Este año, como los bisiestos, se cierra un ciclo de cuatro, y se abre un periodo de “cambios”, tras una legislatura en la que las urnas devolvieron el poder al PSOE. Todo ello forma parte de la dinámica propia del sistema político al que llamamos democracia y que consiste en hacer que los ciudadanos mayores de edad depositen su “papeleta” en la consabida urna, convencidos de que eligen a los políticos que gestionarán sus vidas, si bien todos sabemos lo insignificantes que estos pueden llegar a ser frente a las poderosas presiones impuestas por los grandes intereses económicos, verdaderos artífices de tantos cambios históricos.
El mundo vuelve a ser golpeado por un asesinato político terrible. El de Benazir Bhutto, en un mitin celebrado en Rawalpindi, a dos millas de donde su padre, primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto, fue ahorcado por otro dictador militar hace 30 años. La tragedia de la Familia Bhutto - sus hermanos también fueron matados, uno envenenado, otro de un tiro, y su marido gastó siete años en la prisión. En cuanto a los posibles culpables se barajan varias posibilidades, ninguna de ellas totalmente descabellada. Desde la mano de fundamentalistas islámicos, a los servicios secretos del Estado pakistaní. Musharraf culpó por el atentado a grupos terroristas, y decretó tres días de duelo nacional. En tanto, simpatizantes de la líder señalaron al gobernante como el autor intelectual del atentado.
En un anterior artículo de Socialdemocracia.org, La negación del Holocausto, afirmé que la negación del Holocausto es el Holocausto. Ahora pretendo vindicar el recuerdo del Holocausto no como la maquinaria de la destrucción genocida organizada que fue, sino como patrimonio de toda la humanidad: ella puede reconocerse en el lado de las víctimas como también de los verdugos. En definitiva la humanidad lleva el gen de los verdugos y de las víctimas.
Esta semana Miguel Núñez, ha publicado un artículo “Crítica al independentismo en España “ atacando a la opción independentista basándose en argumentos legales y constitucionales. Mi enfoque es diferente, la independencia de un territorio tal vez sea algo más inevitable si una inmensa mayoría de los ciudadanos de ese territorio así lo deciden por mucho que los mecanismos de autoprotección y unión del estado establezcan lo contrario.