Reciéntemente, un articulista de Libertad Digital afirmaba que el protocolo de Kyoto era un fraude, basándose en dos afirmaciones, una bastante acientífica y otra ideológica pero dentro de lo posible discutible.
La geografía económica, o cómo se distribuye la actividad productiva de
un país a lo largo de su territorio, es uno de los campos más
fascinantes de las ciencias sociales. Hay muchos factores, algunos muy
poco evidentes, que condicionan cómo se distribuye la riqueza, ya se dentro de las ciudades o en contextos mayores. Estos días en los que se habla tanto y tan mal
de solidaridad interterritorial, estatutos y transferencias de riqueza,
me parece que es necesario tener en cuenta algunas cosas.
Durante semanas he escrito artículos muy teóricos sobre el cambio climático, he hablado de la subida del nivel del mar, de los registros paleohistóricos de niveles de CO2 y de metano atmosférico, de la parte de responsabilidad que tiene la actividad humana de que estén en los niveles más altos de toda la paleohistoria y la parte de responsabilidad del calentamiento global que puede ser asignada a un aumento de la actividad solar, hasta que punto es natural o no el origen del cambio climático. He hablado de pruebas científicas bastante afianzadas e irrefutables, y de datos, muchos datos, que refuerzan el argumento de que hay un cambio climático de origen antropogénico y con una fuerte componente en la actividad industrial.
Pocas veces se tiene en cuenta el peso de las expectativas de los individuos como una de las causas del agravamiento del problema de la vivienda. Este escurridizo componente hace, en ocasiones, temblar al imponente edificio de la ciencia económica y nos depara, otras, tremendas sorpresas. La economía ha encontrado no pocos obstáculos para legitimarse como ciencia: su intrínseco componente social y su propósito de explicar y, si es posible, predecir ciertas decisiones de seres tan poco racionales como somos los humanos la han llevado, en ocasiones, al reino de lo impredecible y lo aleatorio. Para el caso de la vivienda, el componente de las expectativas contribuye a hacer el problema más complejo, si cabe.
Mira quien baila Bien estimado Carles, hagamos una apuesta, la nietísima salió en el mira quien baila ¿no? Un día de estos Oriol Pujol lo tenemos de pareja de baile...
VIDAS PARALELAS Plutarco describió su sociedad en su obra Vidas paralelas, y en realidad el mundo en si se circunscribe mucho en este tipo de vidas, de sistemas...
Economía, real y sostenible Sólo parte de la crisis se originó en EEUU: el hundimiento de los mercados crediticios. Pero aquí tenemos el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el...