Pocas veces se tiene en cuenta el peso de las expectativas de los individuos como una de las causas del agravamiento del problema de la vivienda. Este escurridizo componente hace, en ocasiones, temblar al imponente edificio de la ciencia económica y nos depara, otras, tremendas sorpresas. La economía ha encontrado no pocos obstáculos para legitimarse como ciencia: su intrínseco componente social y su propósito de explicar y, si es posible, predecir ciertas decisiones de seres tan poco racionales como somos los humanos la han llevado, en ocasiones, al reino de lo impredecible y lo aleatorio. Para el caso de la vivienda, el componente de las expectativas contribuye a hacer el problema más complejo, si cabe.
El terrible accidente en el metro de Valencia debería haber dejado muchas preguntas sobre la mesa. Una región como Valencia, con su Terra Mítica, Oceanogràfic, Hemisfèric i verbenas festivaleras por la llegada de la Copa America, tan llena de gasto público ostentoso y cargante, tiene un accidente con 41 muertos en una infraestructura como el metro.
En anteriores artículos vimos como el calentamiento global ya se estaba produciendo, cuál era la causa, qué parte era atribuible a la actividad humana y cómo a veces se utilizan falacias para negar el calentamiento global. En este artículo hablaremos sobre las consecuencias de ese calentamiento global.
Cada mes, cuando recibo la nómina, lo primero y lo único que miro es el apartado de retenciones, tanto de la Seguridad Social como del I.R.P.F. No lo hago, sin embargo, con ánimo de rasgarme las vestiduras por el atraco que comete el Estado, muy al contrario. Para mí es un orgullo ver que parte del dinero que produzco va destinado, de forma indirecta, a sustentar servicios básicos que nos beneficiarán a todos.
"La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz."