La política no es una ciencia exacta, no es perfecta, y los políticos nos equivocamos, como el resto de los mortales. Tomar decisiones en la vida, no es fácil, y cuando de ellas se derivan consecuencias para toda una ciudadanía, menos aún. Lo bueno que tiene la política es que las decisiones pueden ser intervenidas, aconsejadas y orientadas; en definitiva, pueden ser el fruto de la participación de los ciudadanos, en el grado que quiera la voluntad política del que gobierna, que es en mayor medida quien toma las decisiones en un municipio.En Arnedo estamos asistiendo a un ejemplo de lo que acabo de reflexionar, se trata de una decisión en materia urbanística que está resultando polémica y discutida por un buen número de ciudadanos. Una modificación urbanística que pretende la desaparición de un espacio público para convertirlo en un espacio privado, donde levantar 159 viviendas libres. Esta modificación del Plan General de Ordenación Urbanística afecta a una zona enclavada en el corazón de Arnedo, donde se ubica actualmente el Colegio Público La Estación y un gran parque de esparcimiento para pequeños y mayores. El Equipo de Gobierno del PP defiende esta operación asegurando que es buena para la ciudad, y además, la justifica porque es necesario sacar dinero para financiar el 50 % del nuevo Colegio de La Estación, una promesa de todos los partidos políticos en campaña electoral.
Aquí está la madre del cordero, y la pregunta lógica que nos hacemos muchos ciudadanos ¿No debe financiar el 100 % de este nuevo colegio quien tiene las competencias en materia educativa? , la respuesta; sí, el Gobierno de La Rioja es quien debe pagar la construcción del nuevo colegio en Arnedo, primero, porque es su competencia, y segundo, porque no puede obligar a los ciudadanos de Arnedo a desembolsar unos 4 millones de euros para financiar la mitad del nuevo colegio. ¿De donde sacamos este dinero? Respuesta del Alcalde de Arnedo: de las 159 viviendas que se construyan en esta zona verde, y sino, no habrá nuevo colegio. ¿ Y no hay otra forma de financiar el colegio? Pues sí que la hay, exigiéndo a Pedro Sanz que así lo haga, tal y como se comprometió Francisco Martínez-Aldama si resultaba elegido Presidente de la Comunidad; es decir, es un asunto de voluntad política, ni mas, ni menos.
La educación de nuestros hijos es muy importante, y no se puede jugar al “monopoly” en un asunto tan delicado, teniendo en cuenta que todos estamos de acuerdo en construir un nuevo colegio, pero no a costa de destruir más suelo público en una zona tan dinámica y abierta como es el entorno de la estación, con una modificación urbanística que pretende también soterrar la estación de autobuses, cuyo tráfico es de algo más de una decena de autobuses diarios, y que supondría dar un paso de cangrejo en higiene, limpieza e instalaciones en la estación de autobuses de Arnedo.
En torno a este asunto se constituyó una Plataforma de ciudadanos de toda índole, que después de celebrar varias asambleas vecinales y presentar argumentos sobrados para contradecir al Equipo de Gobierno del PP, convocaron a los vecinos a una concentración silenciosa en la plaza del Ayuntamiento, coincidiendo con la celebración del pleno ordinario de noviembre. Una concentración que reunió a unas 1000 personas, que llenaron la plaza de silencio y respeto. Un respeto que reconocemos como muestra ejemplar de civismo y capacidad crítica de los ciudadanos, que son quienes nos controlan y evalúan. Un acto no visto en muchos años.
No me atrevo a pronosticar el final de esta historia, pero sí a describir las consecuencias de una u otra decisión. Si el PP decide seguir adelante, los arnedanos perderemos 6.500 metros con carácter público, un parque, un polideportivo en buen estado, pistas deportivas y el edificio de educación primaria construido no hace tantos años. Además, veremos bloques de viviendas de hasta 9 alturas, en una operación que supondrá unos 9 millones de euros para el promotor que entre. Por el contrario, si el PP decide dar un paso atrás, habrá dado la razón a miles de ciudadanos y no cometerá un error por el que serán recordados toda la vida.
En cualquier caso, este asunto sentará las bases de lo que se debe y no se debe hacer cuando uno gobierna. La participación ciudadana no consiste en echar el marrón a las asociaciones y colectivos cuando no se sabe como salir de una situación difícil. La participación es un método para equivocarse lo menos posible y no comprometer el futuro de una ciudad y de sus vecinos. Veremos como acaba.




