Es esta una publicación histórica en la que entro por dos motivos: nunca he visto un escrito real de lo que ocurrió en la Unión Sindical Obrera salvo un libro que ignoro si vio la luz, y se llamaba “La USO se quema”, y en segundo lugar porque hace unos días leí en la wikipedia, no sé a cuento de qué, algo sobre el tema y no era exacto. No me agrada ese sitio, muchos conceptos los creo erróneos o mejor, inacabados, otros parecen escritos por los propios interesados, y por supuesto, otros son correctos.
No estamos aún en esas, pero el hecho que los precios hayan bajado este mes pasado con ciertas ganas en Estados Unidos (si, ya sé, el descenso en la inflación subyacente ha sido menor) es de esas cosas que deberían dar escalofríos a cualquier persona seria.
Por supuesto, frente a una crisis causada por la avaricia del capital especulativo (frente al trabajo y al capital productivo), la solución es moderar los salarios.
No importa que los salarios en España y el resto del mundo no hayan apenas crecido en una década, que los salarios reales hayan descendido. No importa que la usura especulativa sea la causante de este embrollo en el que nos han metido.
Todo entramado cultural dado se basa en una serie de axiomas y dogmas a partir de los cuales se sustentan las creencias e ideas de los miembros de la comunidad que integra esa cultura. Así, los cristianos basan todo su pensamiento en la creencia de que Jesucristo es Dios y, como miembros de la tradición católica, que Dios es omnipotente, bueno y creador. En estos supuestos se basa el resto de su construcción del mundo lo cual les hace tener (con matices claramente) unos planteamientos sobre todos los aspectos de la vida (cultura, moral, relaciones humanas, política, filosofía…) que forman lo que se viene a llamar una “cosmología” o, en otras palabras, un sistema de pensamiento. Todas las culturas lo tienen y todos, de una u otra manera, tenemos nuestras propias creencias, nuestros propios dogmas sobre los que edificamos nuestra postura vital.
Ya ha pasado el 7 de octubre en todo el mundo. La Jornada Mundial por el Trabajo Digno (JMTD) se ha realizado a lo largo de todo el globo movilizando básicamente a sindicalistas y activistas para reivindicar el trabajo digno (tal y como lo define la OIT).