“¡La gente no se mueve! con todo el que está pasando a cercanías”... Hace unos días el secretario General de la UGT defendió en su blog la gestión del Gobierno de ZP por resolver el desastre de las cercanías de Barcelona. Los ataques que ha recibido demuestran como hay un sector de la opinión “publicada” catalana que quiere hacer de la crisis de cercanías “cuestión nacional”.
Quién le ha visto y quién le vé. El euro, esa monedita de la que tanto listillo se mofaba cuando andaba a 0,83 céntimos de dólar, hoy ha superado $1,47 en su tipo de cambio. Igual que el tener el euro por allá abajo no quería decir gran cosa sobre los actores implicados en el 2001, lo cierto es que este dato, por si sólo, no nos aporta demasiado. Es necesario ver de dónde viene, y hacia dónde nos lleva una cifra como esta para entender qué está pasando.
Es lamentable que una televisión pública mezcle información científica con opinión, falacias fáciles de resolver por estudiantes de primero de carrera con datos científicos. Es más lamentable aún cuando los repetidores de las falacias que niegan el cambio climático actúan cuando el IPCC presenta sus conclusiones en Valencia.
Hasta el siglo XVII, “la economía” no existía como disciplina independiente. El plan educativo, centrado en Aristóteles, la consideraba como una rama de la ética. A partir del siglo XVIII se separan las cuestiones económicas de las morales. Hasta ese momento el precio de los artículos lo decidían corporaciones gremiales y no el mercado de manera directa. A medida que se van conformando los estados modernos de centro Europa se fijan los vínculos entre los niveles de población, productividad y los efectos variables de una balanza comercial internacional. A raíz de esa complicada manera de relacionarse comercialmente fueron surgiendo las cátedras de economía y administración del estado, lo que ahora llamamos economía política.
LA POLÍTICA ES COSA DE TODOS Siempre he pensado que cuando opinamos de política aunque no llamemos apolíticos, ya estamos haciendo política.
La sociedad, es como una gran...
No, por favor. No podemos permitirnos que sean lso políticos los que regulen la economía, sería igual de malo que permitir que lo hayan hecho los neocons.
Debos...