmente las mejores que se hacen España. Esta superioridad de campaña sólo se mantiene en campaña, porque en el momento en el que se acaba el proceso electoral, la capacidad de comunicación política del PSOE desaparece súbitamente.
Aun cuando, de entre los candidatos demócratas, mis simpatías en estas primarias han ida a parar a los candidatos más progresistas (John Edwards y Dennis Kucinich), es de cajón que ahora mismo los dos únicos candidatos con posibilidades reales de ganarlas son Hillary Clinton y Barack Obama. Programáticamente, ambos difieren bien poco. Se sitúan en el centro del complicado espectro ideológico del Partido Demócrata. Pero hay que reconocer una cosa: Barack Obama es, sencillamente, un líder extraordinario. Uno de esos políticos que, con la fuerza de la palabra, sabe conectar con las emociones de las personas de aquella Norte-América abierta y progresista que no cree que los pobres merezcan ser pobres, que se siento orgullosa de aquello que de progresista hay en la historia de su país, que no ve la guerra como solución a todos los males (cabe recordar que Obama es uno de los pocos candidatos demócratas que se opuso desde el principio a la guerra de Iraq). Incluso a mí, que soy escéptico respecto de la voluntad real de cambio de Obama en lo que respecta al modelo social norteamericano, me resulta difícil no emocionarme con sus palabras. Unas palabras que remiten a una Norte-América que, oculta, sigue existiendo.
Programa Spark, así se llama la iniciativa que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Nueva York para estimular en sus estudios a los estudiantes de educación primaria y secundaria.
El pasado martes, Eliot Spitzer, gobernador de New York y conocido por su defensa de la moral durante toda su carrera, fue acusado publicamente por el 'The New York Times' por usar servicios de prostitución, cosa que ha implicado su dimisión. Eso ha causado una gran ola de noticias sobre el tema y de que se hable del escándalo sexual en todo Estados Unidos.
Pasada una semana aproximada de la celebración de las elecciones, parece ya un tiempo prudencial para llevar a cabo un análisis sosegado de ellas, y sacar unas conclusiones, que nunca dejaran de ser provisionales. Si expertos sociólogos y politólogos discrepan a la hora de enjuiciarlas y no se ponen de acuerdo, no voy a ser yo el que deje zanjado el tema. Mi única pretensión es la de valorarlas desde la perspectiva de un ciudadano de a pié.
sigo naturalmente la perdida de valor de la moneda a quien mas beneficia sin duda alguna es al trabajador que tiene una nomina y unos pocos ahorros en esa...
sigo Como digo es mejor falsificar billetes (creo que a eso le llaman economia financiera, y dedican todo su ingenio a inventar argucias con las que...
ya. claro Supongamos que se me rompe la lavadora de mi casa. Ante eso tengo dos opciones, la primera, la logica y natural es que como hay que comprar una...