No me parece buena noticia que Josu Imaz haya decidido no presentarse a la reelección como presidente del EBB del Partido Nacionalista Vasco. No es nada nuevo el afirmar que el problema político del País Vasco, es irresoluble sin contar con el PNV. Y que este partido es la columna vertebral del nacionalismo vasco. Como también que después de la retirada de Xavier Arzalluz, y la llegada a la presidencia de Imaz, hace cuatro años, se habían presentado 2 estrategias políticas diferentes: la de Imaz, frente a la de Egibar.
En el turbulento devenir de nuestra mundo mal repartido, injusto, y lleno de incongruencias, donde los seres humanos, padecen desigualdades, guerras, hambre e ignorancia, puede parecer superficial que dediquemos nuestro tiempo y energía a defender el proyecto “gran simio”, y a aprobar en el parlamento leyes que doten de unos elementales derechos a los primates superiores, y si no estuviera hablando de nuestros primos, puede que yo tampoco despilfarrara este espacio y este tiempo en el tema, pero habiendo contemplado largamente a estas criaturas desde el otro lado de su cautiverio, habiéndome conmovido con su pena, y agobiado con sus pasiones desde el ojo caprichoso de mi televisor, y después de haberlas mirado serenamente a sus tristes ojos prisioneros en las antiguas jaulas del Parque Jenovés de Cádiz -en otro tiempo-, no puedo dejar de detenerme en ellas, y en su prodigioso parecido con nosotros.
Cuando se aprobó la Constitución de 1978 se pretendía que todos los grupos políticos fijaran unos mínimos con claridad sobre los cuales trabajar, con un margen de juego programático para que toda alternativa electoral pudiera jugar sus bazas de una manera diferenciada. En esta labor de consenso todos entendían, o se les supone, que la propia Constitución y el nuevo Estado autonómico que allí nacía no podría ser el centro del cuestionamiento ideológico en el futuro, dado que formaba parte de ese mismo pacto de bases. Es cierto, y es así, que el Estado autonómico español era un invento genuino, con una clara inspiración federal, cuya reforma definitiva (como el inconcluso modelo senatorial) debería seguir, por mera coherencia, también una clara referencia federal.
Vi la entrevista a Jaume Roures en TV3, De la nit al dia, y a parte de descubrir el conflicto entre Sogecable y Mediapro por el fútbol incluidas las críticas en las editoriales del diario El País, obtuve una grata impresión del entrevistado. Entre otras cosas como propietario de un gran grupo multimedia ha creado un nuevo periódico.
"Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha"